IGLESIA PENTECOSTAL EVANGELICA MISIONERA "UNIDOS AL PHES"

IGLESIA PENTECOSTAL  EVANGELICA MISIONERA "UNIDOS AL PHES" ORGANISMO ESPIRITUAL CRISTIANO EVANGELICO EN PRO DE LA SALVACION DE LAS ALMAS POR MEDIO DE LA FE EN

SOMOS UN CUERPO ESPIRITUAL CONVERTIDOS AL EVANGELIO DE JESUCRISTO, CONSERVADORES DE LA SANA DOCTRINA Y CREEMOS EN EL UNICO DIOS VERDADERO: PADRE (JEHOVA), HIJO (JESUCRISTO), Y EL ESPIRITU SANTO.

24/12/2016

OJO VENEZUELA!
Tanto el pueblo como gobierno, ninguno tiene excusa, ambos están bajo el juicio de Dios (decaimiento económico, desorden social, etc.) por razones netamente espirituales ya que Dios les ha hablado por sus siervos y no han querido apartarse del pecado; menospreciando la oferta de Jesucristo hecha por su muerte de cruz (derramando su preciosa sangre) en el calvario para redimir la humanidad. Esto será hasta tanto no se humillen y pidan perdón siguiendo las ordenanzas dadas por su palabra. Renunciando al odio, idolatría, brujería, santería, adulterio, borracheras, homosexualismo, robo, estafa, corrupción moral, etc.
CRISTO VIVE Y SALVA!

10/03/2016

"Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." Mt 21:21,22

02/03/2016

Bendiciones de la Tierra Prometida:

"8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; 9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;

12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.
13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. 16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;

17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.
18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, 20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. 22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, 23 Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. 24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Éufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.

25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.
26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. 29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal, 30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá frente a Gilgal, junto al encinar de More. 31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis en ella. 32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros." Dt 11: 8-32
Esta palabra también es para nosotros hoy dia en virtud a la obediencia a la palabra de Dios!

16/02/2016

"Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras."
(Jeremías 17:10)

16/02/2016

"Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;" (Hebreos 8:10)

17/01/2016

Continuación de Historia y Religión de Palestina!

La fortuna de los ancianos es la garantía de que el impuesto de los judíos ingresará en el tesoro del Imperio romano. Para estos "ancianos", jefes del sistema de recaudación de impuestos, las cantidades recolectadas bien administradas, son una buena fuente de ingresos suplementarios, porque entregan a los romanos los impuestos por ellos exigidos, pero se los cobran con creces al pueblo por intermedio de los "publicanos".

Están muy interesados en defender el orden establecido, pues en él se basa la conservación y mejora de su posición, dinero e intereses. Si los romanos sospechasen que ellos de algún modo se oponen a su poder, perderían sus privilegios, correrían peligro de ser desterrados y después sufrirían la confiscación de todos sus bienes.

Son observadores en cuestiones de religión y se atienen estrictamente a la letra de la Escritura, y tienen por jefes a los "hombres de la religión", a los jefes de los sacerdotes, a la nobleza sacerdotal. Además son muy fieles a la observancia religiosa externa.

No pueden ser sacerdotes, ni siquiera comprando el sacerdocio. Como todos los que tienen por ídolo el dinero, "ídolo de muerte", para defender su "orden", un orden injusto, pero que les favorece a ellos, llegan hasta la sangre (Mt.26,3-5.59;27,1-2; Mc.14,43).

No todos los ancianos eran iguales en su pensar y proceder, entre estos notables se encuentra José de Arimatea, rico hacendado (Mt.27,57; Mc.15,43; Lc.23,50-51; Jn. 19,38-42).

FariseosEditar
Los fariseos era un grupo religioso caracterizado por su estricta observancia de la Ley.[Ref 21] Provenían del movimiento asideo (siglo II).[Ref 22] [Ref 23] Aunque tenían sacerdotes era en esencia un movimiento laico.[Ref 24] [Ref 25] El movimiento asideo se separó en dos ramas: los fariseos y los esenios.[Ref 26]

El nombre fariseo es la forma griega de perusim que significa "los santos"[cita requerida], los separados,[Ref 27] la verdadera comunidad de Israel. Eran gente religiosa y piadosa.

