Iglesia Adventista 7mo Día - Distrito Avellaneda

Iglesia Adventista 7mo Día - Distrito Avellaneda Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Iglesia Adventista 7mo Día - Distrito Avellaneda, Iglesia Adventista del Séptimo Día, Avenida Mitre 1950, Avellaneda.

Pertenecen a nuestro distrito las iglesias de:
- Avellaneda (Mitre 1950)
- Valentin Alsina (Senador Pallares 2072 o Avenida Rivadavia 508)
- Parque Udabe (Gral Juan Jose Viamonte 3092)
- Wilde (Lynch 875)
- Villa Dominico Centro (Baradero 4930)

20/10/2024

A todas las madres que por ser madres de corazón lo son, las que acunaron hijos en su vientre, también lo son las que abrazaron a hijos del corazón! Abrazos hoy a todas!

19/09/2024

Mi gratitud a Dios por su dirección a lo largo de estos 144 días! Gracias a todos por dedicar un tiempo precioso a la reflexión, reconozco que hay cientos de espacios para "navegar" hoy, y cada vez cuesta más detenernos en temas extensos, el pastor Ivan Samojluk, me envió ayer en formato Word, todos los temas, si alguien tiene el deseo de recibirlo pidamelo enviándome su correo electrónico. Mañana viernes me operan un ojo de cataratas, así que por un buen tiempo estaré alejado de las pantallas. Abrazo a todos!

