05/30/2024
**Reflexión: La Mosca y la Abeja**
En la naturaleza, encontramos criaturas que nos enseñan profundas lecciones de vida, si tan solo nos detenemos a observarlas con atención. La mosca y la abeja son dos de esos pequeños maestros, cuyas conductas nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia manera de enfrentar el mundo.
La mosca, incansable y tenaz, se encuentra en cada rincón oscuro, en la suciedad y en la podredumbre. Dondequiera que va, parece traer consigo desorden y desolación. Su presencia es perturbadora, y su comportamiento, destructivo. La mosca no busca la belleza ni el bien; se deleita en lo fétido y lo desechado, y deja tras de sí una estela de contaminación y desagrado.
Por otro lado, la abeja es una criatura de laboriosidad y propósito. Donde quiera que va, busca flores, encuentra néctar y produce miel. No importa el lugar donde se encuentre, siempre halla la belleza y la bondad, y contribuye a la vida y la dulzura del mundo. La abeja no solo busca lo bueno, sino que lo crea y lo multiplica. A través de su incansable trabajo, poliniza flores y sostiene el equilibrio de la naturaleza, simbolizando la armonía y la generosidad.
Nosotros, como seres humanos, tenemos la opción de ser como la mosca o como la abeja en nuestras vidas diarias. Podemos optar por ver y enfocarnos en lo negativo, alimentándonos de la crítica y la destrucción, llevando a donde vayamos un espíritu de pesimismo y desánimo. O, por el contrario, podemos elegir buscar lo bueno en cada situación, encontrar la belleza en medio de la adversidad, y contribuir con nuestras acciones a la dulzura y la bondad del mundo.
La Biblia nos llama a ser luz y sal de la tierra, a ser agentes de cambio positivo, llevando el amor y la gracia de Dios a cada rincón que tocamos. Así como la abeja encuentra néctar incluso en los lugares más inesperados, nosotros podemos encontrar y compartir el amor de Dios en cada circunstancia, por más difícil que parezca.
Que nuestras vidas sean como la abeja, encontrando y produciendo dulzura, amor y bondad dondequiera que vayamos, reflejando el corazón de Cristo en un mundo que tanto lo necesita.
Att :
Pastor Antonio Ortiz