En el Nuevo Testamento los fariseos son presentados como hipócritas, pero no se corresponde con lo que se sabe de ellos.[cita requerida]

Los fariseos se preocupan mucho por cumplir todas las leyes y tradiciones religiosas, también en que otros las cumplan. Para ellos lo más importante en su relación con Dios es la Ley religiosa, ella es el verdadero tesoro de Israel, más importante que el Templo. Ellos son el "pueblo de la Ley", generalmente son artesanos, pequeños comerciantes, campesinos, pero, aunque proceden del pueblo, quieren estar separados de él; les parece demasiado ignorante de la Ley y, sobre todo, impuro, que no la cumple; "ma***to" (Jn.7,45-49).

Son legalistas, pues ellos mismos habían añadido muchas leyes y tradiciones a la Ley. Formularon 613 leyes complementarias (248 mandatos y 365 prohibiciones),[Ref 28] difíciles de aprender y sobre todo difíciles de cumplir, estas reglamentaban minuciosamente la vida, especialmente la observancia del sábado y la pureza necesaria para el culto. A estas leyes las llamaban "tradición oral" (inventada por ellos). Para ellos esta tradición tenía tanto o más valor que la Ley escrita.

Los fariseos esperaban una intervención divina, la venida del Mesías que libraría al pueblo del yugo de los romanos, se preparaban para ese "Día" con la oración, con el ayuno y, sobre todo, con la observancia fiel de todas las leyes, particularmente la del sábado.

Eran ritualistas, se preocupaban mucho de las acciones obligatorias para acercarse con pureza a Dios, a la oración, al templo, a los actos de culto.[Ref 29] La profusión de normas tendía a convertir el ejercicio de la piedad en una cuestión técnica o normativa.[Ref 30] Se guiaban por un libro entero para esto, el Levítico, sobre todo en los capítulos 11 al 16, que explica las reglas de pureza. Para ellos impuro significaba contagioso, y el roce con lo impuro les impedía las relaciones con Dios.

Impuros eran:

la sangre y todo lo que toca porque, según ellos, es la vida
todo derrame sexual (ej. menstruación)
los utensilios como copas, platos, ollas sucios, pues había que lavarlos varias veces escrupulosamente (Lc.11,39)
ciertos animales que la Ley prohibía comer (Mt.15,10)
todo cadáver de animal o persona; no sólo el que los tocaba, aunque fuese por necesidad, también el que pisaba una tumba, un sepulcro, aún sin saberlo, quedaba "impuro" ante Dios. (Lc.11,24)
las personas afectadas por alguna enfermedad repugnante, en especial de la piel, como la lepra, eran "intocables", porque el mero rozarles impedía acercarse al Dios Santo. (Mt.8,2-4)
los judíos que ejercían determinados oficios u ocupaciones que eran considerados impuros; publicanos o recaudadores, prostitutas, pastores, médicos. Sentarse con ellos a la mesa u hospedarse en sus casas "contagiaba". (Mt.9,9-13; Lc.19,1-7)
el solo entrar en las casas de paganos, quienes no eran judíos, contaminaba. (Jn.18,28).
Tenían obsesión por los lavados rituales, sobre todo de las manos "impurificadas" por haber tocado algo "impuro". Hasta siete veces al día el fariseo piadoso hacía sus abluciones personales con agua y con oración. También el agua entraba en este juego pues, se convertía en un problema saber que tipo se requería para lavar cada utensilio y para los baños de purificación, ellos distinguían hasta seis tipos de agua para estos menesteres.

Estos fariseos piensan que cumpliendo con la Ley y la tradición adquieren los méritos necesarios para la salvación, y que Dios tiene que "pagar" esa fidelidad, esa recompensa se les debe (Lc.17,7-10).

Hacían todo tipos de obras, más allá de lo mandado por la Ley, para así tener más méritos ante Dios; ayunos (Mt.9,14; Lc.18,12), oraciones (Mt.6,5), pago de diezmos (Mt.23,23). Cumplían minuciosamente las estrictas reglas sobre la pureza ritual que de por sí eran obligatorias sólo para los sacerdotes, y las leyes sobre los alimentos (Mt.15,1-20;23,25.27; Mc.7,1-23; Lc.11,39).

