Santuario de Fe Arroyo Seco

Santuario de Fe Arroyo Seco Desde 1985 predicando el evangelio de nuestro SEÑOR JESUCRISTO
Pastores
Alfredo y Susana Carvajal

Bomberos voluntarios 26 bis Arroyo Seco
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26/05/2026

Nos lleva al bien

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (Éxodo 19:4-5) El versículo de hoy nos muestra una de las más bellas y conmovedoras declaraciones de amor de la historia: el Dios Eterno, llamando la atención de su pueblo elegido sobre la forma en que ha actuado en sus vidas. Aquellas personas no sólo fueron liberadas de la esclavitud de Egipto, sino que también fueron conducidas con todo el afecto, amor y cuidado a la presencia de su Dios y libertador. Así como las águilas llevan a sus crías en sus fuertes garras y poderosas alas, y esto, con todo el celo, cuidado y amor, para liberarlas de feroces depredadores; así el Señor Dios Todopoderoso nos ha guiado en sus fuertes y eternas alas, liberándonos de todo mal. El propósito principal y primordial de Dios conSu Palabra es llevarnos para bien con Él, donde podemos disfrutar de la plena libertad y toda su fuente de infinitas bendiciones y alegrías. Pero nunca debemos olvidar que el águila lleva a sus crías no sólo para protegerlas del mal, sino también, y sobre todo, para disciplinarlas y enseñarles a volar con seguridad. Esto nos enseña una preciosa lección: nuestro Dios nos lleva en sus alas y cada día nos hace volar más alto y más alto en su grandiosa y santa compañía, disciplinándonos con afecto y amor eterno, para que podamos volar más alto y más largo.

25/05/2026

Limpios vestidos

Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos. (Exodus 19:10) El acto de lavar la ropa parece a primera vista algo de poco valor en el versículo de hoy. Sin embargo, cuando lo consideramos a la luz del contexto y el gran propósito que el Dios tenía en mente para la vida de esas personas, las preciosas lecciones comienzan a destacar. Nuestro Dios es sabio, conoce las mejores herramientas pedagógicas que nos hacen comprender y aprehender, es decir incorporar a nuestra mente y corazón, y también aprender los principios de su reino. Cuando el Señor ordenó a la gente que lavara sus ropas, no era sólo una regla de higiene personal. Había determinado que su pueblo debía estar limpio de toda la suciedad, la suciedad del pecado, y las prácticas idólatras de Egipto así como de las otras naciones vecinas. Por lo tanto, mientras lavaban sus ropas en el río, sus corazones recordaban constantemente este ideal de santidad y pureza en la presencia del Señor. Debemos lavar nuestras «vestimentas espirituales» todos los días en el agua pura de la presencia de Dios, en el impecable manantial de sabiduría que las enseñanzas de Su Palabra representan para nuestra vida, cuando decidimos sumergirnos en ellas y hacerlas una realidad con nuestro comportamiento diario y nuestro obediencia y servicio incondicional al Señor. Sólo luego de «lavar nuestros vestidos» espirituales, podremos entrar en su santa presencia y aprender de su bendita Ley. Que el Señor Dios Todopoderoso nos conceda esta gracia de vivir una vida de obediencia y servicio en su presencia y de dar testimonio en este mundo de que somos un pueblo con ropas limpias, para que su nombre sea siempre glorificado en nosotros y a través de nosotros.

23/05/2026

La verdad es de Dios

Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento. (Proverbios 12:22) La deshonestidad es una epidemia en nuestra cultura. Los registros de la corte, las encuestas académicas y la observación común lo confirman. La verdad y la integridad son prescindibles en nuestra sociedad. ¿Por qué miente la gente? O, para ponerlo de forma sutil e inclusiva, ¿por qué a veces tratamos, virtualmente todos, de crear una impresión que no es totalmente precisa? Las razones son muchas y diversas. Entre ellas está el deseo de no tener problemas, el ímpetu por abrirnos camino y una obsesión por nuestra imagen. En cualquier caso, la deshonestidad de una persona indica una falta de confianza en Dios por las consecuencias de la integridad. Cuando mentimos, incluso de una manera aparentemente trivial, es porque queremos evitar los resultados de no mentir. Nos encargamos de nuestros asuntos por cuenta propia, porque tememos lo que pueda ocurrir si decimos la verdad. No confiamos en que Dios honre nuestra integridad. Sin embargo, nuestro Dios es un Dios de integridad. Está en su carácter. Él nunca miente y no se queda callado cuando es necesario revelar la verdad. Su naturaleza es ser totalmente confiable. No hay indicios de pretensión en él. Él es quien dice ser, hace lo que dice que hará y honra a los que siguen su guía. Siempre. Esto es tan consolador como condenador. Es consolador porque sabemos que las promesas de Dios en su Palabra son confiables. Cuando él inspira profecía, es precisa. Cuando promete bendición, habrá bendición. Cuando dice que defenderá a su pueblo, lo hará. Podemos leer su Palabra con la firme seguridad de que es verdad pura, sin letras pequeñas escondidas de nuestros ojos confiados. No obstante, la pureza del carácter de Dios es también condenatoria. Sabemos que aunque se nos llama a ser como él, nuestra integridad queda corta al lado de la suya. Él nos forma para que reflejemos su gloria, pero cuando damos una impresión falsa, interferimos con su obra. Confía en Dios con la verdad. Dila y exhibe su integridad. Ten la seguridad de que él siempre defenderá la verdad… y a quienes la digan. Donde está la verdad, está Dios.

