22/09/2016
Día 37: Comparte el mensaje de tu vida (1 Juan 5:10)
Quienes tienen al Hijo de Dios, tiene el testimonio de Dios en ellos.
1 Tes. 1:8 Sus vidas han proclamado la palabra del Señor… Las nuevas de su fe en Dios han salido. No es necesario que digamos nada más, ustedes son el mensaje.
Dios te ha dado un mensaje de vida para compartir. Cuando te conviertes en creyente, también llegas a ser un mensajero de Dios. Él quiere hablar al mundo por medio de ti. Tienes un sin número de experiencias que Dios quiere que uses para traer a otros a su familia.
Tu mensaje de vida consta de cuatro partes:
- Tu testimonio: La historia de cómo comenzaste una relación con Jesús.
- Tus lecciones de vida: Las lecciones más importantes que Dios te ha enseñado.
- Tus pasiones divinas. Las obras para las cuales Dios te ha moldeado y que más te importan.
- Las buenas nuevas: El mensaje de salvación.
Tu mensaje de vida incluye tu testimonio: Tu testimonio es la historia de como Cristo marcó una diferencia en tu vida. La esencia del testimonio es compartir tus experiencias personales con respecto al Señor. Cristo quiere que compartas tu historia con otros.
Compartir tu testimonio es parte esencial de tu misión en la tierra, ya que es único. No hay otra historia como la tuya, sólo tú puedes compartirla, sino se perderá para siempre. Tú eres la autoridad en tu vida y tu testimonio personal es más eficaz que un sermón. Las historias personales son más fáciles de relatar, captan nuestra atención y las recordamos por más tiempo. Compartir tu historia construye un puente relacional que Jesús puede cruzar, de tu corazón al de otros.
Divide tu testimonio en cuatro partes:
- Cómo era mi vida antes de conocer a Cristo
- Cómo supe que necesitaba a Jesús
- Cómo rendí mi vida a Jesús
- La diferencia que Jesús ha hecho en mi vida
Muchas personas que no aceptan la autoridad de la Biblia, escucharán una historia personal. Tienes muchos testimonios, de hecho, tienes uno para cada experiencia en la que Dios te ha ayudado. Sé una persona sensible y usa la historia con la que las personas se identifiquen mejor.
Tu mensaje incluye tus lecciones de vida: En tu mensaje van las verdades que Dios te ha enseñado en tus experiencias con Él. Lecciones e ideas que has aprendido acerca de Dios, las relaciones, los problemas, las tentaciones y otros aspectos de la vida. Desafortunadamente, nunca aprendemos suficiente de lo que nos pasa. Sin embargo, aunque es sabio aprender de nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros. No hay suficiente tiempo para aprender todo en la vida. Debemos aprender de las lecciones que da la vida a unos y a otros.
Puedes hablar de lo que te ha enseñado Dios acerca del fracaso, del dinero, del dolor, del pesar o de la depresión, de la espera, con la enfermedad, respecto a la desilusión, de mi familia, mi iglesia, mis relaciones, y cientos de cosas mas, que son exclusivamente tuyas y de tu relación con Dios.
Tu mensaje de vida incluye expresar tus pasiones divinas: Dios es un Dios apasionado. Ama con pasión algunas cosas y odia apasionadamente otras. Como has crecido cerca de Él. Dios mismo te dará pasión por lo que quieres profundamente. No puedes dejar de hablar continuamente de lo que más quieres.
Dios les da a algunas personas una pasión divina para defender alguna causa, a menudo es un problema, o el hablar de un grupo que no puede hablar por sí mismos como los niños abortados, los maltratados, etc. Tenemos mandatos para defender a los indefensos.
A veces, Dios les da pasión a las personas para fomentar su reino. Una pasión divina para tu ministerio, para alcanzar a otros en particular con el evangelio, por un país en específico. Dios nos da pasiones diferentes, de manera que cada cosa que quiera hacer en el mundo se haga. No esperes que todo el mundo tenga tu misma pasión. En vez de ello debemos escuchar y evaluar la de otros. Nunca subestimes la pasión divina de alguien.
Tu mensaje de vida incluye las buenas nuevas: Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar futuro en el cielo.
Lo más importante es que debes aprender a amar a las personas extraviadas como Dios lo hace. Para Él todos somos importantes. Cuando Jesús extendió sus brazos en la cruz, estaba diciendo: “Así es como te amo”. En cualquier momento en que sientas apatía con tu misión en el mundo, invierte algo de tiempo reflexionando acerca de lo que Jesús hizo por ti en la cruz.
El amor no da alternativas. El amor es más grande que el temor. Si temes compartir las buenas nuevas, pídele a Dios que llene tu corazón con su amor por ellos. Tu campo misionero está muy cerca de ti. No pierdas las oportunidades que Dios te da. La salvación eterna de un alma es más importante que cualquier otra cosa que logres en la vida. Es lo único que durará para siempre.
En este libro has aprendido los cinco propósitos de Dios para tu vida en la tierra: Él te creó para:
- Hacerte un miembro de su familia
- Un modelo de su carácter
- Un magnificador de su gloria
- Un ministro de su gracia
- Un mensajero de sus buenas nuevas a otros.
De esos cinco propósitos, el quinto sólo puede cumplirse en la tierra y sólo tienes un tiempo breve para compartir tu mensaje de vida y cumplir tu misión.
Día 37
Punto de reflexión: Dios quiere decir algo al mundo a través de mí.
Versículo para recordar: Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respecto. 1 Ped. 3:15
Pregunta para considerar: Reflexionando en mi historia personal ¿A quien quiere Dios que se la cuente?