03/05/2026
𝐂𝐑Ó𝐍𝐈𝐂𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐂𝐄𝐍𝐓𝐄𝐍𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐄𝐈𝐍𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐙
𝐒𝐄𝐆𝐔𝐍𝐃𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐓𝐄: 𝐏𝐄𝐑𝐄𝐆𝐑𝐈𝐍𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝐘 𝐏𝐑𝐎𝐂𝐄𝐒𝐈Ó𝐍
El domingo 4 de mayo de 2,025 amaneció con una mañana soleada. Desde tempranas horas, las calles aledañas al Templo del Calvario empezaron a ser transitadas por damas revestidas de blanco y por caballeros con traje negro y corbata en tonalidades rojas. Tan solo dos semanas atrás, la muerte del Santo Padre Francisco en Domingo de Pascua, sorprendió al mundo y especialmente al orbe católico. En cierta medida, fue inusitado volver a escuchar marchas fúnebres junto a cantos populares y alabados en época pascual.
Posterior al protocolo presidido por el Párroco Manuel Chilín López, la procesión inició con la salida en sus andas de las sagradas imágenes de San Juan y Santa María Magdalena, revestidas con trajes de luto bordados. Seguidamente, con la notas de la marcha oficial “Soledad” fue levantada el anda de cien brazos de la Santísima Virgen de Soledad, revestida para la ocasión con el traje español “de las estrellas”, bordado en Arte Español Julián Cristóbal y estrenado el Viernes Santo de 1,960.
La consagrada imagen en la primera parte del trayecto hasta Catedral, lució sobre su cabeza únicamente el halo estrenado para la ocasión. El adorno preparado consistió de un conjunto compuesto por jarrones plateados rebosantes de diseños florales de colores vibrantes junto a querubines y niños sosteniendo palomas. Los faldones del anda fueron encortinados con elegante brocado color marfil. Al final del anda, fue colocada la representación del escudo papal con dos llaves entrelazadas junto a la umbrela o conopeo como claro homenaje póstumo al reciente fallecimiento del Obispo de Roma.
Alrededor de las nueve y treinta de la mañana, la Reina de la Paz atravesó el umbral del templo en medio de bombas , cohetillos, vivas y aplausos. El corpus procesional se compuso de estandartes de los siete dolores, estandartes corporativos de la hermandades y de otros grupos parroquiales tales como Guardia del Santísimo Sacramento, Centuria Romana y escuadrones de pasos y nazarenos. Justo antecediendo el anda, fue conducida sobre cojín de terciopelo rojo la nueva corona imperial realizada en la fábrica “El Renacimiento” de Jocotenango, Sacatepéquez y diseñada por su propietario, el artista Bamner Santiz. Junto a ella, el acta de la coronación episcopal debidamente enmarcada y lista para ser rubricada por el Señor Arzobispo.
Ambos elementos fueron portados por personas especialmente designadas para la ocasión, entre ellas, las encargadas de su culto y devotas de gran trayectoria de las dos últimas dos décadas, tales como la doctora María Antonia Pérez, las señoras Jacqueline Conde, Magdalena Méndez y por la señora Mónica Flores, hija de la recordada y querida ex presidenta Marta Flores Larios (+) así como por las señoras Isabel de Rodas y Gabriela Vásquez.
Desde su inicio, se realizaron pausas en la procesión dirigidas a realizar el rezo de los misterios gloriosos del Santo Rosario. El cortejo fue acompañado por hermandades y cofradías femeninas de gran historia, tal el caso de la Cofradía de los Siete Dolores de la Parroquia de Santo Domingo, la Hermandad de Dolores del Templo de la Recolección y sus encargadas, Ileana Ávalos y Heidy Estrada de Porras quienes fueron invitadas a portar la corona que sería impuesta un par de horas después.
En el recorrido de ida a Catedral, se contó de igual forma, con la participación de la Hermandad de la Parroquia Vieja, Hermandad de Cruzados del Santo Sepulcro, Hermandad de Jesús Nazareno, “Redentor de Cautivos” de la Parroquia Santa Marta, zona 3; Cofradía de la Santa Veracruz del templo de San Francisco, Asociación de Jesús Nazareno de la Indulgencia de la Rectoría Beatas de Belén, Hermandad del Señor Sepultado de Santa Catalina, Hermandad de la Inmaculada Concepción de Santa Iglesia Catedral, entre otras. Algunos cantos populares tales como “Venid y vamos todos”, “Vamos a cantar Ave María”, “Oh María, Madre Mía” acompañaron el paso de la Santísima Virgen en dichas arterias.
