13/09/2019
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos pide no juzgar a los demás. Y pregunta, “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?”. Somos excepcionalmente buenos para ver las faltas de los otros y excepcionalmente aptos para ignorar las propias.
Cuando era adolescente había salido un libro que fue muy popular en ese momento. Se llamaba “Yo Estoy Bien y Tú Estás Bien”. Simbolizaba una cultura de exculpación y de sentirse bien con uno mismo. No hace muchos años atrás Christina Aguilera cantaba, “Soy hermosa en todos los aspectos y tus palabras no pueden rebajarme”. Si observamos los muchos debates que hay hoy día veremos que la actitud prevalente es la re-afirmación y el auto-inventarse. “¿Quién eres tú para decirme cómo debo comportarme?”.
En todo esto vemos fundamentalmente un escaparse de nuestras propias culpas, nuestras fallas o defectos, nuestras sombras. Estamos efectivamente drogándonos, aligerando el dolor de una consciencia real. En este proceso nos volcamos hacia Dios pretendiendo ser algo completo, sin defectos, e inmune a las críticas. Entonces se nos dice, “Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
http://www.usccb.org/bible/lecturas/091319.cfm