04/14/2026
¿SABÍAS QUE EL “EVANGELIO” NO ES EL MENSAJE DE CÓMO IR AL CIELO? EL GRAN ENGAÑO OCCIDENTAL…
Si le preguntas a un creyente promedio: "¿Qué es el evangelio?", casi seguro te dirá: "Es el mensaje de que Jesús murió por mí para perdonar mis pecados y que yo pueda ir al cielo cuando me muera".
Hemos reducido la palabra "Evangelio" a un folleto de cuatro pasos para no ir al in****no. Una especie de "seguro contra incendios" para la eternidad.
Pero los profetas de Israel no pensaban en el cielo ni en las nubes cuando hablaban de este mensaje.
La palabra hebrea original es:
בְּשׂוֹרָה (Besorá)
Y Besorá (traducida al griego como Euangelion) no era un término religioso. Era un término imperial y militar.
EL MENSAJERO QUE CORRE DESDE EL CAMPO DE BATALLA
En el mundo antiguo, cuando un ejército iba a la guerra, el pueblo se quedaba en la ciudad, aterrorizado, esperando saber si serían destruidos o si sobrevivirían.
Cuando el rey ganaba la batalla, enviaba a un corredor (un mensajero) a toda velocidad hacia la ciudad. Cuando el mensajero llegaba exhausto a las puertas, gritaba la Besorá, las "Buenas Noticias".
¿Cuál era el mensaje exacto?
No era: "¡Acepten esto en su corazón para ir al cielo!".
El mensaje era: "¡Nuestro Rey ha vencido al enemigo y Él está gobernando!"
ISAÍAS Y LA VERDADERA BESORÁ
Mira cómo lo describe el profeta Isaías (52:7) siglos antes de que Yeshúa naciera:
"¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas (Besorá)... del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!"
El Evangelio bíblico no es una invitación a escapar de la tierra.
Es el anuncio oficial y real de que Yeshúa venció a la muerte, aplastó el sistema de Babilonia y ha sido coronado como el Rey legítimo del universo.
EL PROBLEMA DEL EVANGELIO "BARATO"
Roma nos enseñó un "evangelio" donde tú eres el centro: Dios te salva, Dios te cuida, Dios te lleva al cielo. Todo gira en torno a ti.
Pero en la mente hebrea, la Besorá se centra en el Rey.
Si el Evangelio es que Yeshúa es el Rey, entonces tu respuesta no puede ser solo "creer mentalmente". Tu respuesta tiene que ser la sumisión a Su gobierno. No puedes decir que crees en el Evangelio si sigues viviendo bajo tus propias reglas y gobernando tu propia vida.
EL LLAMADO A LA LEALTAD
Hoy, cambia tu forma de ver el mensaje.
No fuiste "salvado" para sentarte a esperar tu boleto al paraíso.
Escuchaste la Besorá: El Rey venció. El Rey está en el trono.
Tu trabajo ahora es rendir tus armas, jurar lealtad a la corona y empezar a establecer las leyes de Su Reino (la Torá) en tu casa, en tu mente y en tu ciudad. ¡Ese es el verdadero Evangelio!
Texto 32: Sobre el verdadero significado de la "Unción"
¿SABÍAS QUE LA “UNCIÓN” NO ES SENTIR ESCALOFRÍOS NI CAERSE AL PISO? EL SHOW DEL ESCENARIO… NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO ASÍ…
"¡Qué unción había en ese lugar!", decimos cuando el cantante de la iglesia nos hace llorar.
"¡Ese predicador tiene una unción tremenda!", decimos cuando grita fuerte y la gente se cae de espaldas.
En el nicho religioso moderno, la unción se ha convertido en un aura mágica. La asociamos con escalofríos, lágrimas, descontrol físico o un carisma especial para estar en un escenario.
Pero en el idioma original, la unción no tiene nada que ver con "sentir cosas lindas".
La palabra hebrea es:
מִשְׁחָה (Mishjá)
De donde viene la palabra מָשִׁיחַ (Mashíaj o Mesías), que significa "El Ungido".
Y la raíz de esto es Mashaj, que significa literalmente: FROTAR, UNTAR O ESPARCIR ACEITE SOBRE ALGO O ALGUIEN.
LA UNCIÓN NO ES UNA EMOCIÓN... ES UNA AUTORIZACIÓN
En el antiguo Israel, no le echaban aceite en la cabeza a alguien para que temblara o llorara en un altar.
Se ungía a alguien por una sola razón: Para autorizarlo a hacer un trabajo sucio y pesado.
Se ungía al Sacerdote: no para que diera buenos sermones, sino para que se metiera al Templo a lidiar con sangre, cuchillos y grasa de animales sacrificados.
Se ungía al Rey: no para que se pusiera una corona y lo aplaudieran, sino para que tomara una espada y fuera a la guerra a defender a su pueblo.
La Mishjá (unción) no era para darte popularidad. ¡Era para darte responsabilidad!
EL SECRETO DE LOS ESCUDOS UNGIDOS
Aquí hay un detalle que la religión ignoró: En Isaías 21:5 se da la orden militar de "ungir (Mashaj) el escudo".
¿Por qué los soldados frotaban con aceite sus escudos de cuero antes de ir a la batalla?
Porque cuando el escudo estaba untado en aceite, las flechas del enemigo resbalaban y no penetraban.
¡Para eso es la unción!
No es para que la gente te aplauda el domingo. Es para que el lunes, cuando el in****no te dispare flechas de ansiedad, depresión, tentación y conflicto, esas flechas resbalen sobre ti y no te destruyan.
EL PROBLEMA DE BUSCAR "LA UNCIÓN" EN EL ALTAR
Hoy tenemos congregaciones enteras buscando "ser ungidas" porque quieren plataformas, micrófonos y ministerios famosos.
Pero Dios no desperdicia Su aceite en espectadores. Él solo unge a los que van a trabajar.
Si no estás dispuesto a ensuciarte las manos perdonando al que te ofendió, sirviendo al pobre, o criando a tus hijos en el diseño original... no pidas la unción, porque no la necesitas.
DEJA DE BUSCAR ESCALOFRÍOS
La verdadera Mishjá te capacita, te vuelve resistente a los ataques y te da la autoridad para establecer orden donde hay caos.
No midas tu unción por lo mucho que lloras cuando cantas. Mídela por tu resistencia en el campo de batalla diario.
¡Sal del escenario emocional y prepárate para la guerra!