17/01/2016
Continuación de Historia y Religión de Palestina!
La fortuna de los ancianos es la garantía de que el impuesto de los judíos ingresará en el tesoro del Imperio romano. Para estos "ancianos", jefes del sistema de recaudación de impuestos, las cantidades recolectadas bien administradas, son una buena fuente de ingresos suplementarios, porque entregan a los romanos los impuestos por ellos exigidos, pero se los cobran con creces al pueblo por intermedio de los "publicanos".
Están muy interesados en defender el orden establecido, pues en él se basa la conservación y mejora de su posición, dinero e intereses. Si los romanos sospechasen que ellos de algún modo se oponen a su poder, perderían sus privilegios, correrían peligro de ser desterrados y después sufrirían la confiscación de todos sus bienes.
Son observadores en cuestiones de religión y se atienen estrictamente a la letra de la Escritura, y tienen por jefes a los "hombres de la religión", a los jefes de los sacerdotes, a la nobleza sacerdotal. Además son muy fieles a la observancia religiosa externa.
No pueden ser sacerdotes, ni siquiera comprando el sacerdocio. Como todos los que tienen por ídolo el dinero, "ídolo de muerte", para defender su "orden", un orden injusto, pero que les favorece a ellos, llegan hasta la sangre (Mt.26,3-5.59;27,1-2; Mc.14,43).
No todos los ancianos eran iguales en su pensar y proceder, entre estos notables se encuentra José de Arimatea, rico hacendado (Mt.27,57; Mc.15,43; Lc.23,50-51; Jn. 19,38-42).
FariseosEditar
Los fariseos era un grupo religioso caracterizado por su estricta observancia de la Ley.[Ref 21] Provenían del movimiento asideo (siglo II).[Ref 22] [Ref 23] Aunque tenían sacerdotes era en esencia un movimiento laico.[Ref 24] [Ref 25] El movimiento asideo se separó en dos ramas: los fariseos y los esenios.[Ref 26]
El nombre fariseo es la forma griega de perusim que significa "los santos"[cita requerida], los separados,[Ref 27] la verdadera comunidad de Israel. Eran gente religiosa y piadosa.
En el Nuevo Testamento los fariseos son presentados como hipócritas, pero no se corresponde con lo que se sabe de ellos.[cita requerida]
Los fariseos se preocupan mucho por cumplir todas las leyes y tradiciones religiosas, también en que otros las cumplan. Para ellos lo más importante en su relación con Dios es la Ley religiosa, ella es el verdadero tesoro de Israel, más importante que el Templo. Ellos son el "pueblo de la Ley", generalmente son artesanos, pequeños comerciantes, campesinos, pero, aunque proceden del pueblo, quieren estar separados de él; les parece demasiado ignorante de la Ley y, sobre todo, impuro, que no la cumple; "ma***to" (Jn.7,45-49).
Son legalistas, pues ellos mismos habían añadido muchas leyes y tradiciones a la Ley. Formularon 613 leyes complementarias (248 mandatos y 365 prohibiciones),[Ref 28] difíciles de aprender y sobre todo difíciles de cumplir, estas reglamentaban minuciosamente la vida, especialmente la observancia del sábado y la pureza necesaria para el culto. A estas leyes las llamaban "tradición oral" (inventada por ellos). Para ellos esta tradición tenía tanto o más valor que la Ley escrita.
Los fariseos esperaban una intervención divina, la venida del Mesías que libraría al pueblo del yugo de los romanos, se preparaban para ese "Día" con la oración, con el ayuno y, sobre todo, con la observancia fiel de todas las leyes, particularmente la del sábado.
Eran ritualistas, se preocupaban mucho de las acciones obligatorias para acercarse con pureza a Dios, a la oración, al templo, a los actos de culto.[Ref 29] La profusión de normas tendía a convertir el ejercicio de la piedad en una cuestión técnica o normativa.[Ref 30] Se guiaban por un libro entero para esto, el Levítico, sobre todo en los capítulos 11 al 16, que explica las reglas de pureza. Para ellos impuro significaba contagioso, y el roce con lo impuro les impedía las relaciones con Dios.
Impuros eran:
la sangre y todo lo que toca porque, según ellos, es la vida
todo derrame sexual (ej. menstruación)
los utensilios como copas, platos, ollas sucios, pues había que lavarlos varias veces escrupulosamente (Lc.11,39)
ciertos animales que la Ley prohibía comer (Mt.15,10)
todo cadáver de animal o persona; no sólo el que los tocaba, aunque fuese por necesidad, también el que pisaba una tumba, un sepulcro, aún sin saberlo, quedaba "impuro" ante Dios. (Lc.11,24)
las personas afectadas por alguna enfermedad repugnante, en especial de la piel, como la lepra, eran "intocables", porque el mero rozarles impedía acercarse al Dios Santo. (Mt.8,2-4)
los judíos que ejercían determinados oficios u ocupaciones que eran considerados impuros; publicanos o recaudadores, prostitutas, pastores, médicos. Sentarse con ellos a la mesa u hospedarse en sus casas "contagiaba". (Mt.9,9-13; Lc.19,1-7)
el solo entrar en las casas de paganos, quienes no eran judíos, contaminaba. (Jn.18,28).
