17/05/2022
Hace bastante que no comparto nada por acá y hoy hubo algo que realmente me cautivo. En realidad dos cosas. Comparto lo de la lección y te pregunto si tenes el devociones de adultos. Si lo tenes no te pierdas el de hoy. Si no lo tenes pone en los comentarios "no lo tengo" y vemos de compartirlo.
De la lección me cautivo ver el testimonio que era Abraham para las ciudades vecinas, que en el verso 6 dice: "Oyenos, Señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros..."
Me quedé pensando si estoy actuando como un príncipe de Dios. A vos en que te hace pensar?
En Génesis 22: 23, vemos el informe del nacimiento de Rebeca, que anticipa el futuro matrimonio entre Isaac y Rebeca (Gén. 24). Asimismo, el informe de la muerte y el entierro de la esposa de Abraham, Sara (Gén. 23), anticipa su futuro matrimonio con Cetura (Gén. 25: 1-4).
Lee Génesis 23. ¿Qué función tiene la historia de la muerte y el entierro de Sara en el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham?
Génesis 23
1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara.
2 Y murió Sara en Quiriat-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara, y a llorarla.
3 Y se levantó Abraham de delante de su mu**ta, y habló a los hijos de Het, diciendo:
4 Extranjero y forastero soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultaré mi mu**ta de delante de mí.
5 Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:
6 Óyenos, señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu mu**ta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu mu**ta.
7 Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het,
8 y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte mi mu**ta de delante de mí, oídme, e interceded por mí con Efrón hijo de Zohar,
9 para que me dé la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; que por su justo precio me la dé, para posesión de sepultura en medio de vosotros.
10 Este Efrón estaba entre los hijos de Het; y respondió Efrón heteo a Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
11 No, señor mío, óyeme: te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu mu**ta.
12 Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra,
13 y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio de la heredad; tómalo de mí, y sepultaré en ella mi mu**ta.
14 Respondió Efrón a Abraham, diciéndole:
15 Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto entre tú y yo? Entierra, pues, tu mu**ta.
16 Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, en presencia de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.
17 Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todos sus contornos,
18 como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
19 Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.
20 Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het.
La mención de la muerte de Sara inmediatamente después de la historia del sacrificio de Isaac sugiere que ella pudo haber quedado afectada por este incidente que casi le costó la vida a su hijo. De alguna manera, Sara también participó de la “prueba” con su esposo, al igual que en sus viajes y su falta de fe temporal (Gén. 12: 11-13).
Sara no era el tipo de mujer que guardara silencio en asuntos que eran importantes o que la perturbaran (comparar con Gén. 16: 3-5; 18: 15; 21: 9, 10). Su ausencia y su silencio, e incluso el momento de su muerte después de ese dramático evento, dice más sobre la relevancia de Sara para los eventos que su presencia física. El hecho de que se mencione la vejez de Sara (Gén. 23: 1), en paralelo con la vejez de Abraham (Gén. 24: 1), muestra su importancia para la historia.
De hecho, Sara es la única mujer en el Antiguo Testamento de la que se menciona el número de sus años, lo que muestra su centralidad en la historia. La focalización en la compra del lugar de sepultura de Sara (que abarca la mayor parte del capítulo), más que en su muerte, enfatiza la conexión con la Tierra Prometida.
Ya la especificación de que ella murió “en la tierra de Canaán” (Gén. 23: 2) subraya la vinculación de la muerte de Sara con la promesa divina de la tierra. Sara es la primera del clan de Abraham que murió y fue enterrada en la Tierra Prometida. La preocupación de Abraham por sí mismo, “extranjero y forastero soy” (Gén. 23: 4), y su insistente discusión con los hijos de Het, muestran que Abraham está interesado no solo en adquirir un lugar de sepultura; lo que más le preocupa es establecerse en la tierra de forma permanente.
Lee Génesis 23: 6. ¿Qué nos dice esto sobre el tipo de reputación que tenía Abraham? ¿Por qué esto es importante para comprender para qué lo utilizó el Señor?
6 Óyenos, señor nuestro; eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros sepulcros sepulta a tu mu**ta; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, ni te impedirá que entierres tu mu**ta.