El Evangelio que más trata el fariseísmo es Mateo exhibiendo opiniones como ésta.

Atan bultos pesados y los cargan en las espaldas de los demás, mientras ellos no quieren empujarlos ni con un dedo. (Mt. 23,4)

EscribasEditar

Ruinas de la Sinagoga de Kfar Bir'im. En tiempos de Jesús, cada comunidad judía tiene su sinagoga. La sinagoga era el sitio de reunión para la oración y el estudio de la Ley. Al Templo se accedía especialmente durante las principales festividades judías. Quedaba lejos para la mayoría. En las sinagogas, la ceremonia se dividía en dos partes: primero se reciaba el Shemá, que terminaba con una bendición, luego se hacía la lectura de la Torá, iluminada por un texto de los profetas y seguida por una homilía.
Los escribas, en hebreo sofrim, son los "especialistas de la Ley", quienes estudian, conocen, explican e interpretan la Ley mosaica.[Ref 31] Son al mismo tiempo, teólogos, profesores, jueces[cita requerida], enseñan lo que hay que hacer para cumplir con la Ley, resuelven las dudas que sobre la observancia se presentan. Ejercen también la justicia, según la Ley.

En un principio los escribas eran un grupo laico pero, dada su apertura a nuevas interpretaciones, muchos de ellos eran también fariseos o saduceos. Con el tiempo, empero, predominaron los escribas fariseos.[Ref 32] Los escribas o "doctores de la Ley", son la aristocracia intelectual judía, el escriba o "rabí" llega al poder no desde el dinero como los ancianos o senadores, ni por la sangre o casta como los sacerdotes, sino por su saber, y son conscientes de eso. Los fariseos-escribas llegaron al Sanedrín y cada vez tuvieron más poder después de la muerte de Herodes el Grande, año 4 antes de Cristo.

Su formación era en escuelas, la más importante y famosa es la de Jerusalén, después de un ciclo regular de estudios en varios años, el escriba poseía un sólido conocimiento de todo el Antiguo Testamento, dominaba plenamente todos los recovecos de la Ley, estaba autorizado para decidir personalmente todas las cuestiones de leyes y ritos religiosos, era nombrado juez en los procesos criminales y decidía también en los procesos civiles, tenía derecho a ser llamado "rabbí". Al cumplir 40 años de edad era escriba con plenas atribuciones como "Doctor graduado".

Su saber los colocaba en los puestos más importantes de la enseñanza, de la administración y de la justicia. Y, sobre todo los escribas que además eran fariseos, tenían un gran poder porque creaban y trasmitían las "tradiciones" religiosas que estaban en igualdad y aun por encima de la propia Torá o Ley escrita; tenían el poder de atar (obligar) y desatar (liberar de obligación) para siempre, a los judíos del mundo entero, en conformidad con lo mandado por la Ley; en su poder estaban los puestos claves del poder judicial, del poder administrativo, y de la enseñanza: en general, eran escribas los jueces de todas las ciudades importantes del país.
En las sinagogas, además de ser los jefes, explican e interpretan con autoridad la Escritura, son los jueces y supervisores de la marcha de la vida diaria; tienen poder en lo judicial, en lo ejecutivo y hasta pueden imponer castigos de azotes y llegar al destierro.

Dirigían y controlaban la Escuela Superior de Jerusalén, el partido fariseo del Sanedrín estaba compuesto íntegramente por escribas (en el N.T. el grupo fariseo del Sanedrín es llamado indistintamente "Los fariseos" Mt.21,45 o los "escribas" Lc.20,19). En él cada vez tenían más poder, entre otras cosas porque el Sanedrín era la única Corte de Justicia o Tribunal Supremo para todos los judíos (Mt.26,57-66; Hch.5,34-40).

El conocimiento del Antiguo Testamento (la exégesis de la Escritura) era decisivo en las sentencias judiciales, y ese conocimiento era exclusivo de los "escribas-fariseos" del Sanedrín:

los escritos del Antiguo Testamento estaban redactados en la "lengua sagrada", el hebreo, y ésta lengua sólo era conocida por los escribas, el Arameo era la lengua del pueblo, aun en el siglo primero.

17/01/2016

Historia Palestina!

