10/17/2025
HAY UNA TRAGEDIA SILENCIOSA EN NUESTRO TIEMPO: LA REVERENCIA HACIA DIOS ESTÁ DESAPARECIENDO. Lo sagrado se cambia por lo que entretiene, y la santidad se disfraza con el brillo del mundo. Iglesias de todo tipo —católicas, evangélicas, carismáticas e incluso aquellas que se llaman cristianas pero niegan su poder— se están uniendo alrededor de una celebración que no tiene nada que ver con la luz de Cristo. El apóstol Pablo le hace una pregunta a la iglesia de más notoria de su época; la iglesia de Corinto.
"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?" (2 Corintios 6:14)¹
Conozco esa ilusión personalmente. Durante años creí que Halloween podía celebrarse porque se explicaba como “la víspera del Día de Todos los Santos”. Pensé que tenía raíces cristianas, pero en realidad era una etiqueta puesta sobre una botella vacía. El nombre decía “santo”, pero el contenido era oscuro. No importa cómo el mundo lo renombre; su origen y práctica siguen arraigados en el temor, la muerte y el engaño.
Jesús nos llamó la luz del mundo (Mateo 5:14)² porque Él mismo es la Luz del mundo (Juan 8:12)³. La luz expone, revela y transforma; las tinieblas esconden, ciegan y distorsionan. Cuando la Iglesia mezcla la luz con las tinieblas, el resplandor se apaga y la llama de la convicción se debilita. ¿Cómo podemos reflejar Su luz mientras participamos en los ritos que Él vino a vencer?
Ser la luz significa vivir en contraste, no en compromiso. Significa decir: “Esto no honra a Cristo”, aunque otros lo llamen diversión inocente. El mundo debe ver en nosotros algo que no es del mundo: santidad, claridad y un amor lo suficientemente fuerte como para mantenerse aparte.
Debemos volver a la reverencia, donde la presencia de Dios sea más deseable que la aprobación de la cultura. Solo entonces nuestra luz podrá realmente vencer las tinieblas.
-Pastor Pedro Feliciano
¹ 2 Corintios 6:14
² Mateo 5:14
³ Juan 8:12
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