04/04/2025
“Y EL ESPEJO ME MINTIÓ”
“porque con una sola ofrenda hizo perfectos PARA SIEMPRE a los santificados.” Hebreos 10:14
Ya sé que cuando te miras al espejo, ni te sientes santo ni te ves perfecto. Pero la esencia de ése verso no tiene que ver con algo que sientas o algo que veas, sino con algo que creas.
¿Y en qué consiste la confusión?. En creer más en lo que tú sientes y ves, que en lo que Jesús ya aseguró. En otras palabras...
JESÚS NO SÓLO MURIÓ POR TI, SINO EN TU LUGAR.
Él recibió por tí y en tu lugar lo que tú merecías para que tú recibieras lo que Él merecía y el lugar que sólo Él merece.
“Pero es que yo ni soy santo ni perfecto”. Te felicito!!! ¡Acabas de descubrir América!.
Él Santo y Perfecto es Jesús! Y El Padre te metió dentro de Él en su sacrificio. ¿Qué significa eso?.
QUE EN VEZ DE VERTE A TI, EL PADRE VE A JESÚS Y JESÚS ES PERFECTO Y SANTO.
“Entonces... ¿cuál es mi problema?”. Que te sigues viendo a ti mismo cuando te miras en el espejo. Pero cuando el Padre mira el espejo en el cual te miras, en vez de verte a ti ve a Jesús. Y eso cambia para siempre las reglas del juego.
La justicia que demanda la santidad de Dios por todos los pecados que cometerías desde que naciste hasta que mueres, fue satisfecha por Jesús. La deuda por absolutamente todos tus pecados está pagada en su totalidad.
Cuando pecas, tú eres el único sorprendido.
Antes que nacieras ya Dios sabía todas las veces que pecarías, el lugar y cómo. Y toda la ira que eso podría provocar en el Padre, Él la volcó sobre Jesús.
¿Para qué?...
PARA JAMÁS VOLVER A ESTAR ENOJADO CONTIGO.
Ruben Arroyo…Frente al espejo.