-El Mandato británico de Palestina (1922-1948), nombre de la región bajo mandato británico tras la caída del Imperio otomano.

El Distrito militar de Palestina o Yund Filastin, subprovincia del Califato árabe en el siglo VII.

Siria Palæstina, una de las denominaciones de la provincia de Siria del Imperio Romano.

La Palestina bíblica, la región de Palestina en la época de Jesús.

Canaán, denominación antigua de una región de Oriente
Próximo que en la actualidad se corresponde con el Estado de Israel, la Franja de Gaza y Cisjordania, junto con la zona occidental de Jordania y algunos puntos de Siria y Líbano.

Palestina en tiempos de Jesús de Nazaret o Jesucristo!

La Palestina en tiempos de Jesús, es un tema de estudio de la arqueología bíblica muy relacionado con la investigación del Jesús histórico. Su objetivo es reconstruir el ambiente en el que nació el cristianismo y describir los aspectos políticos, culturales y sociales de esa época que faciliten su intelección.

En la época de Jesús, el pueblo judío estaba sometido al poder romano que ejercía su dominio a través de su procurador o gobernador. Las autoridades romanas exigían tributos personales y territoriales para el César, y aportes en especie para el mantenimiento de sus tropas de ocupación.

Las primeras comunidades cristianas vivieron en este mundo judío-romano, o simplemente pagano. Es conveniente conocer este mundo para captar la novedad de Jesús, de sus opciones y compromisos; el carácter inevitablemente hiriente de su denuncia profética, el alcance de su anuncio: «se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios, Arrepientanse y tengan fe en esta buena nuevas de salvación» (Marcos 1, 15).

La actuación de Jesús de Nazaret afectó de un modo u otro la vida palestinense, sus instituciones, sus distintos grupos sociales, religiosos, y la política por entonces ligada con la religión.

Cuando se escribieron los evangelios canónicos habían transcurrido por lo menos de 35 a 60 años desde la muerte de Jesús. El ambiente cultural en que los evangelios se escribieron tiene un universo conceptual y simbólico, y modos de expresión muy diferentes al de nuestros días.

Jesús estaba en contra de las «inmoralidades, robos, homicidios, adulterios, codicias, perversidades, fraudes, desenfreno» (Marcos 7,20-23) que existían en Palestina. No aprobó que los romanos opriman al pueblo judío. 1-Pero en esos tiempos, quienes imponían cargas más pesadas al pueblo, 2- desasistiéndolo y arrojándolo a la pobreza, impotencia y desesperanza 3- eran los jefes religiosos-políticos de su pueblo que, según Jesús, en lugar de ser pastores eran «ladrones y bandidos asalariados». 4-Jesús escuchó los clamores de los marginados por la religión y sociedad de su pueblo, y optó por ellos aún a costa de su vida.

Religión:
Saduceos
Se puede empezar nombrando los saduceos, que toman su nombre de Sadoc, sumo sacerdote del tiempo de Salomón que vivió en el siglo II a. C.[Ref 12] Integraban este grupo las familias sacerdotales dirigentes, las principales familias de los grandes comerciantes de la ciudad y los hacendados más ricos del campo.[Ref 13] Los jefes de esa aristocracia sacerdotal[Ref 14] y laica (los ancianos) formaban parte del Sanedrín. Era, pues, un partido aristocrático que reunía a los ricos y los poderosos. Formaban una "clase aparte", eran escasos en número[cita requerida] y estaban fuertemente organizados. Su influencia en la política y la administración de justicia fue muy importante entre el periodo asmoneo y la guerra judáica.[Ref 15] Algunos de los saduceos "seglares" eran los arrendatarios de los impuestos, los procuradores y recaudadores romanos. Los romanos les concedieron el monopolio del cobro de los impuestos.
En materia de religión admitían únicamente la "Torá" o Ley de Moisés, que está formada exclusivamente por los cinco primeros libros de la Biblia o Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.[Ref 16] Se atienen estrictamente a la letra de lo que dicen esos libros, son pues fundamentalistas y por eso, rechazan todo desarrollo posterior de esa doctrina.[Ref 17] Según los saduceos, los sacerdotes son los únicos intérpretes de la Ley; no quieren que los fariseos laicos la interpreten, y sospechan de los profetas. Propugnaban la observancia del sábado. Viendo que en la Torá no se habla de la resurrección de los mu***os ni de otra vida, no creen en ella, por considerarla un concepto novedoso.[Ref 18] Para ellos todo termina con la muerte y aseguran que no hay más salvación que la terrenal.[cita requerida] En política, favorecieron un nacional-judaísmo y fueron acérrimos defensores del Estado del Templo,[Ref 19] y procuraron llevarse bien con los romanos.[Ref 20]