18/09/2024

DIA 144 - ¡ENCUENTRO CON DIOS! ¡HEMOS LLEGADO!
¡Buen día! Nuestra gratitud al Creador por compartir juntos el programa ¡Encuentro con Dios! ¡Hemos transitado 144 días juntos, espero haya sido de bendición nuestros encuentros, hoy es cuarto día laboral de la semana!
¡AY LAODICENESES!
“La iglesia se encuentra en el estado laodicense. La presencia de Dios no está en su medio”. Notebook Leaflets from the Elmshaven Library 1:99 (1898).
“El mensaje a la iglesia de Laodicea es una denuncia sorprendente y se aplica al actual pueblo de Dios”. J.T 1, pág. 327
“El pecado prevalece entre el pueblo de Dios. El claro mensaje de reprensión enviado a los laodicenses no es recibido. Muchos se aferran a sus dudas y pecados predilectos, a la par que están tan engañados que hablan y sienten como si nada necesitasen. Piensan que es innecesario el testimonio de reproche del Espíritu de Dios, o que no se refiere a ellos. Los tales se hallan en la mayor necesidad de la gracia de Dios y de discernimiento espiritual para poder descubrir su falta de conocimiento espiritual. Les falta casi toda cualidad necesaria para perfeccionar un carácter cristiano. No tienen el conocimiento práctico de la verdad bíblica que induce a la humildad en la vida y a conformar la voluntad a la de Cristo. No viven obedeciendo a todos los requerimientos de Dios”. JT. 1, 328
PESE A TODO LAODICEA NO ES BABILONIA
Por increíble que parezca, la séptima y última iglesia es la que dará el fuerte y ultimo pregón para que los habitantes del mundo enfrascados en Babilonia salgan de ella y se enrolen en la única barca de salvación, la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
“El mensaje que afirma que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es Babilonia, y que llama a la gente a salir de ella, no procede de ningún mensajero celestial, ni de ningún instrumento humano inspirado por el Espíritu de Dios”. Mensajes Selectos tomo 2, pág. 75.
PROMESAS AL VENCEDOR
En su mensaje final, Jesús ofrece dos promesas a su amada iglesia, la primera, es muy personal y está dirigido al que vence su apatía espiritual, en medio del ajetreado día, con sus luchas y quebrantos, con sus logros y fracasos, me vuelvo cansado a casa, me encierro a solas, puedo escuchar su voz llamándome al corazón. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo”.
La imagen de una cena familiar se muestra desde los tiempos antiguos. “Preparas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. (Salmo 23:5) hoy podemos participar de una mesa aderezada por Cristo, ofreciendo las delicias más exquisitas a su invitado. Este banquete que termina de reunir a todo el pueblo de Dios constituye uno de los temas favoritos del Apocalipsis (2:7; 3:20; 19:7-9; 22:2).
Queridos hermanos, no vayamos a creer que esta sea una cena ficticia, más bien creo en una cena real, con todo lo que ella conlleva, sus aromas, sus sabores, los colores, la pulcritud y el orden, sobre todo la intimidad y a la vez las charlas de sobremesa, ¡y qué sobremesa! Una vez que se produzca este encuentro, nunca más dejaremos de hacerlo, buscaremos la manera de encontrarnos día a día a solas con El.
La siguiente promesa es de cumplimiento global, por realizarse en un futuro no muy lejano “Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono”. (Apocalipsis 3:21)
Esto sucederá luego de su segunda venida en Gloria y Majestad, a la entrada triunfal por las puertas del cielo con los salvos de todos los tiempos. La Soberanía de Dios se representa siempre con un trono. Es el centro de justicia y de poder, pero también de gracia. Allí participaremos de sus triunfos y Dios compartirá con nosotros su trono.
De esta manera he querido presentar de manera resumida y sencilla los mensajes claros y sin rodeos de Cristo a su iglesia, a lo largo de todos los tiempos. Me resta preguntar: ¿Habremos comprendido tales mensajes? Al despedirme, les dejo tres pensamientos…
“Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos”. PVGM 47.4
“Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del Evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano”. PVGM 47.
“El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; más bien, es paciente para con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos pasarán con grande estruendo; los elementos, ardiendo, serán deshechos, y la tierra y las obras que están en ella serán consumidas. Ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡qué clase de personas debéis ser vosotros en conducta santa y piadosa, aguardando y apresurándoos para la venida del día de Dios! Por causa de ese día los cielos, siendo encendidos, serán deshechos; y los elementos, al ser abrasados, serán fundidos. Según las promesas de Dios esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia. Por tanto, oh amados, estando a la espera de estas cosas, procurad con empeño ser hallados en paz por él, sin mancha e irreprensibles. (2Pedro3:9-14)
¡Hasta nuestro próximo reencuentro!
EN CONCLUSIÓN
No olvidemos que somos canales de bendición para otros, por eso:
• Pedir a Dios, ser renovados con el bautismo del Espíritu Santo.
• Presentar ante Dios las personas con quienes quisiéramos compartir el cielo.
• Que mi testimonio de amor a Dios y al prójimo sea mi predicación.
• Apartar para Dios lo que es de Dios de manera sistemática y proporcional a mis ganancias como mi acto de adoración.
A pedido de amigos, firmo con mi autoría los temas hasta aquí presentados. Soy el licenciado Alcibiades Aguilera, en la actualidad jubilado luego de 43 años de servicio pastoral en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Resido en Libertador San Martín, Entre Ríos, Rca. Argentina.
Al servicio de todos. Mi E-Mail: [email protected]
Hoy es miércoles 18 de septiembre de 2024

