20/01/2026
Hoy como iglesia despedimos con profundo amor y gratitud por quien fue para nosotros, nuestro querido hermano Lucas Novas.
A sus 23 años, partió alguien que fue parte de esta casa desde que tenía apenas 3 años. Creció entre nosotros, y nosotros crecimos viéndolo servir, amar y buscar a Dios con todo su corazón.
Fue servicial, cariñoso y profundamente amoroso. Siempre dispuesto a acompañar a sus compañeros, especialmente a los jóvenes, con quienes compartió campamentos, risas, competencias, charlas profundas y también esos inolvidables estrogonof que preparaba con tanto entusiasmo.
Tenía un carácter fuerte, sí, pero un corazón sensible y genuino. Un abrazo cálido que reconfortaba, un “te amo” dicho sin vergüenza, una humildad que se notaba en cada gesto. Fue trabajador, espontáneo y lleno de vida.
Nuestros pastores lo recibieron y lo amaron como a un hijo, y él supo honrarlos como a padres. Entre almuerzos, meriendas, charlas interminables y risas inolvidables, se fue formando un vínculo profundo y verdadero. Con su ternura tan propia, al pastor le decía: “te amo, viejito”, palabras que hoy resuenan con un amor eterno. Y cómo olvidar su querida mayonesa con merkén, esos pequeños detalles que hoy se vuelven inmensos en el recuerdo.
Más que hacer amigos, hizo hermanos. Fue muy amado por todos nosotros. Supo ser un motivador constante de la fe, impulsando siempre a los demás a buscar de Dios. Muchas veces lo escuchamos decir que en Dios estaba la solución, y así vivió: confiando, creyendo y animando.
Hoy nos queda su ejemplo, su risa, su entrega y el recuerdo de una vida que dejó huella. Duele profundamente su partida, pero agradecemos a Dios por el privilegio inmenso de haberlo tenido entre nosotros.
Como iglesia, lo honramos, lo recordamos y lo despedimos con amor, confiando en la esperanza eterna que tenemos en Cristo.
Te amamos Luquita🤍❤️🩹