07/18/2026
EL CAMINO SINODAL ALEMÁN, O CÓMO HACER PROTESTANTISMO CON SOTANA
Hay 1.400 millones de católicos en el mundo. Un 3 o 4% tiene atracción homosexual. Y, sin embargo, si lees los documentos del Camino Sinodal alemán, podrías pensar que el tema más urgente para la Iglesia hoy, con la persecución de cristianos en decenas de países, el colapso de la familia y millones de bautizados que no saben ni qué es el Credo, es ese. La homosexualidad. La bendición de parejas. La "reevaluación" del Catecismo.
En Frankfurt, en marzo de 2023, con más del 80% de los obispos alemanes votando a favor, aprobaron bendecir parejas homosexuales, pedir a Roma que cambie los números 2357-2359 del Catecismo, el sacerdocio femenino, abolir el celibato y ordenar personas transexuales. Con el Catecismo encima de la mesa. Obispos. Levantando la mano.
Roma dijo que no. Varias veces, con cartas firmadas por Parolin, Fernández y el entonces cardenal Prevost, hoy León XIV. Los alemanes siguieron adelante cada vez. Eso no es sinodalidad. Es desobediencia sistemática y calculada.
Luego llegó Fiducia Supplicans, y los alemanes se abalanzaron sobre ella para ir todo lo lejos que pudieran. Mientras tanto, el continente entero de África dijo no en bloque, con el aval del propio Papa Francisco. Treinta conferencias episcopales en contra. La Iglesia que crece, la que tiene mártires, la que bautiza adultos cada año, resultó ser la más clara en la doctrina. La más rica y la más cómoda, la más progresista, sigue cerrando iglesias a cientos por año y perdiendo entre 350.000 y 500.000 fieles anuales. El 68% de los católicos alemanes no cree en la divinidad de Cristo. Eso sí, el impuesto eclesiástico lo siguen pagando.
Hace falta la misma claridad que se ha tenido con la FSSPX. Los fieles que quieren vivir su fe con coherencia merecen una Iglesia que sepa quién es y lo diga sin miedo. Ya es suficiente.