17/09/2024

DIA 143 - ¡ENCUENTRO CON DIOS! ¡VAMOS POR 1 DIAS MÁS!
¡Buen día! Nuestra gratitud al Creador por haber llegado al penúltimo tema de nuestro programa ¡Encuentro con Dios! ¡Hoy es el tercer día laboral de la semana!
REPRENSIÓN Y ADVERTENCIA: “Porque eres tibio Estoy a punto de vomitarte”. Laodicea nunca fue vomitada, que tiene actitudes vomitivas, ¡es verdad! Pero jamás Dios la ha vomitado, que le dan ganas, ¡por supuesto! El sigue esperando apostado frente a nuestra puerta, soportando, lluvias torrenciales, frio, calor, hambre, tempestades y su iglesia adentro cómoda e indiferente a su presencia, ¡claro que dan ganas de vomitarla! Pero a ese extremo Dios no llegará, pues esta es la iglesia con quien se casará. Esta dama se hace la difícil, no desea ser amada, pero ¡el amor de Dios, finalmente logra atraerla!
Ningún corazón es tan duro, cuando se cae en la cuenta de que quedarse solo en la vida, es más cruel que tomar la decisión de abrir la puerta al amado. Semejante al Cantar de los Cantares de Salomón es la realidad de la última iglesia. “¡Juradme, oh hijas de Jerusalén, por las ciervas y por las gacelas del campo, que no despertaréis ni provocaréis el amor, hasta que quiera! ¡La voz de mi amado! El viene saltando sobre los montes, brincando sobre las colinas. Mi amado es como un venado o un cervatillo. ¡Mirad! Está detrás de nuestra cerca, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías. Mi amado habló y me dijo: “¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, sal! Ya ha pasado el invierno, la estación de la lluvia se ha ido. Han brotado las flores en la tierra. El tiempo de la canción ha llegado, y de nuevo se escucha la tórtola en nuestra tierra. La higuera ha echado higos, y despiden fragancia las vides en flor. ¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, ven!” Palomita mía, que te escondes en las hendijas de la peña y en los sitios secretos de las terrazas: Déjame ver tu figura; hazme oír tu voz. Porque dulce es tu voz y preciosa tu figura. Atrapadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en flor. ¡Mi amado es mío, y yo soy suya! El apacienta entre los lirios hasta que raye el alba, y huyan las sombras. ¡Vuelve, oh amado mío! Sé semejante al venado o al cervatillo sobre los montes de las especias. (Cantar de los Cantares 2:7-17)
“Es la voz de mi amado que llama; Ábreme, hermana mía, amiga mía...” (Cantares 5:2)
¿Por qué tenemos que abrir nosotros esta puerta siendo que Jesús tiene la llave de David que abre todas las puertas? (Ap 3:7)
Cristo es muy respetuoso de nuestra libertad, y jamás pasará más allá de nuestra propia elección, por eso, espera desde fuera, ahora sólo depende de nuestra respuesta de abrir la puerta de nuestro corazón al llamado pertinente. El que da el paso hacia su puerta cerrada y la abre al influjo del llamado celestial es conceptuado como “Vencedor”, porque vuelve al primer amor.
