05/24/2026
Escuela dominical 24 de mayo
Tema: La luz admirable de Dios hoy resplandece en nuestros corazones
Hoy por la mañana los hijos de Dios se acercaron para bendecir y adorar a Aquel que nos da la vida. Con alegría y reverencia la iglesia se reunió para escuchar la palabra del Señor.
Se nos impartía un tema de suma importancia y los hermanos con mucha atención dieron oído al alimento espiritual que Dios enviaba a nuestros corazones.
Se nos recordaba que un día también a nosotros nos alcanzó esa hermosa luz del Evangelio, la luz de Cristo, porque Cristo era la luz de los hombres que vino a alumbrar este mundo.
Por medio de Su palabra toda tiniebla comenzó a disiparse de nuestro corazón. Ya no vivimos conforme a la carne sino conforme a Su Santo Espíritu, dando frutos de amor, fe y obediencia, creciendo espiritualmente como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto.
Mateo 5:14-16 nos dice:
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud sino sobre el candelero y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
No solamente somos un título o una expresión…
¡Somos la luz de este mundo!
Y como luz nuestras obras dan testimonio y nuestra conducta refleja a Cristo, para que las almas, al ver esta hermosa luz en nosotros como hijos de Dios, también puedan acercarse a glorificar y alabar el nombre del Señor.
No podemos esconder nuestra luz debajo de un almud o debajo de una cama porque nuestra luz fue dada por Dios para ponerse en el candelero.
El candelero era el lugar alto donde la lámpara alumbraba toda la casa. Así también cuando nuestro testimonio permanece en alto, nuestra conducta refleja a Cristo, nuestras palabras edifican, otros son convertidos, el que va perdido encuentra dirección y nuestra vida se convierte en ejemplo para los demás.
La hermosa luz de Cristo no fue puesta en cada hermano para permanecer oculta. El Señor nos llamó para reflejar Su verdad, vivir en santidad y ser instrumentos de bendición.
Porque cuando una lámpara permanece en alto muchos encuentran el camino, otros hallan esperanza y nuestro Dios es glorificado, llegando muchos al conocimiento de la verdad.