HISTORIA DE LA FUNDACION DE LA MISION:
Misión de San Francisco y Santa Clara fue el tercer proyecto de nuestro Padre José Luis Menéndez y se desarrolló en la zona de Edgewater. Está localizada al este de la Misión de San Juan Bautista y está franjeada por dos “express ways”, la bahía y una área comercial. Nuestra Misión también tiene a Biscayne Boulevard que la atraviesa y esto la hace singular,
el tráfico del Boulevard ofrece las ventajas de transportación pública. Muchos de los que viven en esta área de la bahía son de habla inglesa, cubanos y una concentración alta de centroamericanos. En la época de su formación en Septiembre de 1990, no teníamos a ningún miembro activo de la parroquia en este sector. Cinco voluntarios del Movimiento Carismático surgieron; ellos, como San Pablo, deseaban crear esta comunidad. Todos los que vivían por aquí fueron visitados e invitados a participar, y a ser miembros de nuestra misión. Más tarde, nos pusimos en contacto con un católico que tenía un espacio comercial en esta área; lo alquilamos por mitad de precio y comenzamos a celebrar allí la Misa de los Domingos. Aunque lo habíamos anunciado, sólo doce personas se aparecieron (así como los doce apóstoles) en ese primer Domingo. Un mes más tarde teníamos entre 70 y 90 personas; la mayoría de ellos centroamericanos. Nuestro objetivo siempre ha sido de que ellos crearan su comunidad independiente a de los voluntarios que ayudaron a establecer la misión. Ellos a su vez, se convirtieron en evangelizadores de su vecindario. Dado lo pequeño que se había quedado nuestro local se fue buscando espacio para construir nuestra propia misión. Se nos presentó la oportunidad de comprar dos terrenos y medio, que había reposeído un banco, su costo total era de US$46,000. El Arquitecto David Cabarroca nos diseñó los planos, y la obra fue dirigida por Pedro Nelson Fernández. El Señor Pepe Álvarez y sus amigos nos ayudaron a sufragar los gastos. La primera piedra se colocó el día 14 de Abril de 1996 con nuestro Obispo Auxiliar Agustín A. Román, y fue consagrada por el Arzobispo de Miami de aquel tiempo, John Clement Favarola, el 1ero de Noviembre de 1997.