Juan Jaimes

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Juan Jaimes Servidor de Cristo, Comunidad Católica

10/07/2026

Evangelio del Día

Lucas 1, 26-38

Gloria a ti Señor

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Palabra del Señor

Gloria a ti Señor Jesús

Hoy, el apóstol san Pablo me invita a reflexionar: para reconocer al Señor, también necesitamos reconocer quiénes somos ...
10/06/2026

Hoy, el apóstol san Pablo me invita a reflexionar: para reconocer al Señor, también necesitamos reconocer quiénes somos y abrir nuestro corazón a su gracia.

Pablo, que había sido perseguidor de la Iglesia, llegó a reconocer que Dios lo había elegido desde el seno de su madre. Su encuentro con Jesús transformó su vida. Esa misma gracia puede transformar hoy a cada uno de nosotros, impulsándonos a dar testimonio de la fe, salir de nuestra comodidad y ayudar a otros a encontrarse con el Señor.

Solo Él puede iluminarnos y guiarnos por su camino. Necesitamos detenernos, hacerle un espacio y darle gracias, porque conoce completamente nuestro interior y aun así nos ama y nos llama.

El ejemplo de Marta y María también nos invita a revisar nuestras prioridades. Marta estaba ocupada con el servicio, mientras María, sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra. El servicio es valioso, pero las tareas y las preocupaciones no deben quitarnos el tiempo de estar con Dios.

Como Marta, muchas veces vivimos absorbidos por nuestras responsabilidades y por todo lo que el mundo nos ofrece. Podemos llegar a olvidarnos del Señor en medio de tantas ocupaciones. María nos recuerda la importancia de detenernos y escucharlo.

Hoy pidamos la gracia de un corazón dispuesto, como el de Pablo, a dejarse transformar, y atento, como el de María, a la voz de Jesús. Que nuestro trabajo, nuestra oración y nuestra vida den honor y gloria a Dios.

10/06/2026

Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lucas 10, 38-42

Gloria a ti Señor

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.

El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Palabra del Señor

Gloria a ti Señor Jesús

10/05/2026

Evangelio del Día
Lucas 10, 25-37

Gloria a ti Señor

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.

El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio mu**to. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?’’ El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

Palabra del Señor

Gloria a ti Señor Jesús

San Francisco de Asís dejó las riquezas para seguir a Jesús con humildad, pobreza y amor. Vio en toda la creación un reg...
10/04/2026

San Francisco de Asís dejó las riquezas para seguir a Jesús con humildad, pobreza y amor. Vio en toda la creación un regalo de Dios y dedicó su vida a servir a los demás. Cada 4 de octubre, la Iglesia honra su memoria y nos invita a seguir su ejemplo: vivir con sencillez, cuidar la creación y sembrar paz con nuestras palabras y acciones.
“Señor, hazme un instrumento de tu paz.”
San Francisco de Asís, ruega por nosotros!

10/04/2026

Hay que descubrir lo que hay dentro de nuestro corazón. Puede que esté asistiendo a la iglesia, pero ¿estoy viviendo en gracia? Necesito estar en gracia para poner al servicio de Dios los dones, los talentos y los carismas que Él me ha dado.

Hoy me pregunto: ¿qué estoy haciendo por mis hijos? ¿Cómo está la viña que Dios me ha confiado? Si están perdidos en los vicios, no puedo permanecer indiferente. Dios me ha dado la responsabilidad de cuidarlos, acompañarlos y guiarlos con amor.

También tengo una responsabilidad en mi comunidad. ¿Cómo estoy cuidando esa viña? ¿La fortalezco con palabras de esperanza, amor y unión? Cuidar la viña exige un esfuerzo diario. Primero debo cultivar la unidad en mi propia vida para ayudar a construirla entre los demás.

¿Cómo estoy por dentro? ¿Estoy en gracia? No basta con dar vueltas y hablar tanto si nos falta lo más importante: vivir en la gracia de Dios.

No necesito gritar en las calles para que los demás vean quién soy. Quiero cuidar mi interior, vivir en gracia y hacer de mi viña un lugar de paz, donde florezca una vida llena de Dios.

Por nuestros frutos nos conocerán.

El ministerio se fortalece desde adentro, con un corazón que vive en la gracia de Dios. Lo de afuera debe ser fruto de lo que llevamos dentro.