Se les acusa de vivir el divorcio entre la fe y la vida: al lado de su actitud religiosa conservadora, mostraban una licenciosa relajación de costumbres:

lujo y aficiones paganas siguiendo el ejemplo de los romanos (dueños del mundo)
el divorcio era frecuente entre ellos
utilizaban el matrimonio entre miembros de la misma familia para conservar riqueza y poder
poligamia que, en la práctica, sólo era accesible a los ricos por lo costoso que resultaba.
Caifás, el Sumo Sacerdote (18-37 después de Cristo) era saduceo (Jn.11,49;18,13-14). Los jefes de los sacerdotes eran, en general, saduceos. Los Hechos de los Apóstoles designan a los saduceos como los partidarios del Sumo Sacerdote (Hch.5,17). Mateo (Mt 16,12) contiene un pasaje donde Jesús advierte a los que le escuchan que se guarden de el fermento de los fariseos y saduceos.

Son hedonistas, les interesa sobre todo acumular riquezas y disfrutarlas en la vida terrena (Lc.12,15-21).

Sacerdotes
Israel, en tiempos de Jesús era una auténtica Teocracia, y en una teocracia son los sacerdotes quienes, en primer término constituyen el grupo menos poderoso.

Los sacerdotes habían organizado a los judíos después del destierro de Babilonia (538 a. C.) y los habían dirigido en los asuntos espirituales y materiales, en tiempos de Jesús continuaban en posesión del poder político y social. El sacerdocio no era por vocación de Dios, sino hereditario, según la Ley, sólo podían ser sacerdotes los descendientes de Aarón, el hermano de Moisés (Ex.28,1; Nm.17,16-26; Lc.1,5; Heb.9,4). Formaban pues, un círculo cerrado y estrechamente unido.

A los 20 años de edad, el hijo del sacerdote es presentado en el templo donde tiene que demostrar la legitimidad de su nacimiento, después de comprobar que no tiene defecto físico, le ordenaban mediante un baño de purificación, le visten con hábitos sagrados y se celebran unos sacrificios, todo durante una semana, de esta forma queda habilitado para ofrecer sacrificios (Heb.10,11), ejecutar ritos (Mt.8,4; Lc.17,14), para el servicio al templo (Lc.1,5.8). Los sacerdotes no estaban encargados de la enseñanza de la Ley, esto era propio de los escribas (Mt.7,29).

Estaban organizados en 24 grupos, y cada grupo aseguraba el servicio del templo durante una semana, los turnos se sacaban a la suerte (Lc.1,5-9). Por la cantidad de culto que existía en el templo y para atenderlo se necesitaban 300 sacerdotes ayudados por 400 levitas, estos últimos eran descendientes de la tribu de Leví (Dt.33,8-11; Lc.10,32), eran una especie de "bajo clero", encargados de servicios auxiliares del culto y también de los servicios de policía del templo.

Los sacerdotes más importantes que llegaban a ser una aristocracia eran: El Sumo Sacerdote, jefe de todos los judíos de Palestina y del extranjero, responsable principal del templo, administrador, presidente, por oficio, del Sanedrín o Gran Consejo. Era el único mortal que entraba en la parte más íntima, sagrada e importante del Templo: el "Sancta Sa****um": tres veces, un solo día al año, el "Día de la Expiación" (el Yom Kippur. o día de penitencia instituido por Dios).

A partir del año 37 antes de Cristo, Herodes primero y luego los procuradores o gobernantes romanos tenían el derecho de nombrar y deponer a los Sumos Sacerdotes, desde entonces el cargo no era hereditario ni vitalicio. También consagran al Sumo Sacerdote mediante la entrega de los ornamentos sacerdotales (ocho piezas consideradas como sagradas). Herodes y los romanos guardan estos ornamentos sagrados (del 6 al 37 después de Cristo en la Torre Antonia), y los prestan a los sacerdotes sólo para los días de fiesta.

