09/11/2026
Cuando Necesitas Apoyo
Todos llevamos cargas, y las cosas por las que pasamos moldean la forma en que vemos el mundo y a nosotros mismos. Pero no fuimos creados para llevar nuestras cargas solos.
En Mateo 11:28-30, Jesús les dice a las personas que lo siguen—
"Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Dejen que yo los enseñe, porque soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana" (NTV).
Un yugo es una viga de madera pesada que se coloca sobre un par de bueyes, distribuyendo uniformemente el peso de las cargas que llevan. Pero el término también era usado por los Rabinos judíos. "El yugo de la ley" simbolizaba la sumisión completa a la ley de Dios, y los Rabinos enseñaban que someterse a él liberaría a los judíos de la esclavitud al mundo.
Jesús está usando una frase que sus seguidores judíos habrían entendido fácilmente, pero luego invierte la ilustración. Le dice a la multitud que deben unirse en yugo con Él—porque Él es el cumplimiento de su ley.
Cuando hacen esto, las cargas que llevan no serán pesadas en absoluto—porque Él llevará el peso de sus cargas.
Pablo hace referencia a esta enseñanza en su carta a los cristianos de Galacia:
"Ayúdense a llevar las cargas unos a otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo."
Gálatas 6:2 NTV
La ley de Cristo es amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y amar a otros como a nosotros mismos (Mateo 22:37-40). Pero la única manera en que podemos cumplir la ley de Cristo es si nos unimos a Él. Cuando estamos unidos en yugo con Jesús, Él se convierte en nuestra fuente de fortaleza.
Él nos ayuda a soportar situaciones difíciles y nos capacita para alejarnos de malas decisiones. Él nos llena con Su amor para que podamos derramar Su amor sobre otros. Él nos da la capacidad de apoyar a otros seguidores de Cristo tal como Él nos apoya a nosotros.
Así como Jesús llevó nuestros pecados y sufrimiento, somos llamados a llevar el sufrimiento de otros. De esta manera, les mostramos el amor de Cristo y los guiamos hacia Jesús.
Ahora mismo, dedica unos minutos a hablar con Dios acerca de las cargas con las que necesitas ayuda, y luego permite que Él te muestre las personas en tu vida a quienes Él quiere que apoyes.