“Cuando el amor llena el corazón, fluye hacia los demás, no por los favores recibidos de ellos, sino porque el amor es el principio de la acción. El amor cambia el carácter, domina los impulsos, vence la enemistad y ennoblece los afectos. Tal amor es tan ancho como el universo y está en armonía con el amor de los ángeles que obran. Cuando se lo alberga en el corazón, este amor endulza la vida entera y vierte sus bendiciones en derredor. Esto, y únicamente esto, puede convertirnos en la sal de la tierra”. Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 35.
CONSEJO: ¡Arrepiéntete! ¡Compra! ¡por favor abre la puerta! Sin temor a equivocarnos, aquí se necesita urgente la intervención poderosa del Espíritu Santo, no existe otro Ser fuera del hombre quien pueda llevar a la iglesia a la experiencia del perdón. “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí… No me eches de tu presencia, ni quites de mí tu Santo Espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, y un espíritu generoso me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti y no quites de mi tu Santo Espíritu”. (Salmos 51:3, 11-13)
Estos pensamientos nunca estuvieron de más, son mensajes para cada uno de nosotros hoy, si pudiéramos comprender que nuestro tiempo es ahora, no podemos perder la oportunidad de arrepentirnos de ¡cuán terco hemos sido con Jesús! La vuelta al primer amor es la base para el sellamiento final.
DOS PUERTAS
Hay una puerta en el cielo que nadie puede cerrar, está siempre abierta. Es la puerta de la Gracia Salvadora, mientras Jesús sigue intercediendo por cada uno de sus hijos ante el tribunal divino, esa puerta seguirá abierta. Por paradójico que sea, que para poder entrar por esa puerta y presentarnos ante nuestro Sumo Sacerdote, es nuestro deber primeramente abrir nuestra puerta a la influencia de nuestro amado que llama desde afuera. El hecho de pasar de una puerta a otra es la acción del Espíritu Santo en el creyente y el amor de Dios que espera.
PROMESA DE RECOMPENSA A SU ÚLTIMA IGLESIA
La recompensa de cenar con Cristo en su mesa celestial y sentarnos en su trono, La veremos en nuestro último tema de mañana. ¡Hasta entonces!
EN CONCLUSIÓN
No olvidemos que somos canales de bendición para otros, por eso:
• Pedir a Dios, ser renovados con el bautismo del Espíritu Santo.
• Presentar ante Dios las personas con quienes quisiéramos compartir el cielo.
• Que mi testimonio de amor a Dios y al prójimo sea mi predicación.
• Apartar para Dios lo que es de Dios de manera sistemática y proporcional a mis ganancias como mi acto de adoración.
A pedido de amigos, firmo con mi autoría los temas hasta aquí presentados. Soy el licenciado Alcibiades Aguilera, en la actualidad jubilado luego de 43 años de servicio pastoral en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Resido en Libertador San Martín, Entre Ríos, Rca. Argentina.
Al servicio de todos. Mi E-Mail: [email protected]
Hoy es martes 17 de septiembre de 2024

