12/27/2025
Salmo 105, nos recuerda un trayecto, una historia, un milagro que sucedió con el pueblo de Israel. Dios había prometido a Abraham la tierra de Canaán como posesión, sin embargo, el camino no siempre fue fácil, el pueblo de Israel tuvo que ir de nación en nación y de reino a otro pero Dios no permitió que nadie los oprimiera. Así mismo, Dios utilizó a José (el soñador) quien fue vendido como esclavo probando así su carácter hasta el momento en que se llegaran a cumplir su sueños, quedando a cargo de toda la casa del rey. Cuado Israel llegó a Egipto, vivieron como extranjeros y el Señor los multiplicó en el transcurso de los años. Sin embargo, los egipcios se revelaron contra el pueblo De Dios y el Señor los liberó de su mano a través de su siervo Moises. Cuando el Señor sacó a su pueblo de Egipto, ninguna sola persona tropezó, El Señor abrió el mar, desplegó una nube sobre ellos de día y una columna de fuego que los iluminaba de noche. El Señor les mandó codornices y maná del cielo; aún en medio del desierto, no pasaron hambre ni sed ya que El Señor de una roca hacía brotar agua. Cuando poseyeron la tierra prometida, pudo haberse sentido largo el camino para el pueblo de Israel, pero la presencia De Dios nunca se apartó de ellos.
Puede que el camino hoy se vea largo pero no vamos solas. Puede que en el camino hayamos perdido las fuerzas y vemos nuestros sueños desvanecer, pero Dios no los ha olvidado. Jesús es nuestro camino, es la verdad y la vida. Jesús es nuestra promesa cumplida y nuestra esperanza. En El encontramos la paz y el verdadero amor que nuestros hijos e hijas necesitan. Que en este tiempo recordemos que Dios está con nosotras, "EMANUEL" y que Jesús nos ha venido a dar vida eterna. El pueblo de Israel, estaba esperando ver la tierra prometida, nosotras estamos esperando su segunda venida. Amén.