La intervención de Anás en el proceso de Jesús,[33] explica como mantenían su influencia y prestigio luego de haber cesado en el cargo como Sumo Sacerdote.

Otros sacerdotes principales eran el Comandante del Templo, responsable del orden, los tres Sacerdotes Tesoreros, a cargo de las finanzas y los Sacerdotes Vigilantes, quienes guardaban las llaves del templo y se responsabilizaban de la vigilancia y orden bajo la autoridad del Comandante del Templo.

Los AncianosEditar
Eran también llamados "Senadores del pueblo" y los encontramos con frecuencia en el Nuevo Testamento, siempre aliados con los Sumos Sacerdotes (Mt.21,23; 26,3.47), normalmente unidos bajo una única expresión "los sumos sacerdotes y los ancianos" (Lc.22,52).

La palabra anciano no se refiere a persona de más edad, a viejos de Jerusalén, en sentido estricto los "ancianos" son el grupo del Sanedrín distinto de los sacerdotes-jefes y de los escribas fariseos. Está compuesto por los jefes de las familias más ricas e influyentes de Jerusalén. En algún momento Lucas los llama "los notables el pueblo" (19,47), son la aristocracia seglar, los poderosos, esto por el dinero ya que eran los propietarios de grandes haciendas y los comerciantes más ricos.

Estos ancianos están relacionados con la fuente principal productora de riqueza que es el Templo de Jerusalén y con sus dirigentes, los sacerdotes jefes. También están ligados al poder romano que ha sabido atraérselos entregándoles en arriendo el cobro de impuestos, así los romanos dominan, por su medio, el Sanedrín. La fortuna de lo

08/01/2016

Cristiano o anticristiano?

"El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama."
Mateo 12:30
El ser humano tiene diversidad filosófica en función de su criterio de vida, pero después que se hayan agotado todos los argumentos, el asunto fundamental, el punto en cuestión doctrinaria sobre lo espiritual se limita a su libre albedrío o escogencia, bien sea a Cristo o al Anticristo.
A veces tratamos de desviar el punto focal, pero es aquí donde ruge la batalla. Y si nos decidimos en favor de Cristo, obviamente por convicción propia de fe, he aquí lo que debemos hacer:
1- Convertirnos a Cristo;
2- Ser cada día mejores cristianos;
3- Ayudar a otros creyentes a que se transformen en mejores cristianos por medio del conocer mas de la palabra de Dios;
4- Ayudar a aquéllos que aún no son creyentes, predicando les el Evangelio de Cristo para que crean y lo sean. El que no recoge, derrama.
He aquí nuestro verdadero programa: fe en Cristo, comunión con Cristo, fidelidad a Cristo y una vida fructífera.
La vida entonces se reduce a lo siguiente: ser cristiano, creyente en Cristo, seguidor de Cristo, testigo de Cristo.
No debemos disminuir ni añadir a esta lista. Conmigo, he aquí nuestra posición; Recoge, he aquí nuestra labor, nuestra práctica. "Venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres." Mt. 4:19
Caminar en pos de Jesús y pescar hombres.
Es menester la pregunta:
Eres Cristiano o Anticristiano?

Pastor Adolfo Briceño Palacios

24/12/2015

Cómo Dios en la Biblia nos Enseña a Leerla a través del Espíritu Santo!

¿Sabes cómo leer la Palabra de Dios?

En la misma Biblia, Dios nos instruye directamente sobre cómo estar ante Su Palabra, dándonos principios para eso. Incluso podemos leer de hombres que, aunque no tenían la Biblia completa, son usados por Dios para mostrarnos cómo debemos y necesitamos leerla:

Recordando que fue escrita para nuestra enseñanza y esperanza.

“Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

Reconociendo que fue dada por Dios y contiene todo lo que necesitamos en este momento para vivir para Su gloria (es suficiente).

“Toda Escritura es inspirada por Dios [lit. dada por el aliento de Dios] y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

Pensando en lo que leemos.

“Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo” (2 Timoteo 2:7).

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad” (Filipenses 4:8).

Leyendo todo lo que Dios ha revelado.