16/09/2024

DIA 142 - ¡ENCUENTRO CON DIOS! ¡VAMOS POR 2 DIAS MÁS!
¡Buen día! Nuestra gratitud al Creador por proseguir con el programa ¡Encuentro con Dios! ¡Estamos transitando la última semana de nuestro programa, hoy es el segundo día laboral de la misma!
SEPTIMA Y ULTIMA IGLESIA: LAODICEA
Como lo expresé ayer, creo que esta parte lo debemos ver con otros ojos, ya que en su mensaje estamos insertos todos nosotros. ¿Dedicaremos el tiempo necesario para centrar nuestra mente y corazón en conocerla un poco más?
A unos 55 kilómetros al sur de Filadelfia, encontramos a Laodicea. Última etapa de este viaje por las iglesias. Es la iglesia de hoy, le demos el nombre que queramos, ahora todos navegamos en el mismo barco, sujetos al mismo Gran Capitán avistando el fin de todas las cosas y a punto de llegar al puerto.
UN POCO DE HISTORIA
Como ciudad, era el paraíso para los hombres de negocios. Cuando un terremoto la arrasó en el año 60 d.C, a diferencia de otras ciudades, no solicitó ayuda de Roma. El historiador Tácito se maravilla al recordarlo. Por el contrario, la ciudad fue reconstruida con sus propios recursos. Se creía orgullosa y suficientemente poderosa como para no necesitar ningún tipo de ayuda que viniese del exterior.
Desde el siglo II a.C, los habitantes fabricaban su propia moneda, acuñados como cara o cruz a los dioses locales. Mucha de su riqueza provenía de sus actividades comerciales y bancarias. Quizás en especial cabe destacar una lana negra suave y sedosa, y de muy alto precio que era vendida localmente y se la usaba como materia prima para fabricar vestimenta fina y alfombras.
La ciudad también era famosa por su facultad de medicina y por un colirio elaborado en base de ingredientes producidos localmente. También era un lugar de veraneo y descanso ya que aguas termales surgían de unas colinas situadas a pocos kilómetros al sur. Cuando esas aguas llegaban a la ciudad por medio de un acueducto, se habían entibiado, por lo que resultaban desagradables para beber, aunque eran muy buenas para bañarse.
El período de esta iglesia abarca desde 1844 hasta la venida de Cristo al mundo.
MENSAJE DE DIOS PARA LA SÉPTIMA Y ÚLTIMA IGLESIA
“Escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: El Amén, el testigo fiel y verdadero, el origen de la creación de Dios, dice estas cosas: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y no frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca. Ya que tú dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad’, y no sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que veas. “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 3:14-22)
Su paralelo es presentado en el interludio entre las cuatro ultimas señales descritas por el sexto sello y la segunda venida de Cristo.
Laodicea es la respuesta de Dios ante la gran incógnita: “Porque ha llegado el gran día de su ira, y ¡quién podrá permanecer de pie!” (Apocalipsis 6:17) Se trata de la amada iglesia de Cristo, el esposo que espera anhelante ese encuentro con la novia, ella es la que recibe el sello de aprobación en su frente y en sus manos, sellados para representar a Dios en carácter, se trata de los 144.000, (tema largamente explicado anteriormente).
ANÁLISIS TEOLÓGICO DEL MENSAJE A LAODICEA
DESCRIPCIÓN DE CRISTO: Se presenta como el último, el “AMÉN”. Además, como el “principio”, la “creación”. Tras el final que se nos anuncia llega el principio. Vuelve a buscar un modo de tranquilizarnos. El profeta Isaías presenta al Dios del Amén jura que él va a “crear nuevos cielos y una nueva tierra” (Isaías 65:17).
CRISTO CONOCE: "Conozco tu conducta" "no eres ni frío ni caliente" Te has ido enfriando conforme pasaba el tiempo, a semejanza del agua que pasa por el canal hasta llegar a su destino llega tibia, y resulta imposible de beber. Te has convertido en alguien vomitivo.
NO TIENE ALABANZAS: Es la única de las 7 iglesias que no tiene ningún tipo de alabanza. Es preocupante pensar que estamos viviendo en un período en el que nada de lo que se es o se hace es digno de alabanza. En realidad, no tiene por qué serlo, pero esta actitud debiera ser motivo de profunda meditación.
REPRENSIÓN: En esta carta encontramos un juego de palabras entre lo que se construía en Laodicea como materiales más preciados y lo que la iglesia de este período cree que tiene y que es justamente lo que le falta. “Dices: Soy rico; me he enriquecido; nada me falta”. Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.” Pese a fabricar vestimenta fina, estás desnudo.
Y pese a tener un colirio bueno producido por tus científicos, no es eficaz, por ello debes comprar el mío, el tuyo te impide ver, vivís como si estuvieses ciego.
POR OTRO LADO, aunque acuñas tus propias monedas compra de mi oro refinado. Con tanta transacción comercial te has olvidado de que en la religión no caben la adulación, el amiguismo y la política para lograr “puestos” de privilegios y de poder, como piensas que debe ser, porque el principio sigue intacto “El que quiere ser el principal, primero debe servir”.
EN CONCLUSIÓN
No olvidemos que somos canales de bendición para otros, por eso:
• Pedir a Dios, ser renovados con el bautismo del Espíritu Santo.
• Presentar ante Dios las personas con quienes quisiéramos compartir el cielo.
• Que mi testimonio de amor a Dios y al prójimo sea mi predicación.
• Apartar para Dios lo que es de Dios de manera sistemática y proporcional a mis ganancias como mi acto de adoración.
A pedido de amigos, firmo con mi autoría los temas hasta aquí presentados. Soy el licenciado Alcibiades Aguilera, en la actualidad jubilado luego de 43 años de servicio pastoral en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Resido en Libertador San Martín, Entre Ríos, Rca. Argentina.
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Hoy es lunes 16 de septiembre de 2024