22/05/2026

Espíritu de Gratitud

«Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:16-18) La mayoría del tiempo, creo que es parte de la naturaleza humana, centrar la atención en aquellas cosas que nos faltan y no en aquellas que tenemos. En otras palabras, nos acostumbramos en cierto sentido a quejamos por lo que no hemos conseguido, más que dar gracias por aquello que se nos ha otorgado y que hemos alcanzado. Cambiar la perspectiva, es la manera de empezar a cultivar un espíritu de gratitud y que mejor motivación que la palabra del Señor cuando en las escrituras de hoy nos instruye: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” ¿Por qué no empezar a ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío? ¿Por qué no fortalecer nuestra fe y honrar a Dios a través de un espíritu de gratitud cualquiera sea la circunstancia? Empezar a percatarnos de cada bendición que El Señor ha puesto en nuestras vidas y dar gracias por cada una de ellas es alinearnos con la voluntad que Él tiene para nosotros y es además una herramienta poderosa, para llevar relaciones de mayor confianza con aquellos que nos rodean. La palabra del Señor lleva la gratitud a un nivel más profundo, al enseñarnos que el acto de dar gracias, significa gloria y honra para aquel que nos llena con esas bendiciones. En Santiago 1:17 se establece: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” Así dar gracias al Señor es honrarlo y glorificarlo. Permanecer calmos y confiados en que su mano nos sostendrá al caer, es fortalecer nuestra fe en Él. Agradecer su presencia tanto en los momentos amargos como en los momentos de abundancia, es aceptar su guía y cuidado. Empecemos a centrarnos en las cosas buenas de nuestra vida puede beneficiar nuestro cuerpo, y al mismo tiempo expresemos a Dios nuestra gratitud por todo lo que nos ha dado para edificar en Él nuestro espíritu. Digamos hoy y siempre y ante cualquier circunstancia: ¡Gracias Señor!

21/05/2026

Visualizando el objetivo

«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más…Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron» (Apocalipsis 21:1-4) La visualización de nuestros objetivos es una actitud que nos prepara para encarar de la manera más correcta posible los retos de nuestra vida. Si por ejemplo, no podemos visualizarnos como trabajadores efectivos, esposos comprensivos, líderes rectos, no tendremos la confianza para desempañar con éxito ninguna de esas labores. Por otra parte si nos proyectamos a una imagen de nosotros, efectivos en cada responsabilidad que asumamos, tendremos muchas más posibilidades de cumplirlas correctamente. El Señor a través de su palabra, nos proporciona numerosos ejemplos de cómo debemos vernos, de en qué debemos convertirnos, de cómo es su reino. En la escritura de hoy nos brinda la imagen del futuro junto a Él a través de “un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” una tierra en donde “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos” y no habrá “más llanto, ni clamor, ni dolor”. Así, es la palabra, la guía que nos indica, el camino y la llegada, a través de sus descripciones futuras, nos da una idea de adónde debemos llegar y en que debemos convertirnos para arribar a ese punto, pero en cada una de nuestras vidas. Reconozcamos cada día la necesidad de conocer más del Señor y mediante las escrituras, abramos nuestros ojos para ver el futuro en el que se encontrará Él esperándonos con sus brazos abiertos al final del camino. Obremos cada día en el bien, visualizando ese futuro, para así armarnos de la confianza, fe y coraje necesario, para seguir en ÉL, adelante, obedeciéndole y sirviéndole con gratitud.