“No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los forasteros que vivían entre ellos” (Josué 8:35).

Manteniéndola cerca de nosotros.

“Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por insignias entre vuestros ojos” (Deuteronomio 11:18).

Permaneciendo en la Palabra.

“Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos…” (Juan 8:31)

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho” (Juan 15:7).

Disponiendo nuestros corazones a aprender, obedecer y enseñar lo que Dios ha hablado.

“Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israel” (Esdras 7:10).

“Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras del conocimiento” (Proverbios 23:12).

Memorizándola y meditando en ella.

“Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito [lit. actuarás sabiamente]” (Josué 1:8).

“Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos… Aunque los príncipes se sienten y hablen contra mí, tu siervo medita en tus estatutos… Levantaré mis manos a tus mandamientos, los cuales amo, y meditaré en tus estatutos…

¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación… Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación… Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar en tu palabra” (Salmos 119:15,23,48,97,99,148).

Aferrándonos a la Palabra con firmeza.

“Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos… sosteniendo firmemente la palabra de vida…” (Filipenses 2:14-16).

“Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús” (2 Timoteo 1:13).

“… reteniendo la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen” (Tito 1:9).

Atesorándola y reconociendo su valor.

“La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los ojos. El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos justos; deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal” (Salmos 19:7-10).

Clamando a Dios por entendimiento.

“Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón… Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda tus mandamientos…

Yo soy tu siervo, dame entendimiento para que conozca tus testimonios… Tus testimonios son justos para siempre; dame entendimiento para que yo viva… Llegue mi clamor ante ti, Señor; conforme a tu palabra dame entendimiento” (Salmos 119:34,73,125,144,169).

Agradeciendo a Dios por darnos Su Palabra.

“Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios… A medianoche me levantaré para darte gracias por tus justas ordenanzas…“ (Salmos 119:7,62).

Recordando que la Palabra de Dios nunca falla.

“Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones” (1 Pedro 1:19).

No añadiendo algo a lo que leamos, ni torciendo ni quitando.

“No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos del Señor vuestro Dios que yo os mando” (Deuteronomio 4:2).

“Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro” (Apocalipsis 22:18-19).

Ver también 2 Pedro 3:15-16.

Reconociendo que las cosas secretas pertenecen al Señor, y no necesitamos saberlas en este momento.

“Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

Pidiendo a Dios que abra nuestros ojos para ver realmente Su Palabra.

“Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley” (Salmos 119:18).

Ver también Efesios 1:17-19.

Recordando que Su palabra nos santifica.

“¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra… En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti” (Salmos 119:9,11).

“Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

“Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados” (Hechos 20:32).

Deleitándonos en lo que el Señor ha hablado.

“Me deleitaré en tus estatutos, y no olvidaré tu palabra… ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi boca… Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.” (Salmos 119:16,103,162).

Pidiendo a Dios que nos conceda no apartarnos de ella.

“Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta. Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en tus caminos. Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti… No quites jamás de mi boca la palabra de verdad, porque yo espero en tus ordenanzas” (Salmos 119:36-38,43).

Esperando en la Palabra, confiando en Dios.

“Tú eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero… Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (Salmos 119:114-147).

“Espero en el Señor; en Él espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza” (Salmos 130:5).

Leyéndola con humildad.

“… Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra” (Isaías 66:2).

“… desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas” (Santiago 1:21).

Admitiendo que nuestra vida depende de ella.

“Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’” (Mateo 4:4).

Poniendo en práctica lo que leemos.

“… cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mateo 7:24-25).

“Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos” (Santiago 1:22).

Predicando la verdad y hablándola a nuestros hermanos.

“Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción” (2 Timoteo 4:2).

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones” (Colosenses 3:16).

“Palabra fiel es ésta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para los hombres” (Tito 3:8).

“El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios…” (1 Pedro 4:11)

Buscando estar atentos a cómo toda la Biblia apunta a Cristo.

“Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? Y comenzando y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras” (Lucas 24-25-27).

“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

Esta lista ha sido extensa y faltaron más versos por citar.

Sin duda, leer la Biblia como debemos y necesitamos hacerlo, es algo que no podemos hacer con nuestras propias fuerzas. Necesitamos a Dios para eso. Es mi oración que el Señor nos conceda leerla

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