04/09/2026
Nuestra fe debe estar firmemente fundamentada en la Palabra de Dios; ella debe ser siempre la base de lo que creemos y de cómo vivimos. Aunque Dios puede usar diferentes medios para hablarnos de manera personal o incluso revelarnos algo que sucederá en el futuro, esos medios no deben convertirse en nuestra fuente principal de búsqueda ni de sabiduría. La Escritura debe ocupar siempre el lugar central.
Por eso, si nuestra fe no está cimentada en la Palabra de Dios sino en nuestras propias percepciones o experiencias, corremos el riesgo de considerar correctos nuestros caminos simplemente porque así nos parecen, cuando en realidad es Dios quien pesa el corazón y revela la verdad más allá de lo que sentimos o pensamos.
Entonces, de proverbios 12:2 aprendemos que todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión: Por naturaleza, nos justificamos a nosotros mismos. A veces hacemos esto con sinceridad, a veces con engaño, pero el orgullo obstinado nos hace pensar en general que cada todo camino del hombre es recto a sus propios ojos.
Pero Jehová pesa los corazones: Los hombres y las mujeres tienen confianza en sus caminos, pero Dios sabe. Justificamos las cosas según nuestros corazones: “Estaba en mi corazón” o “Debo seguir mi corazón” o “En mi corazón sé que”, pero Dios pesa los corazones de hombres y mujeres, sabiendo que el corazón mismo no justifica nada.