15/09/2024

DIA 141 - ¡ENCUENTRO CON DIOS! ¡VAMOS POR 3 DIAS MÁS!
¡Buen día! Nuestra gratitud al Creador por proseguir con el programa ¡Encuentro con Dios! ¡Hoy comenzamos con nuestra última semana de encuentros y es el primer día laboral de la misma!
ASPECTOS FINALES DE LA SEXTA IGLESIA.
La condición en que se hallaría entonces la sexta iglesia está descrita en las palabras del Salvador cuando dice: “Tienes nombre que vives, y estás muerto”. Y a los que no quieren dejar su indolente descuido, se les dirige el solemne aviso: “Si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti”. (Apocalipsis 3:1, 3)
Era necesario despertar a la iglesia y hacerles sentir su peligro para inducirlos a que se preparasen para los solemnes acontecimientos relacionados con el tiempo del fin. El profeta de Dios declara: “Grande es el día de Jehová, y muy terrible: ¿quién lo podrá sufrir?”. (Joel 2:11).
Ante la perspectiva de esta realidad, la Palabra de Dios exhorta a su pueblo del modo más solemne y expresivo a que despierte de su letargo espiritual, y a que busque su faz con arrepentimiento y humillación.
Una gran obra de reforma debía realizarse para preparar a un pueblo que pudiese subsistir en el día de Dios. El Señor vio que muchos de los que profesaban pertenecer a su pueblo no edificaban para la eternidad, y en su misericordia iba a enviar una amonestación para despertarlos de su estupor e inducirlos a prepararse para la venida de su Señor.
CAIDA DE LAS ESTRELLAS
“Las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. (Mateo 24:29).
En 1833... apareció la última de las señales que habían sido anunciadas por el Salvador como precursoras de su segundo advenimiento. Jesús había dicho: “Las estrellas caerán del cielo”. Y Juan, al recibir la visión de las escenas que anunciarían el día de Dios, declara en el Apocalipsis: “Las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento”. (Apocalipsis 6:13).
Esta profecía se cumplió de modo sorprendente y pasmoso con la gran lluvia meteórica del 13 de noviembre de 1833. Fue éste el más dilatado y admirable espectáculo de estrellas fugaces que se haya registrado, pues “¡sobre todos los Estados Unidos el firmamento entero estuvo entonces, durante horas seguidas, en conmoción ígnea! No ha ocurrido jamás en este país, desde el tiempo de los primeros colonos, un fenómeno celestial que despertara tan grande admiración entre unos, ni tanto terror ni alarma entre otros”. “Su sublimidad y terrible belleza quedan aún grabadas en el recuerdo de muchos... Jamás cayó lluvia más tupida que ésa en que cayeron los meteoros hacia la tierra; al este, al oeste, al norte y al sur era lo mismo. En una palabra, todo el cielo parecía en conmoción... El espectáculo, tal como está descrito en el diario del profesor Silliman, fue visto por toda la América del Norte... Desde las dos de la madrugada hasta la plena claridad del día... todo el cielo estuvo constantemente surcado por una lluvia incesante de cuerpos que brillaban de modo deslumbrador” ...
Así se realizó la última de las señales de su venida acerca de las cuales Jesús había dicho a sus discípulos: “Cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas”. (San Mateo 24:33). Después de estas señales, Juan vio que el gran acontecimiento que debía seguir consistía en que el cielo desaparecía como un libro cuando es arrollado, mientras que la tierra era sacudida, las montañas y las islas eran movidas de sus lugares y los impíos, aterrorizados, trataban de esconderse de la presencia del Hijo del hombre. Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 380-382.
“Pero el día y la hora de su venida, Cristo no los ha revelado... El tiempo exacto de la segunda venida del Hijo del hombre es un misterio de Dios”. El Deseado de Todas las Gentes, 586.
“Testifico ante mis hermanos y hermanas que la iglesia de Cristo, por debilitada y defectuosa que sea, es el único objeto en la tierra al cual él concede su suprema consideración. Mientras el Señor extiende a todo el mundo su invitación de venir a él y ser salvo, comisiona a sus ángeles a prestar ayuda divina a toda alma que acude a él con arrepentimiento y contrición, y él se manifiesta personalmente a través de su Espíritu Santo en medio de su iglesia. Satanás tiene una gran confederación, su iglesia. Cristo la llama la sinagoga de Satanás, porque sus miembros son los hijos del pecado. Los miembros de la iglesia de Satanás han estado constantemente trabajando para desechar la ley divina y confundir la distinción entre el bien y el mal. Satanás está trabajando con gran poder en los hijos de desobediencia y por medio de ellos para exaltar la tradición y la apostasía como verdad y lealtad. Y en este tiempo el poder de su inspiración satánica está moviendo a los instrumentos vivientes para llevar a efecto la gran rebelión contra Dios, que comenzó en el cielo”. Carta dirigida desde Australia a los lideres de la Asociación general el 23 de diciembre de 1892.
Mañana expondré la fase final de las iglesias, creo la más importante, ya que los protagonistas de ella resulta ser que, ¡somos nosotros!.
EN CONCLUSIÓN
No olvidemos que somos canales de bendición para otros, por eso:
• Pedir a Dios, ser renovados con el bautismo del Espíritu Santo.
• Presentar ante Dios las personas con quienes quisiéramos compartir el cielo.
• Que mi testimonio de amor a Dios y al prójimo sea mi predicación.
• Apartar para Dios lo que es de Dios de manera sistemática y proporcional a mis ganancias como mi acto de adoración.
A pedido de amigos, firmo con mi autoría los temas hasta aquí presentados. Soy el licenciado Alcibiades Aguilera, en la actualidad jubilado luego de 43 años de servicio pastoral en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Resido en Libertador San Martín, Entre Ríos, Rca. Argentina.
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Hoy es domingo 15 de septiembre de 2024