Tenían obsesión por los lavados rituales, sobre todo de las manos "impurificadas" por haber tocado algo "impuro". Hasta siete veces al día el fariseo piadoso hacía sus abluciones personales con agua y con oración. También el agua entraba en este juego pues, se convertía en un problema saber que tipo se requería para lavar cada utensilio y para los baños de purificación, ellos distinguían hasta seis tipos de agua para estos menesteres.
Estos fariseos piensan que cumpliendo con la Ley y la tradición adquieren los méritos necesarios para la salvación, y que Dios tiene que "pagar" esa fidelidad, esa recompensa se les debe (Lc.17,7-10).
Hacían todo tipos de obras, más allá de lo mandado por la Ley, para así tener más méritos ante Dios; ayunos (Mt.9,14; Lc.18,12), oraciones (Mt.6,5), pago de diezmos (Mt.23,23). Cumplían minuciosamente las estrictas reglas sobre la pureza ritual que de por sí eran obligatorias sólo para los sacerdotes, y las leyes sobre los alimentos (Mt.15,1-20;23,25.27; Mc.7,1-23; Lc.11,39).
El Evangelio que más trata el fariseísmo es Mateo exhibiendo opiniones como ésta.
Atan bultos pesados y los cargan en las espaldas de los demás, mientras ellos no quieren empujarlos ni con un dedo. (Mt. 23,4)
EscribasEditar
Ruinas de la Sinagoga de Kfar Bir'im. En tiempos de Jesús, cada comunidad judía tiene su sinagoga. La sinagoga era el sitio de reunión para la oración y el estudio de la Ley. Al Templo se accedía especialmente durante las principales festividades judías. Quedaba lejos para la mayoría. En las sinagogas, la ceremonia se dividía en dos partes: primero se reciaba el Shemá, que terminaba con una bendición, luego se hacía la lectura de la Torá, iluminada por un texto de los profetas y seguida por una homilía.
Los escribas, en hebreo sofrim, son los "especialistas de la Ley", quienes estudian, conocen, explican e interpretan la Ley mosaica.[Ref 31] Son al mismo tiempo, teólogos, profesores, jueces[cita requerida], enseñan lo que hay que hacer para cumplir con la Ley, resuelven las dudas que sobre la observancia se presentan. Ejercen también la justicia, según la Ley.
En un principio los escribas eran un grupo laico pero, dada su apertura a nuevas interpretaciones, muchos de ellos eran también fariseos o saduceos. Con el tiempo, empero, predominaron los escribas fariseos.[Ref 32] Los escribas o "doctores de la Ley", son la aristocracia intelectual judía, el escriba o "rabí" llega al poder no desde el dinero como los ancianos o senadores, ni por la sangre o casta como los sacerdotes, sino por su saber, y son conscientes de eso. Los fariseos-escribas llegaron al Sanedrín y cada vez tuvieron más poder después de la muerte de Herodes el Grande, año 4 antes de Cristo.
Su formación era en escuelas, la más importante y famosa es la de Jerusalén, después de un ciclo regular de estudios en varios años, el escriba poseía un sólido conocimiento de todo el Antiguo Testamento, dominaba plenamente todos los recovecos de la Ley, estaba autorizado para decidir personalmente todas las cuestiones de leyes y ritos religiosos, era nombrado juez en los procesos criminales y decidía también en los procesos civiles, tenía derecho a ser llamado "rabbí". Al cumplir 40 años de edad era escriba con plenas atribuciones como "Doctor graduado".
Su saber los colocaba en los puestos más importantes de la enseñanza, de la administración y de la justicia. Y, sobre todo los escribas que además eran fariseos, tenían un gran poder porque creaban y trasmitían las "tradiciones" religiosas que estaban en igualdad y aun por encima de la propia Torá o Ley escrita; tenían el poder de atar (obligar) y desatar (liberar de obligación) para siempre, a los judíos del mundo entero, en conformidad con lo mandado por la Ley; en su poder estaban los puestos claves del poder judicial, del poder administrativo, y de la enseñanza: en general, eran escribas los jueces de todas las ciudades importantes del país.
En las sinagogas, además de ser los jefes, explican e interpretan con autoridad la Escritura, son los jueces y supervisores de la marcha de la vida diaria; tienen poder en lo judicial, en lo ejecutivo y hasta pueden imponer castigos de azotes y llegar al destierro.
Dirigían y controlaban la Escuela Superior de Jerusalén, el partido fariseo del Sanedrín estaba compuesto íntegramente por escribas (en el N.T. el grupo fariseo del Sanedrín es llamado indistintamente "Los fariseos" Mt.21,45 o los "escribas" Lc.20,19). En él cada vez tenían más poder, entre otras cosas porque el Sanedrín era la única Corte de Justicia o Tribunal Supremo para todos los judíos (Mt.26,57-66; Hch.5,34-40).
El conocimiento del Antiguo Testamento (la exégesis de la Escritura) era decisivo en las sentencias judiciales, y ese conocimiento era exclusivo de los "escribas-fariseos" del Sanedrín:
los escritos del Antiguo Testamento estaban redactados en la "lengua sagrada", el hebreo, y ésta lengua sólo era conocida por los escribas, el Arameo era la lengua del pueblo, aun en el siglo primero.