09/03/2026
UN LEGADO DE SERVICIO
Por Marlon Retana
Al hablar de la historia de la obra hispana de Southwest, hay nombres que merecen ser recordados con especial gratitud: los del hermano Alfonso «Al» Macías y su esposa, Jesusita «Susie» Macías.
Después de graduarse de Southwest School of Bible Studies, Alfonso recibió de los ancianos de la congregación la invitación a comenzar una obra para alcanzar con el evangelio a la comunidad hispana de Austin. Así, en 1989, comenzó una labor a la que dedicaría los siguientes 30 años de su vida.
Poco después, también fue invitado a servir como instructor en la misma escuela donde se había preparado. Durante muchos años contribuyó a la formación de predicadores, escribió para publicaciones de la hermandad y participó como expositor en diferentes conferencias. Su influencia, por tanto, se extendió mucho más allá de la obra local en español.
Quizá uno de los testimonios más significativos de su labor se encuentra en sus propios estudiantes. Aun hoy, muchos hablan del hermano Macías con profundo cariño y respeto, y algunos lo recuerdan como uno de sus instructores favoritos. Para quien dedica su vida a enseñar la Palabra de Dios, pocas cosas pueden expresar mejor la influencia dejada en otros.
Y al contar esta historia, sería incompleto hablar solamente de Alfonso. A su lado ha estado Susie. No detrás de él, sino precisamente a su lado: durante los años de preparación, en el desarrollo de la obra hispana, durante el ministerio y también en las dificultades que con el paso del tiempo ha presentado su salud.
En 2019, precisamente por motivos de salud, Alfonso ya no pudo continuar como ministro de la obra hispana, concluyendo así 30 años de servicio constante. Sin embargo, la obra iniciada en 1989 continuó. Marco Chico asumió la labor de predicar para el grupo hispano, acompañado por su esposa, Mónica, hija de Alfonso y Susie. Así, aquella obra ha mantenido un hermoso vínculo con la familia que estuvo presente desde sus primeros años.
Ahora, Marlon y Jacky Retana estamos profundamente agradecidos por la oportunidad de colaborar junto a Marco y Mónica y con los demás hermanos de Southwest. Austin ha cambiado considerablemente desde 1989 y la comunidad hispana que nos rodea es hoy mucho mayor, pero nuestra misión continúa siendo la misma: llevar el evangelio de Cristo a las almas.
La obra pertenece al Señor y toda la gloria es Suya. Pero esto no impide reconocer con gratitud a quienes han dedicado sus vidas a servirle. Pablo escribió: «al que respeto, respeto; al que honra, honra» (Romanos 13:7). Honrar a quienes nos precedieron es reconocer el camino recorrido y valorar nuestra responsabilidad de continuar trabajando fielmente.
Por eso, mientras miramos con entusiasmo hacia el futuro de la obra hispana de Southwest, también queremos preservar y valorar su historia.
Gracias, hermano Alfonso y hermana Susie, por tantos años de servicio, sacrificio y amor por la obra del Señor.