14/09/2024

DIA 140 - ¡ENCUENTRO CON DIOS! ¡VAMOS POR 4 DIAS MÁS!
¡Buen día! Nuestra gratitud al Creador por proseguir con el programa ¡Encuentro con Dios! ¡Hoy es el día del Señor, Creador de todo el universo!
ACONTECIMIENTOS PROFETICOS QUE SE DESTACAN EN EL MENSAJE A FILADELFIA EN SU PARALELO DEL SEXTO SELLO.
“Y miré cuando él abrió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de cilicio; la luna entera se puso como sangre, y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como una higuera arroja sus higos tardíos cuando es sacudida por un fuerte viento. El cielo fue apartado como un pergamino enrollado, y toda montaña e isla fueron removidas de sus lugares. Los reyes de la tierra, los grandes, los comandantes, los ricos, los poderosos, todo esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas, y decían a las montañas y a las peñas: “Caed sobre nosotros y escondednos del rostro del que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero. Porque ha llegado el gran día de su ira, y ¡quién podrá permanecer de pie!” (Apocalipsis 6:12-17)
Veinticinco años después del terremoto de Lisboa, apareció la segunda señal mencionada en la profecía: el oscurecimiento del sol y de la luna. Lo que hacía esto aún más sorprendente, era la circunstancia de que el tiempo de su cumplimiento había sido indicado de un modo preciso. En su conversación con los discípulos en el Monte de los Olivos, después de describir el largo período de prueba por el que debía pasar la iglesia, es decir, los mil doscientos sesenta años de la persecución papal, acerca de los cuales había prometido que la tribulación sería acortada, el Salvador mencionó en las siguientes palabras ciertos acontecimientos que debían preceder su venida y fijó además el tiempo en que se realizaría el primero de estos: “En aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor”. Marcos 13:24. Los 1.260 días, o años, terminaron en 1798. La persecución había concluido casi por completo desde hacía casi un cuarto de siglo. Después de esta persecución, según las palabras de Cristo, el sol debía oscurecerse. Pues bien, el 19 de mayo de 1780 se cumplió esta profecía.
“Único o casi único en su especie, por lo misterioso del hasta ahora inexplicado fenómeno que en él se verificó, [...] fue el día oscuro del 19 de mayo de 1780, inexplicable oscurecimiento de todo el cielo visible y atmósfera de Nueva Inglaterra”. R. M. Devens, Our First Century, 89.
Un testigo ocular que vivía en Massachusetts describe el acontecimiento del modo siguiente: “Por la mañana salió el sol despejado, pero pronto se anubló. Las nubes fueron espesándose y del seno de la oscuridad que ostentaban brillaron relámpagos, se oyeron truenos y cayó un leve aguacero. A eso de las nueve, las nubes se atenuaron y, revistiendo un tinte cobrizo, demudaron el aspecto del suelo, peñas y árboles al punto que no parecían ser de nuestra tierra. A los pocos minutos, un denso nubarrón negro se extendió por todo el firmamento dejando tan solo un estrecho borde en el horizonte, y haciendo tan oscuro el día como suele serlo en verano a las nueve de la noche [...].
“Temor, zozobra y terror se apoderaron gradualmente de los ánimos. Desde las puertas de sus casas, las mujeres contemplaban la lóbrega escena; los hombres volvían de las faenas del campo; el carpintero dejaba las herramientas, el herrero la fragua, el comerciante el mostrador. Los niños fueron despedidos de las escuelas y huyeron a sus casas llenos de miedo. Los caminantes hacían alto en la primera casa que encontraban. ¿Qué va a pasar? preguntaban todos. No parecía, sino que un huracán fuera a desatarse por toda la región, o que el día del juicio estuviera inminente.
“Hubo que prender velas, y la lumbre del hogar brillaba como en noche de otoño sin luna [...]. Las aves se recogieron en sus gallineros, el ganado se juntó en sus encierros, las ranas cantaron, los pájaros entonaron sus melodías del anochecer, y los murciélagos se pusieron a revolotear. Solo el hombre sabía que no había llegado la noche [...].