10/04/2026

Reflexión:

Las lecturas que compartimos nos hablan de la viña y nos invitan a preguntarnos qué frutos estamos dando.

En Isaías, la viña es el pueblo de Israel, al que Dios cuida con amor y del que espera justicia. Al escuchar esta lectura, también nosotros podemos reconocernos como parte del pueblo que el Señor ama y cuida. En el Evangelio, Jesús nos recuerda la responsabilidad de quienes reciben el encargo de trabajar en su viña.

Lo que recibimos de Dios implica cuidarlo y procurar que dé fruto. Así como una semilla necesita agua, buena tierra y atención para crecer, nuestra fe necesita alimentarse de la oración, de la Palabra de Dios y de las obras de cada día.

Mi misión es dar testimonio de mi fe. La formación que recibo en la Iglesia y cualquier responsabilidad que se me confíe deben convertirse en amor, justicia y servicio.

Siempre recuerdo las palabras con las que termina la Misa. Después de la bendición del sacerdote, el diácono nos invita: «Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz». Esa despedida me recuerda que la celebración continúa en nuestra manera de vivir: en el hogar, en el trabajo y en el trato con los demás.

Por eso me pregunto: ¿qué hago durante la semana con lo que he recibido? ¿Cultivo los frutos de mi fe? ¿Soy paciente? ¿Trabajo por la paz? ¿Trato con bondad a quienes me rodean? ¿Doy amor, practico la misericordia y actúo con justicia? ¿Soy generoso con los más necesitados?
Es bueno hacer una pausa y mirar nuestra vida a la luz de estas preguntas.

Me gusta hablarles a mis hijos de los caminos del Señor. Desde pequeños me he esforzado por compartir con ellos la fe, y tengo la esperanza de que esa semilla siga creciendo y dando fruto. También quiero seguir cuidándola con mi ejemplo, mi amor y mis oraciones.

Les he contado que la semilla que sembró mi abuelita ha dado fruto en mí. La recuerdo con gratitud y siempre la tengo presente en mis oraciones, pidiendo al Señor que la reciba en su Reino.
San Pablo nos invita a presentar nuestras peticiones a Dios con oración, súplica y acción de gracias. Cuando lleguen las preocupaciones, podemos ponerlas en sus manos y confiar en que su paz cuidará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Que el Señor nos ayude a cuidar su viña y a dar frutos de amor, justicia y servicio, para glorificarlo con nuestra vida. Amén.

Isaías (5,1-7):
Sal 79,9.12.13-14.15-16.19-20
Filipenses (4,6-9):
Mateo (21,33-43):

10/04/2026

Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 21, 33-43

Gloria a ti Señor

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?'' Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos''.

Palabra del Señor

Gloria a ti Señor Jesús

10/03/2026

Una Reflexión de hoy:

Lecturas: Job 42,1-3.5-6.12-16 · Salmo 118 · Lucas 10,17-24

Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Reconocer la grandeza de Dios nos invita a conocerlo personalmente, escuchar su Palabra y vivir según su voluntad. Job reconoce con humildad que no lo comprende todo, pero su encuentro con el Señor transforma su mirada. También nosotros podemos aprender a mirar con los ojos del corazón cuando dejamos que Cristo viva en él.
La Palabra del Señor es alimento para mi vida. Cuando acepto servirle, aprendo a escucharlo y a confiar en que Él ilumina mi camino. Vale la pena entregarle mi vida y poner mi esperanza en su promesa.
En una ocasión, alguien me dijo: «Ten cuidado al hablar de Dios en tu trabajo, porque se te pueden cerrar las puertas». Mi respuesta fue: «Prefiero que la puerta del Reino esté abierta, aunque se cierren las de la tierra». Esta convicción me invita a dar testimonio de mi fe con respeto, humildad y amor.
Jesús se alegra porque el Padre revela sus misterios a los sencillos. Un corazón humilde está dispuesto a recibir lo que Dios quiere mostrarle. El Espíritu Santo nos acompaña, nos fortalece y nos guía para llevar la luz de Cristo a quienes viven en la oscuridad.
Nuestra mayor alegría, como enseña Jesús, es que nuestros nombres estén escritos en el cielo. Que nuestra esperanza esté siempre en el Señor y que cada día nos acerquemos más a Él con un corazón sencillo, agradecido y fiel.

Saludos de su amigo y hermano Juanito JJ

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