Al llegar el cortejo a la 7ma. Avenida y 13 Calle, la procesión de “La Rosa” de la Cofradía del Santo Rosario de la Basílica del mismo nombre, realizaba su paso por el Arco de Correos para emprender su recorrido hacia Catedral. Fue una estampa única presenciar dos cortejos dedicados a la Santísima Virgen de dos advocaciones y con propósitos diferentes. En dicho punto, una comitiva de la cofradía referida presidida por Fray Giovanni Molina, párroco de Santo Domingo, arribó a la procesión, como una clara muestra de fraternidad y especial veneración a la Reina de la Paz.
Al filo del medio día y en medio de una enorme quema de bombas en la Plaza de la Constitución, la procesión llegó a Catedral. Frente a la misma, el anda fue colocada sobre pedestales y se procedió a retirar de su parte central, una andaría de menores dimensiones sobre la que la Santísima Virgen fue llevada al interior del dicho templo neoclásico.
Al finalizar la Santa Misa e imposición de la corona de manos del Arzobispo, la procesión fue reanudada para cruzar sobre la calle del Palacio Nacional de la Cultura en donde fue interpretada la marcha “El Duelo de la Patria”. En la esquina de la 6ta. Calle y 6ta. Avenida la Asociación de Jesús Nazareno del Rescate de la Rectoría del Santa Teresa se hallaba lista para su incorporación a la procesión. Seguidamente, la multitud viró hacia el sur sobre la sexta avenida. Frente al parque centenario fue interpretada la marcha “Virgen Dolorosa del Calvario” de Juan Emmanuel Matías Medio.
Sobre la Sexta Avenida – Calle Real- las hermandades de Jesús Nazareno Cristo Rey de Candelaria, la Asociación de Devotos de Jesús Nazareno de los Milagros del Santuario Arquidiocesano del Señor San José, la Hermandad del Señor Sepultado “Cristo del Amor”, entre otras, participaron con gran fervor llevando sobre sus hombros a la ya coronada episcopalmente imagen.
Al llegar frente al Templo Histórico de San Francisco, fue la Hermandad Cruzados de Cristo la responsable de llevar sobre sus hombros a la Reina de la Paz, en su procesión triunfal de celebración de su centenario y coronación. En la siguiente calle, frente al parque Enrique Gómez Carrillo o “La Concordia” se realizó el turno especial de la Hermandad de Dolores a los acordes del canto popular “Junto a ti, María” interpretado con gran virtuosismo.
Posteriormente, la Centuria Romana del Templo del Calvario llevó en hombros a la Dolorosa recién coronada de la 15 a la 16 calle sobre la sexta avenida. Seguidamente, cuando el turno treinta y uno levantó el anda, la banda de música dio inicio a la interpretación del estreno de la marcha “Coronada Reina de la Paz” escrita especialmente para la ocasión por el maestro Jorge Buc.
Pasada las cuatro de la tarde, los tres últimos turnos de la procesión se realizaron con gran devoción y solemnidad con la interpretación de alabados clásicos como “Pues concebida” y “Salve, salve cantaban María”. Cuando la procesión enfiló sobre la 18, dio inicio la maniobra de entrada. En medio de cientos de personas que acompañaron en todo el recorrido, la Santísima Virgen ingresó al templo del Calvario al igual que al inicio, en medio de vivas, aplausos, cohetillos y bombas.
Y así fue, a grandes rasgos, la procesión del centenario de la Santísima Virgen de Soledad, Reina de la Paz, cada uno de sus devotos, devotas y público espectador, la vivieron de forma tan particular e inolvidable que no nos alcanzaría el tiempo para narrar tantas experiencias y momentos especiales vividos a su lado en tan importante celebración. Continuará…
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Nuestra Señora De Los Remedios, Templo El Calvario