“El Dr. N. Whittaker, pastor de la Iglesia del Tabernáculo, en Salem, dirigió cultos en la sala de reuniones, y predicó un sermón en el cual sostuvo que la oscuridad era sobrenatural. Otras congregaciones también se reunieron en otros puntos. En todos los casos, los textos de los sermones improvisados fueron los que parecían indicar que la oscuridad concordaba con la profecía bíblica [...]. La oscuridad alcanzó su mayor densidad poco después de las once” (The Essex Antiquarian, abril de 1899, tomo 3, no 4, pp. 53, 54). “En la mayor parte del país fue tanta la oscuridad durante el día, que la gente no podía decir qué hora era ni por el reloj de bolsillo ni por el de pared. Tampoco pudo comer, ni atender a los quehaceres de casa sin vela prendida”.
La extensión de esta oscuridad fue también muy notable. Se la observó al este hasta Falmouth, y al oeste, hasta la parte más lejana del estado de Connecticut y en la ciudad de Albany; hacia el sur fue observada a lo largo de toda la costa, y por el norte lo fue hasta donde se extendían las colonias americanas” (William Gordon, History of the Rise, Progress, and Establishment of the Independence of the USA, tomo 3, p. 57).
La profunda oscuridad del día fue seguida, una o dos horas antes de la caída de la tarde, por un aclaramiento parcial del cielo, pues apareció el sol, aunque oscurecido por una neblina negra y densa. “Después de la puesta del sol, las nubes volvieron a apiñarse y oscureció muy pronto”. “La oscuridad de la noche no fue menos extraordinaria y terrorífica que la del día, pues no obstante ser casi tiempo de luna llena, ningún objeto se distinguía sin la ayuda de luz artificial, la cual vista de las casas vecinas u otros lugares distantes parecía pasar por una oscuridad como la de Egipto, casi impenetrable para sus rayos” (Isaiah Thomas, Massachusetts Spy; or American Oracle of Liberty, 25 de mayo, 1780, tomo 9, no 472). Un testigo ocular de la escena dice: “No pude sustraerme, en aquel momento, a la idea de que si todos los cuerpos luminosos del universo hubiesen quedado envueltos en impenetrable oscuridad, o hubiesen dejado de existir, las tinieblas no habrían podido ser más intensas” (Carta del Dr. S. Tenney, de Exeter, N. H., diciembre de 1785, Massachusetts Historical Society Collections, 1792, serie 1, tomo 1, p. 97). Aunque la luna llegó aquella noche a su plenitud, “no logró en lo más mínimo disipar las sombras sepulcrales”. Después de medianoche desapareció la oscuridad, y cuando la luna volvió a verse, parecía de sangre.
El 19 de mayo de 1780 figura en la historia como “el día oscuro”. Desde el tiempo de Moisés, no se ha registrado jamás período alguno de oscuridad tan densa y de igual extensión y duración. La descripción de este acontecimiento que han hecho los historiadores no es más que un eco de las palabras del Señor, expresadas por el profeta Joel, dos mil quinientos años antes de su cumplimiento: “El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que venga el día grande y espantoso de Jehová”. Joel 2:31. C.S. 306-309.
EN CONCLUSIÓN
No olvidemos que somos canales de bendición para otros, por eso:
• Pedir a Dios, ser renovados con el bautismo del Espíritu Santo.
• Presentar ante Dios las personas con quienes quisiéramos compartir el cielo.
• Que mi testimonio de amor a Dios y al prójimo sea mi predicación.
• Apartar para Dios lo que es de Dios de manera sistemática y proporcional a mis ganancias como mi acto de adoración.
A pedido de amigos, firmo con mi autoría los temas hasta aquí presentados. Soy el licenciado Alcibiades Aguilera, en la actualidad jubilado luego de 43 años de servicio pastoral en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Resido en Libertador San Martín, Entre Ríos, Rca. Argentina.
Al servicio de todos. Mi E-Mail: [email protected]
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