27/05/2026
¿Alguna vez te has sentido invisible, roto o que simplemente no encajas? La parábola de las 99 ovejas nos recuerda el tipo de amor que Dios nos tiene: un amor que no saca cuentas matemáticas, sino que se mueve por el corazón. Jesús, el Buen Pastor, no se conforma con tener a la mayoría a salvo; para Él, la que se perdió la que se desvió por dolor, miedo o malas decisiones es igual de valiosa.
Él no se queda esperándote con los brazos cruzados ni con una lista de reclamos; Él va al rescate de la que falta, se adentra en la tormenta, camina por el desierto y te busca hasta encontrarte. No le importa qué tan lejos hayas caído o qué tan oscuro sea el pozo en el que te encuentras, su prioridad eres tú. Si hoy te sientes esa oveja perdida, recuerda que no estás abandonado; estás siendo buscado por un Dios que te ama tanto que hace todo lo necesario para traerte de vuelta a casa. Cuando te encuentre, no habrá castigo, solo una gran fiesta en el cielo y un abrazo que sanará todas tus heridas. 𝐃𝐞́𝐣𝐚𝐭𝐞 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐧𝐳𝐚𝐫 𝐡𝐨𝐲.