08/24/2026
ALTARES CON CENIZAS 📖 Levítico 6
Nadie habla de las cenizas.
Todos quieren el fuego.
El milagro visible.
La llama que impresiona.
Pero Dios le dio instrucciones específicas al sacerdote sobre qué hacer con lo que quedaba después.
Las cenizas no eran el fracaso del altar.
Eran la prueba de que algo había ardido de verdad.
El sacerdote debía levantarse temprano.
Ponerse sus vestiduras santas.
Recoger las cenizas con sus propias manos.
Y sacarlas fuera del campamento con cuidado.
No era una tarea gloriosa.
No había público para ese momento.
No había aplauso para el que limpiaba lo que el fuego había consumido.
Pero Dios lo ordenó con la misma seriedad con que ordenó el sacrificio.
Porque para Él el proceso completo es sagrado.
No solo la parte que se ve bien.
Hay personas que quieren el altar encendido pero no están dispuestas a manejar las cenizas.
Que quieren la unción sin el proceso que la produce.
Que quieren la autoridad espiritual sin haber pasado por el fuego que la forja.
Las cenizas son lo que queda cuando algo que amabas fue consumido en obediencia.
Tu tiempo.
Tu comodidad.
Tu reputación.
Tu plan propio.
Eso es lo que Dios llama sacrificio real.
No lo que te sobra.
Lo que te cuesta.
El altar que nunca tiene cenizas es un altar que nunca ha ardido.
Y un altar que nunca ha ardido no es un altar.
Es decoración religiosa.
¿Tu altar tiene cenizas o solo tiene la apariencia de que algo alguna vez ardió ahí? 🙌