11/03/2025
LIBERTAD RELIGIOSA TAMBIÉN SIGNIFICA EL DERECHO A TODAS LAS RELIGIONES, Y EL DERECHO A NO CREER
Por Abimael Acosta
El Departamento de Educación de Puerto Rico acaba de dar un paso peligroso hacia la erosión de la separación entre Iglesia y Estado con la creación de la llamada Oficina de Base de Fe. Bajo el pretexto de promover la “libertad religiosa”, esta dependencia abre las puertas para que la educación pública se convierta en terreno fértil para la influencia de una religión específica: el cristianismo evangélico.
La Constitución de Puerto Rico, en su Artículo II, Sección 3, es clara y categórica: “No se establecerá religión alguna. No se utilizará propiedad ni fondos públicos para el sostenimiento de institución alguna o programa religioso.” Ese principio no es decorativo ni opcional; es una salvaguarda esencial de la democracia. Cuando el Estado favorece una religión, deja de representar al pueblo y comienza a servir a una doctrina.
La Oficina de Base de Fe se presenta como un esfuerzo de inclusión, pero desde su génesis ha estado dirigida y compuesta por figuras vinculadas al cristianismo y a sectores políticos del mismo partido. No se ha convocado a representantes de otras tradiciones que también forman parte del mosaico espiritual de Puerto Rico: el judaísmo, el islam, el budismo, el hinduismo, las religiones afroantillanas como la santería y el vudú, el espiritismo, ni mucho menos al humanismo secular o al ateísmo. Es decir, se habla de “libertad”, pero se practica la exclusión.
La verdadera libertad religiosa no es el privilegio de una fe sobre las demás. Es el derecho de cada persona a creer según su conciencia, o a no creer en absoluto. La libertad religiosa no se trata de abrirle la puerta del Estado a una iglesia, sino de garantizar que todas, y también la ausencia de fe, tengan el mismo respeto, la misma protección y el mismo espacio.
Por eso, las comunidades no cristianas, las minorías religiosas y las personas no creyentes deben reclamar su lugar dentro de este nuevo marco que el Departamento de Educación ha creado. Si el gobierno insiste en mantener una Oficina de Base de Fe, que entonces represente todas las voces: cristianos, musulmanes, judíos, budistas, hinduistas, espiritistas, santeros, rastafaris, baháʼís, wiccanos, humanistas, agnósticos y ateos. Puerto Rico es más amplio, más diverso y más rico espiritualmente que lo que refleja esta oficina.
De lo contrario, esta iniciativa no será una expresión de libertad, sino un mecanismo de poder religioso disfrazado de inclusión. Y cuando el Estado adopta símbolos o estructuras que favorecen una sola creencia, rompe el equilibrio que garantiza la igualdad ante la ley.
La libertad religiosa, como lo establece la Constitución, no se defiende arrodillándose ante un credo, sino manteniendo en pie la neutralidad del Estado. Solo así se protege la fe de unos y la libertad de todos.