09/08/2026
11 de septiembre: Recordamos, Oramos y Hacemos el Bien
Hace veinticinco años, el 11 de septiembre de 2001, nuestra nación vivió un día que ninguno de nosotros olvidará jamás. Para quienes vivimos aquel día, los recuerdos siguen siendo muy vívidos. Para nuestros hijos y nietos, el 11 de septiembre es algo que han conocido a través de los libros y de las historias que les contamos.
Por eso debemos seguir recordando.
Recordamos a las casi 3,000 personas que perdieron la vida. Recordamos a las familias que perdieron esposos, esposas, padres, madres, hijos, hijas y amigos. Recordamos a los bomberos, policías, socorristas, miembros de las Fuerzas Armadas y ciudadanos comunes que demostraron un valor y una entrega extraordinarios.
Pero hay algo más que espero que recordemos.
En medio de un mal tan terrible, vimos una extraordinaria cantidad de bondad. La gente se unió. Los vecinos ayudaron a sus vecinos. Desconocidos cuidaron unos de otros. Los socorristas corrieron hacia el peligro mientras otros huían de él. La gente oró. La gente hizo sacrificios. La gente buscó maneras de ayudar.
La oscuridad de aquel día no tuvo la última palabra. La bondad la tuvo.
Esta es una lección importante para todos nosotros, y especialmente para nuestros hijos. No podemos cambiar lo que sucedió hace 25 años. Pero sí podemos decidir qué clase de personas seremos hoy. Como cristianos católicos, sabemos que cuando nos encontramos ante la oscuridad, el miedo, la división o el mal, estamos llamados a responder con fe, valentía, amor y bondad.
El Día de los Patriotas es un día solemne de conmemoración, pero también puede ser un día para renovar nuestro propósito.
Este año, como familia parroquial, los invito a unirse a nosotros en oración:
• Rosario por Nuestra Nación, con los estudiantes de nuestra escuela: jueves 10 de septiembre, a las 2:00 p. m.
• Hora Santa por Nuestra Nación: Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento jueves 10 de septiembre, a las 6:00 p. m.
• Santa Misa: viernes 11 de septiembre, a las 8:00 a. m.
Es bueno que los niños de nuestra escuela se unan a nosotros para rezar el Rosario por nuestra nación. Es importante que ayudemos a la próxima generación a comprender que recordar el 11 de septiembre no consiste simplemente en recordar un acontecimiento terrible. Se trata de recordar quiénes estamos llamados a ser ante la tragedia y el mal.
Estamos llamados a ser personas de fe.
Estamos llamados a ser personas de esperanza.
Estamos llamados a ser personas que sirven.
Estamos llamados a ser personas que hacen el bien.
El 11 de septiembre también haremos sonar las campanas de nuestra iglesia a las horas exactas en que se estrellaron cada uno de los cuatro aviones secuestrados: 8:46 a. m., 9:03 a. m., 9:37 a. m. y 10:03 a. m. Estos momentos en que sonarán las campanas nos servirán como recordatorio para detenernos, recordar y orar por quienes perdieron la vida y por todos aquellos cuyas vidas cambiaron para siempre aquel día.
Así pues, al acercarse el 11 de septiembre, animo a cada uno de nosotros a hacer algo bueno en memoria de quienes perdieron la vida y en agradecimiento por quienes dieron tanto en aquel terrible día.
Acércate a alguien que se sienta solo. Da las gracias a un socorrista. Ayuda a un vecino. Perdona a alguien. Ora por nuestra nación y por la paz en nuestro mundo. Haz un acto de bondad inesperado.
No podemos cambiar el 11 de septiembre de 2001. Pero sí podemos cambiar lo que el 11 de septiembre significa para nosotros hoy.
Que nunca olvidemos. Que sigamos orando. Y que recordemos que una de las maneras más poderosas de honrar a quienes perdimos es continuar la bondad que surgió en medio de aquel terrible día.
Recordamos. Oramos. Y hacemos el bien.
Que Dios bendiga a quienes recordamos este 11 de septiembre, que Dios bendiga a todos los que continúan llevando las heridas de aquel día, y que Dios bendiga y proteja a nuestra nación: los Estados Unidos de América.
— P. Bernie