05/25/2026
"DEJEMOS DE ROMANTIZAR LA FAMILIA CUANDO HACE DAÑO."
(El límite)
El enfoque a nuestra Dignidad y Amor Propio.
La sangre nos hace parientes; pero el respeto nos hace familia!" Pensamos y actuamos con dificultad para tomar decisiones correctas y con dolor caminamos en círculos conflictivos emocionales que romantizando los hechos nos destruyen. "Ningún lazo de sangre es más fuerte que el derecho a tu propia paz."
Sanar a veces requiere soltar a quienes amamos y nos dieron origen, y es el dolor que llevaremos dentro, por el hecho que ellos nunca entendieron no tenían el derecho de hacernos daño pensando que dar el origen lo justifica. Algunos de nosotros aprendemos en ese proceso doloroso que la lealtad ciega es complicidad. Sí nos detenemos a analizar esto de manera teológica tanto en metáfora como en significado, es Hebreos 12:15 que nos dice: "una raíz que envenena no puede sostener un árbol sano."
Así que al procrear nuestra propia familia todo cambia, y protegerlos del daño a que hemos sido expuestos y sufrido no es traición; es supervivencia, entonces nuestra máxima concisión debe ser primero la paz y seguridad emocional y psicológica de nuestra propia familia y después el parentesco." En condiciones de un desgaste emocional nuestro vínculo con el familiar conflictivo sea padre, madre o hermano, tristemente no es sinónimo de complicidad. "La paz no se negocia por herencia ni parentesco," y nos toca aceptar en este punto una reflexión profunda:
Lo que esta frase con la cual comienzo el escrito rescata es que el amor no puede doler al punto de destruirnos. "Romantizar la familia," obliga a la víctima a cargar con la culpa del agresor solo por mantener las apariencias, el qué dirán, la lastima o sentimiento de culpa. Poner un límite no es falta de amor hacia ellos, es un acto de honor y respeto hacia ti mismo y tu propia familia que posiblemente y de hecho nunca tuvo nada que ver con tu pasado, y nos debemos al bien común de todos, incluyendo el familiar que nos hace daño, el bien, y la paz enfocada a nuestra Dignidad y Amor Propio van primero.
P. Zeucis Martinez Jr.