27/05/2026
Hermanos y hermanas
El pasaje de Marcos 10:32-45 relata el camino de Jesús hacia Jerusalén. Mientras anuncia su Pasión, Santiago y Juan piden los puestos de honor como primeros ministros. Jesús responde que la gloria de Dios no es subir, es bajar: no se conquista dominando. El mundo mide por el cargo, el éxito o el dinero. Dios mide por lo que se da. El cristiano no trepa, se abaja; no emerge, se sumerge en la vida concreta de los demás, sobre todo de los pequeños. La clave es la entrega, Jesús lo resume: no vino para ser servido sino para servir y dar su vida. Servir no es cortesía, es imitarlo a Él. Ahí está la plenitud: en la donación gratuita; especialmente a quien no puede devolver nada, descubrimos que Dios nos abraza primero.
Carlos Barreiro Peralta Ramos