20/05/2026

Fuerte ante la caída

«Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; No me dejes enteramente» (Salmos 119:4-8) “Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos” dice el salmista y vienen a mi mente aquellos momentos en los que me sentí presa de la vergüenza, por haber en algún sentido, fallado a otros, a mí mismo y a Dios. Pero el salmista no se detiene allí y continua diciendo: “Te alabaré con rectitud de corazón Cuando aprendiere tus justos juicios” y me fortalece para recordar, que el caer es también parte de la historia, que nos encontramos frente a un camino largo en el que quedan descubrimientos que hacer y en el que aprenderemos de las experiencias, como crecer en espíritu y carácter a través del Señor y su palabra. Así como un equipo se hace fuerte entrenando con convicción y determinación, así nos invitan las escrituras de hoy a reconocer nuestras fallas pero no quedarnos en ellas, sino levantarnos de tales errores, obtener de ellos el aprendizaje necesario para crecer y en ese proceso convertirlos en bendiciones, ofreciendo nuestro servicio, dones y recursos a favor de los que nos rodean. En ese proceso de aprendizaje, no olvidemos que ante la duda, tendremos en Dios, la guía que todo lo puede y todo lo determina. A El podremos, pedir que nos acompañe siempre, sin duda podremos como el Salmista decirle: “No me dejes enteramente”.

19/05/2026

Cuando te sientas oprimido

Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. (Números 11:17) ¿Alguna vez te han pedido que aceptes una tarea que sabías que era demasiado grande o difícil y que no implicaba ninguna recompensa tangible? Tal vez un servicio voluntario en la iglesia o en tu comunidad, o tal vez una responsabilidad que pensabas era demasiado abrumadora para ti. Esa tarea que parece ser abrumadora, se hace más difícil cuando aquellos a los que sirves parecen no apreciar tus esfuerzos. A cambio del esfuerzo, recibes egoísmo, y cualquier iniciativa de cambio es recibido como protesta. En esos momentos puedes estar tentado de decirle al Señor como lo hizo Moisés: » ¿Por qué has hecho mal a tu siervo?…No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.» (Num 11:11,14). Los israelitas se revolcaban en la oscuridad de la amargura, echando la culpa a Dios y a su líder elegido. En vez de ver la mano de Dios trabajando, culparon a Moisés y al Señor por todo lo que les decepcionó. Así que su sufrimiento continuó. Hay una diferencia crucial entre la queja de los israelitas en el desierto y las lamentaciones de Moisés. El pueblo se quejó entre sí, pero Moisés fue sabio y tomo la decisión de mostrar el peso de su carga, a quién de verdad podía hacer algo por el: Dios. Como resultado, El Señor prometió enviar nuevos líderes que le ayudaran a llevar dicha carga. Cuando pensamos haber arado en nuestro desierto de preocupaciones, problemas o circunstancias que parecen fuera de control; o cuando nuestro esfuerzo por otros no es recompensado o agradecido, no te resientas en quejas como el Pueblo israelita, por el contrario, lleva como Moisés tus preocupaciones a Dios. Porque Él jamás «dejará caído al justo», y porque allí donde terminan nuestras fuerzas, justo ahi comienzan las suyas.

18/05/2026

Lo difícil y lo imposible

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? (Génesis 18:14) Una cosa es «nada es imposible» y otra «nada es demasiado difícil». «Nada es imposible para el que cree» es una verdad sostenible. «Nada es difícil para el creyente» no existe: es una mentira elaborada que se repite hasta mentalizarla con el fin de abrir caminos. La primera es una experiencia que depende de Dios. La segunda es una experiencia que depende del hombre. Nada es imposible es una práctica que acompaña la historia de los héroes bíblicos y que fue claramente anunciada por Jesucristo: «Si tienes una fe del tamaño de un grano de mostaza, puedes decirle a esta montaña: «Ve de aquí a allá», y se irá. Nada será imposible para ti» (Mateo 17:20). La estrategia de «nada es demasiado difícil» no tiene fundamento bíblico. La Biblia habla de «casos difíciles» (Dan. 5:12), «muchas cosas difíciles de explicar» (Heb. 5:11), «ciertas cosas difíciles de entender» (2 Pe. 3:16), «días difíciles» (Job 30:25) y «tiempos difíciles» (2 Tim. 3:1). El ser humano está rodeado de cosas difíciles, pero no imposibles. Son difíciles por las limitaciones humanas, y no son imposibles por la existencia de Dios y nuestro voluntad constante de llegar a Él. Por eso el Señor le pregunta a Abraham: «¿Hay algo demasiado difícil para Dios?». (Gen. 18:14). Hay ciertos períodos de la vida que son abrumadoramente difíciles. Pueden ser los «días duros» de Job, caracterizados por la pérdida de todas sus posesiones, la muerte de un ser querido o como vivimos hoy, una pandemia devastadora . Pueden ser los «tiempos difíciles» mencionados por Pablo, caracterizados por una corrupción generalizada que ha puesto en peligro la fe cristiana (2 Tim. 3:1-9). No se puede negar lo difícil, ni su existencia, ni su complejidad. Sin embargo, hay que saber que de la mano de Dios podemos, en nuestra imperfección humana, acometer lo difícil y en Su perfección divina dejar en sus manos, todo lo imposible.

