05/19/2026
La historia más grandiosa
¿Alguna vez has hecho algo significativo, pero alguien te robó el reconocimiento? ¿Serviste tras bastidores, expresaste una idea importante o creaste algo maravilloso, pero alguien más irrumpió y exigió todo el crédito?
No es exactamente lo mismo (porque no somos tan increíble como Él), pero debemos tener cuidado de no robarle el crédito de Dios.
El apóstol Pablo, escribiendo desde una prisión romana, dijo:
"Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe. Esto no procede de ustedes, si no que es el regalo de Dios y no por obras, para que nadie se jacte."
Efesios 2:8-9 NVI
En un nivel fundamental, ni siquiera estaríamos aquí sin nuestro Creador y Sustentador.
No existiríamos sin el universo y cuerpo en el que vivimos, un universo y cuerpo que no creamos nosotros mismos. No podríamos respirar sin oxígeno en nuestros pulmones, oxígeno que está presente (dentro de sus límites claramente definidos) justo encima de nuestro planeta. No pensaríamos ni veríamos ni oiríamos ni hablaríamos sin las mentes, los ojos, los oídos y las bocas que Él nos ha dado.
Pero además de crearnos, Dios es el único que puede salvarnos.
La historia de Dios y la historia de nosotros es que Él nos buscó cuando no lo merecíamos; nos salvó cuando estábamos perdidos y sin esperanza. No somos capaces de salvarnos a nosotros mismos. No somos capaces de ser la solución. No somos capaces de ser nuestros propios salvadores…
...¡y esas son buenas noticias!
Dios nos salvó por su gracia, y eso es un regalo. La salvación no es algo que se puede ganar, sino una misericordia que se da.
No podemos pensar que somos mejores que nadie. No podemos decidir quién merece su amor y quién no, porque ninguno de nosotros lo es.
Sin embargo, en su gran misericordia, Dios ha elegido revelarse a nosotros en este momento particular de la historia, porque Él nos ama. Él inició la salvación cuando no podíamos salvarnos a nosotros mismos. Y nos ha invitado a unirnos a Él en la historia más grande de la tierra.