09/07/2026
Todos sabemos lo poderosa que es la Palabra del Señor, sabemos como esa Palabra tiene la capacidad de transformar completamente al hombre, como esa Palabra le da vida a lo que estaba mu**to y como esa Palabra le da dirección y luz a lo que está pérdido.
Pero uno de los mayores obstáculos que enfrenta la efectividad de la Palabra del Señor en nuestras vidas somos nosotros mismos. Tu y yo representamos esa tierra donde la semilla de la Palabra es depositada y el Señor como sembrador espera recoger fruto. (Lucas 8:4-8)
Es por esta razón que el terreno sí importa, la semilla es la misma, por lo que el problema nunca es el mensaje, sino la disposición de aquel que la escucha. Podemos escuchar el mismo mensaje y cada uno de nosotros decide si se activa esa verdad y esa promesa en nuestra vida.
Uno de los conflictos que enfrentamos como hijos de Dios es el hecho de no ver la palabra de Dios cumplida en nuestras vidas.
Tal vez esa semilla no cayó en un terreno útil, tal vez cayó en un terreno esteril donde el agua de nuestra fe no pudo regar esa semilla y esta no puedo germinar. Para que la Palabra de Dios se pueda manifiestar en nuestras vidas esta debe caer en una tierra fértil, una tierra fértil es aquella persona que cree, que confía, que obedece y sabe esperar.
El terreno junto al camino :
Representa el corazón duro donde la semilla es pisoteada y el diablo arrebata la palabra para que no crean. Este tipo de terreno representa el corazón endurecido por los problemas de la vida, por las situaciones económicas y las duras desilusiones. Son aquellos que ven a Jesús como la solución a su problema pero no están dispuestos a escucharlo, seguirlo y obedecerlo.
El terreno sobre la piedra:
Simboliza a quienes reciben la palabra con gozo, pero al no tener raíces profundas, se apartan cuando llegan las difícultades. La semilla que cayó entre las piedras representa a las personas que escuchan el mensaje de Dios y lo aceptan con alegría, pero no desarrollan raíces profundas. Simboliza a quienes abandonan sus creencias o se desaniman fácilmente cuando la vida se pone difícil, porque su fe era superficial.
Hoy es un gran día para que reflexionemos sobre qué tipo de terreno soy. Donde cayó esa semilla que el Sembrador plantó. Te invito a analizar si tu corazón se ha convertido en un terreno donde el enemigo ha robado con facilidad las promesas que Dios ha hecho sobre tu vida. O si las adversidades que estas viviendo te han convertido en una tierra donde esa semilla no ha podido germinar porque tu vida no tiene profundidad y la promesa no puede echar raíces.
El sembrador siempre va a poner una semilla en tu corazón no permitas que nada la robe, no permitas que muera dentro de ti. Tu y yo somos llamados a dar fruto. Atesora y guarda muy dentro de ti cada palabra de Dios y fructifica!!!
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” JUAN 15:16 RVR1960
- Pastor Gilberto Ríos -