09/09/2026
"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones." — Salmo 46:1
Hay noches en que la lluvia no cae solo afuera. Cae dentro de nosotros: en la cuenta que no alcanza, en el diagnóstico que no esperábamos, en la puerta que se cerró, en el silencio de alguien que ya no está. Y en medio de esa tormenta surge la pregunta más honesta del corazón humano: ¿dónde me escondo ahora?
El salmista no dice que Dios nos da un refugio. Dice que Dios es el refugio. No es un lugar al que llegamos cuando ya no nos queda nada; es una Persona que nos sostiene desde el primer temblor. No tienes que llegar fuerte para entrar. Entras tal como estás: cansado, con miedo, con las manos vacías.
Y no es solo refugio, es fortaleza. Dios no únicamente te esconde de la tormenta, te transforma en medio de ella. Su presencia no siempre calma el viento, pero siempre calma al que está en el viento.