17/05/2026

En el monte de Jehová

Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. (1 Reyes 19:11) Muy a menudo una reprensión o lo que pensamos es nuestra peor derrota puede ser usado por Dios para proveernos con una especie de bendición disfrazada. Elías necesitaba que lo trataran así para que despertara en él una comprensión de su temor infundado. Un individuo como él no tenía derecho a estar indeciso y descontento. Si salía afuera y se ponía en el monte delante de Jehová en vez de esconderse en una cueva, ¡encontraría nueva inspiración a través de una nueva visión del poder de Dios! Cuando estamos viviendo en los bajos niveles de la tierra dejamos de captar las visiones inspiradoras de Dios, que son el verdadero apoyo de la vida profética. Debemos salir al sol y ascender al monte si queremos discernir esas pruebas del poder de Dios que están siempre disponibles para la renovación de la fe y el fortalecimiento de nuestro carácter, de nuestra confianza y de nuestro valor. El reyezuelo de cresta dorada es uno de los pájaros más pequeños que existe. Se dice que pesa sólo la quinta parte de una onza y sin embargo, siendo sus alas más frágiles que cualquier otras, se enfrenta a huracanes y cruza los mares del norte. A menudo parece en la naturaleza como si la omnipotencia obrara sólo en los organismos más frágiles; ciertamente la omnipotencia de la gracia se ve en mayor grado en el aquel que tembloroso pero decidido emprende su avance a la voluntad de aquello que se ha planteado. En las praderas norteamericanas, las mariposas se dirigen al oeste en sus migraciones y avanzan sin detenerse aunque el viento esté en su contra y el mar enfrente. Las delicadas mariposas son la muestra de la perfección natural, de la altivez y la determinación; como altivos y determinados debemos estar nosotros los cristianos, al entender que ante cualquier dificultad, Dios estará de nuestro lado.

15/05/2026

Sus ojos están sobre tí

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:7) No hay mejor manera de calmar la tristeza que saber que «Él cuida de mí». Amado creyente, no deshonres la fe exhibiendo siempre un ceño fruncido por la preocupación. En cambio, echa tu carga en el Señor. ¿Por qué te tambaleas siempre bajo un peso que tu Padre ni siquiera siente? Lo que a ti te parece una carga imposible de llevar, a él no le añade ni lo que pesa una mota de polvo. No hay nada tan deleitoso como: Descansar en las manos de Dios, Y conocer solo su voluntad. Oh, hijo que sufres, sé paciente. Tu soberano Dios no te ha dejado de lado ni te ha olvidado. Aquel que alimenta los gorriones también te proveerá todo lo necesario. No te entregues al desánimo. ¡confía! ¡Confía eternamente! Usa las armas de la fe contra los vendavales de problemas y al final tus enemigos serán vencidos y acabará tu sufrimiento. Hay Uno que te cuida. Sus ojos están fijos en ti, su corazón se conduele por tu sufrimiento y su mano omnipotente no dejará de brindarte ayuda. Incluso la más oscura nube de tormenta se derramará en lluvias de misericordia y la más oscura noche dará paso al sol de la mañana. Y es que sólo Él vendará tus heridas y sanará tu corazón herido. Nunca pongas en duda la gracia de Dios por causa de los problemas que hay en tu vida, sino cree que Él te ama muchísimo, tanto en momentos de dificultad como en los momentos felices. ¡Qué tranquila y pacífica sería tu vida si tan solo le dejaras al Dios de la providencia la tarea de proveedor! Con tan solo «un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro» (1 Reyes 17:12), Elías sobrevivió la hambruna ¡y tú harás lo mismo! Si Dios cuida de ti, ¿por qué vas a preocuparte? Si confías en él con toda tu alma, ¿ acaso no puedes confiar con tu cuerpo? Él jamás se ha negado a llevar tus cargas, ni tampoco ha desmayado bajo su peso. ¡Vamos, hermano amado! Basta ya de inquietarse y preocuparse … deja todas tus preocupaciones en las manos de Tu Dios, que está lleno de gracia.

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