10/27/2026
LA IGLESIA QUE EL FUEGO NO PUDO APAGAR
Cápsula de hoy: #9
«CUANDO DIOS ABRE UNA PUERTA, NADIE PUEDE CERRARLA»
Lectura bíblica: Hechos 12:1-19
Texto clave: Hechos 12:7
«Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos».
Reflexión
La iglesia estaba atravesando uno de sus momentos más difíciles. Herodes había mandado matar a Jacobo y había encarcelado a Pedro, con la intención de llevarlo ante el pueblo.
Humanamente, parecía que todo estaba perdido. Pedro estaba encadenado, vigilado por soldados y encerrado detrás de puertas de hierro.
Pero mientras Pedro estaba en la cárcel, la iglesia estaba de rodillas.
La persecución no había logrado apagar su fe. En lugar de rendirse, la iglesia perseveraba en oración.
Y mientras los hombres custodiaban las puertas, Dios enviaba un ángel para abrirlas.
¡Qué enseñanza tan poderosa!
Herodes tenía autoridad para encarcelar a Pedro, pero no tenía poder para detener el propósito de Dios.
Aquella noche, las cadenas cayeron, las puertas se abrieron y Pedro salió de la prisión.
Sin embargo, hay algo que también debemos recordar: Jacobo había mu**to y Pedro fue liberado. Esto nos enseña que Dios no siempre interviene de la misma manera, pero su fidelidad permanece aun en medio de la persecución.
Aplicación para nuestra vida
Hay momentos en que las circunstancias parecen cerrarnos todas las puertas. Pero la iglesia de Hechos nos enseña que la oración no debe detenerse cuando aumentan las dificultades.
La iglesia que el fuego no pudo apagar no era una iglesia sin problemas; era una iglesia que había aprendido a depender de Dios en medio de ellos.
«LOS HOMBRES PUEDEN CERRAR LAS PUERTAS, PERO JAMÁS PODRÁN ENCADENAR EL PROPÓSITO DE DIOS».
Oración
Señor, enséñanos a permanecer firmes cuando las circunstancias sean contrarias. Que nuestra fe no dependa de las puertas que se abren, sino de Aquel que tiene el control de todas las cosas. Haz de nosotros una iglesia que persevera en oración, aun en medio de la persecución. En el nombre de Jesús. Amén.