03/30/2024
Nadie grita Hosana.
No hay aclamación.
No hay ramos de palmas.
No hay alfombra roja.
Sólo Jesús, atado, golpeado, sangrado.
Toda la semana Jesús había estado rodeado por gente:
-Cuando entraba a Jerusalén hace días y la multitud lo aclamaba.
-Cuando estaba en el templo rodeado de oídos abiertos y ojos cegados.
-en el aposento alto, comiendo con sus amigos
- en la oscuridad de la noche cuando soldados lo arrestaron.
Ahora, rodeado de una multitud de Judíos enfadados pidiendo su muerte.
Un hombre, parado en su propia sangre, solo, en el centro de voces enfadadas, gritando más y más fuerte.
Los golpes seguían. La sangre corría. El enmudecía.
Los insultos.
La humillación.
Los azotes.
Los vituperios.
Los clavos.
La cruz.
Jesús sabía que Su vida era requerida. Fue el gozo puesto delante de Él que le ayudó a permanecer.
Y en medio de Su dolor, en medio de Su cuerpo herido: Sus hombros fuera de lugar, Sus pies fallando, Sus pulmones llenándose de líquido y cada suspiro una batalla, Dios el Padre comienza a derramar su ira sobre el pecado.
En el mundo espiritual, Dios se mueve. No para rescatar a Su hijo, sino castigarlo- el que era sin pecado por todo el pecado.
Juicio divino sobre la rebelión, la lujuria, la adiccion, la ira, la arrogancia, las mentiras, el engaño, el abuso, el homicidio, las oscuridad, la maldad.
Si juicio divino derramado sobre el único sacrificio que fue capaz de absorber, absolver y proteger a todos de todo lo que merecían por sus pecados.
Y colgando en el madero, Jesús abrió Su boca:
1. “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”
El Cordero puro y sin mancha estaba orando por pecadores. Al estar en un intenso sufrimiento y angustia, no oro por si mismo, sino por los enemigos de la justicia, como Isaías lo había predicho.
”Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.“
Isaías 53:12
2. “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”
Cuando el ladron arrepentido humildemente buscó la misericordia, Jesús respondió al instante con compasión y seguridad. Esta es la mente de Dios, este es el amor de Dios. Dios está listo para responder al arrepentido.
3. “Mujer ve ahí tu hijo…..He ahí tu madre”
Al colocar a su propia madre al cuidado de un discípulo suyo, Jesús inaugura una nueva comunidad: la iglesia. La que ama y cuida al necesitado, la que se preocupa por el desamparado, la que consuela al afligido.
4. “Dios mío, Dios mío, porque me has desamparado”
Jesús estaba tomando sobre si mismo todos los pecados de la humanidad….” Más Jehova cargó en el el pecado de todos nosotros” Isaías 53:6 y Dios no podía intervenir para aligerar cualquier cosa asociada con la penalidad del pecado. El pecado causa sufrimiento y Cristo soportó su peso entero.
Fue un clamor de angustia, no de desconfianza.
5. “Tengo sed”
Revela su sufrimiento físico. Juan pinta un retrato vivo de la humanidad de Cristo. El que había prometido agua viva a la mujer del pozo, ahora tenía sed.
6. “Consumado Es”
El plan de redención se había cumplido.
Las obras de Jesús en la tierra habían terminado.
La tarea de escoger y entrenar embajadores se había hecho.
Su misión fue cumplida.
7. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
Aquel que se entrego libremente en manos de sus ejecutores, ahora se encomendaba a los brazos de Su Padre. En vida, se sometió a la voluntad del Padre, y en Su muerte no sería diferente.
El sol se oscureció.
El último suspiro se tomó.
La tierra tembló.
El velo se rasgó.
Y el conteo comenzó.