03/08/2020
¡Jesús nos habla en medio de la pandemia a través del Evangelio!
Este domingo 02 de agosto de 2020, reflexionando el Santo Evangelio según San Mateo, compartimos dos puntos importantes de reflexionar la noche de hoy:
1: «al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado…»
Jesús informado de la muerte de Juan el Bautista siente la necesidad de apartarse, de orar, posiblemente hablarle a su Padre para que le dé fuerza y ánimo en ese momento de pena, tal como hoy vemos nosotros. ¿Viendo las vidas que ha cobrado el Covid-19, en qué momento te has apartado para orar por nuestros difuntos y por su familias?¿Cuán tan adoloridos podemos estar para apartarnos del amor de Dios por lo que sucede?
Es necesario que entre todo lo que actualmente esta pasando, sin ser fatalistas, busquemos refugiarnos en las cosas de Dios, la oración, en la Iglesia doméstica y sobre todo haciéndonos nuestro examen de conciencia, para saber como hemos obrado, si lo hemos hecho bien y nos hemos preocupado por nuestra familias o sociedad, qué tan responsable hemos sido, ¿me sirve de excusa en mi necesidad, cubrirla beneficiándome de la necesidad y el dolor de otro?
¡Cuidado! Porque los momentos difíciles son en los que el diablo, viendo que estas apartado de Dios, comienza a trabajar nuestro entorno para que caigamos en su juego de perdición .
2: El gentío buscaba a Dios.
Esto para nosotros es la humanidad buscando a Dios, que en medio de las enfermedades, el hambre, y todo lo que puede estar pasando, saben bien a quien confiar su vida. Jesús en ese momento viéndose conmocionado por aquel gentío, humilde y atento con todos, empezó a curar a los que estaban enfermos, y además les dio de comer hasta quedar saciados. Dios no nos abandona, Él se hace presente en nuestra vida de diversas formas donde se acepte el amor, no de los hombres que es limitado sino el de Dios, que lo transforma todo. Jesús sigue haciendo milagros con el agua, con el alimento y en los cuerpos que se hallen tristes, confiemos en Él, el único Dios verdadero.
« ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?»…
«estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.»