06/09/2026
Homilía del Domingo 6 de Septiembre de 2026
Vigésimo tercer Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura
Si no amonestas al malvado, te pediré cuentas de su vida.
Del libro del profeta Ezequiel 33, 7-9
Esto dice el Señor: "A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida. En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida".
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor
Salmo
salmo 94
R/. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias. R/.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo,
él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R/.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
"No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras". R/.
Segunda Lectura
Cumplir perfectamente la ley consiste en amar.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 13, 8-10
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: "No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás" y todos los otros, se resumen en éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor
Evangelio
Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado.
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor Jesús
Reflexión:
La Palabra de Dios, nos invita hoy a la acción apostólica. Todos los bautizados tenemos la triple función de Cristo, es decir somos Sacerdotes, Profetas y Reyes.
Pero la Palabra de hoy nos habla más de las otras dos funciones de Cristo y de las que participamos todos los bautizados. La función Profética y la misión de Reyes.
Todos los bautizados, cumpliendo esta función, o misión profética, estamos llamados a anunciar el Evangelio, pero también a denunciar todas aquellas acciones de vida que se apartan de la Palabra del Señor. Y cumplir esta misión es de vital importancia, pues todos tenemos en esta vida una misión.
Para cumplir nuestra misión, el Señor nos ha dotado de talentos, tal como lo vemos en la Parábola que nos narra Mt. 25, 14 – 30. En esta Jesús nos habla de cómo el Rey pedirá cuentas de los talentos que a cada uno le ha dado.
La principal misión que todos tenemos es alcanzar la santidad. Y alcanzar la santidad solo es posible cumpliendo nuestros deberes. El Señor le dice al profeta Ezequiel: “Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida. En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida”.
Alguien podrá pensar que esa sentencia es para Ezequiel, que fue constituido profeta. Ciertamente el Señor se la dice a él, pero igual aplica para todos los bautizados que participamos de esa misión profética.
Dentro de la misión que el Señor nos encomienda se encuentra la salvación de todas las personas que nos rodean. Es por eso que nosotros debemos tomar en serio esta misión de la que el Señor nos hace responsables. Pero de igual manera, si nosotros somos los que nos encontramos apartados del Señor, otro será quien nos haga la corrección para volver a la senda del Señor. Para regresar a la vida de la Gracia.
Cierto es que la salvación del mundo proviene del Señor. Nosotros no redimimos a nadie. Sin embargo podemos impulsar en una persona alejada de la Gracia el cambio. Jesús nos ha redimido al derramar su preciosísima Sangre y ha pagado en la Cruz el precio de las culpas por nuestros pecados. Sin embargo la salvación universal requiere de la respuesta que el hombre da al llamado del Señor para trabajar en su viña.