08/17/2026
Todos somos ovejas. Todos seguimos a alguien o a algo. Así es nuestra naturaleza. Así nos hizo Dios. Él planeó ser el Pastor y nosotros sus ovejas, dependientes de él, de su guía, de su provisión y de sus cuidados. Pero no resultó así. Creyendo que lejos de su rebaño se vive mejor, muchos siguen a falsos pastores, andando por malos caminos y alimentándose de vanas ideologías que no pueden satisfacer el alma, para luego ser abandonados, vagando sin rumbo, presas de las fieras, perniquebradas y mal heridas. Rechazan su condición de ovejas. No siguen al Gran Pastor.
David, el segundo rey de Israel y pastor de ovejas en su juventud, compuso uno de los salmos más bellos de la Biblia. Un testimonio de sus convicciones y vivencias al considerarse una oveja de Dios. Hoy lo conocemos como el Salmo 23:
"EL SEÑOR es mi pastor;
Nada me falta y nada me faltará.
En lugares de delicados y verdes pastos me hará descansar;
Junto a aguas tranquilas me pastoreará.
Confortará mi alma,
Me guiará por sendas de rectitud por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí, y lo ven mis enemigos.
Unges mi cabeza con aceite,
Mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de EL SEÑOR moraré por largos días".
Satisfacción, confianza, seguridad, consuelo, fortaleza, alegría... son algunas de las emociones que acompañan a aquel que camina por los valles de esta vida siguiendo de cerca a Dios y su Palabra. Sin angustias, sin temores, ni al futuro, ni a la muerte; porque está convencido – y lo comprueba – que aún en las situaciones más difíciles Dios está con él.
Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por las ovejas”… “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.
¿A quién sigue usted? ¿Qué principios dirigen su vida?¿Sigue a la mayoría? ¿Sigue sus “propios caminos”? ¿Puede seguir avanzando en el tiempo y la vida con la certeza que va por el camino correcto? Y si no tiene esa certeza: ¿Por qué no decide seguir a Jesús de Nazaret, el Cristo? Es el único que ha probado ser capaz de guiar al hombre aún después de la muerte. Viva de acuerdo con sus enseñanzas, oiga su voz, obedezca sus instrucciones. Déjese pastorear. Camine por sendas de justicia con paz y satisfacción, siendo lo que debe ser: una oveja del Gran Pastor.