Citas Bíblicas sv

Citas Bíblicas sv Propósito: Difundir las verdades bíblicas y mostrar las enseñanzas de Cristo a todo el mundo. Todo el contenido aquí publicado es de libre difusión.

El único libro perfecto que ha sido escrito en toda la historia desde la creación hasta la eternidad es la Santa Biblia. Contiene las instrucciones para vivir una vida plena y abundante en comunión con aquel que nos creó, Dios. Por esta razón se crea esta página; para compartir con todo el mundo fragmentos de este preciado libro que es la palabra de Dios conforme a su mandato de ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura (S. Marcos 16:15)

No les ha pasado
24/02/2021

No les ha pasado

Feliz Sábado pueblo de Dios
24/01/2021

Feliz Sábado pueblo de Dios

22/01/2021

¿Libertad o libertinaje?

2021-01-22 - Mujeres

“Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud” (Gál. 5:1).

Desde el punto de vista bíblico, la libertad es un legado de Dios a sus criaturas. Fuimos hechos para ser libres, derecho al que renun­ciamos cuando el pecado nos hizo esclavos. La libertad implica elec­ción, decisión y responsabilidad. Sin embargo, la libertad es entendida hoy como el derecho de toda persona a hacer lo que desee, como dueña de su vida que es. Esto no es bíblico. Este nuevo y extendido concepto de libertad implica decidir aunque no se esté dispuesto a hacerse cargo de las consecuencias. Lamentablemente, en una sociedad hedonista, la libertad se mira como sinó­nimo de excesos y búsqueda desenfrenada del placer inmediato. Esto, en reali­dad, es libertinaje.

Mucho se habla hoy de la “liberación femenina”, insinuando con ello que siempre hemos vivido en opresión, sin auténtica libertad. Esta forma de pen­sar puede resultar fascinante, si no tenemos cuidado. Por supuesto que, de acuerdo a la voluntad de Dios, debemos pensar, actuar y vivir en libertad. La felicidad de la vida se encuentra a través de la autodeterminación para ser lo que deseo ser. Pero la mujer libre no desestima lo masculino; al contrario, lo aprecia y lo necesita. Tampoco es libre al atribuirse los roles masculinos. La libertad se encuentra en la concordia, el respeto mutuo y el rescate de nuestra esencia personal. La libertad se origina en el ser interno, y permite obrar según la propia voluntad puesta en sujeción a la voluntad de Dios.

Dios te hizo libre y desea verte libre; pero con la verdadera libertad. Levan­ta la cabeza y sacúdete las cadenas del miedo. No permitas que un sentido in­fundado de incapacidad te gobierne. En la Escritura leemos: “Conocerán la ver dad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32). Busca tu libertad en la verdad.

El desenfreno, los placeres ilícitos y el desprecio por las normas no te ha­rán libre; solo lograrán encadenarte a la culpa, al desprecio por ti misma y a no comprender el significado de tu existencia. Confía en tu Creador y cumple sus propósitos en tu vida. Pregúntale en oración: ¿quién soy?, ¿a dónde voy? y ¿cuáles son los planes que tienes para mí? Es así como tu rumbo en la senda de la vida te llevará en libertad al cumplimiento de la promesa: “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: ‘No temas, yo te ayudo’ ” (Isa. 41:13, RVR 95).

22/01/2021

Sanguijuela chupasangre

2021-01-22 - Adultos

“Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado” (Hechos 20:33).

Son conocidos popularmente como sanguijuelas o parásitos chupasangre. Hay marinos y terrestres. Son elásticos y flexibles, y pueden vivir unos 27 años. Son depredadores y se alimentan de gusanos y larvas, entre otros. Ciertas especies se alimentan de la sangre. ¿Cómo lo hacen? Se adhieren al organismo y con las mandíbulas cortan la piel de sus presas hasta que sangran. Luego, con la ventosa posterior succionan la sangre al mismo tiempo que liberan un anestésico que evita el dolor (para que la víctima no sienta nada), un vasodilatador para que las venas cercanas al corte liberen mayor cantidad de sangre y un anticoagulante. La cantidad de sangre que succionan no es peligrosa ni para un niño, y no transmiten enfermedades.

La codicia actúa como una sanguijuela chupasangre. Salomón dice que la sanguijuela tiene dos hijas que dicen: “¡Dame! ¡Dame!” (Prov. 30:15). En otras palabras, la codicia solo puede producir más codicia. Los que pretenden las posesiones de otros nunca se satisfacen. Como la sanguijuela que succiona sangre de todo aquel a quien se le adhiere, así hace la codicia: siempre va a querer más y más de los demás. En la lengua original del Nuevo Testamento, significa “deseo de tener más”; es decir, un deseo ingobernable de consumir y controlar lo que otros tienen, para poseer más de lo que ya tenemos.

Pablo fue acusado de avaricia, implicando que su pasión por la evangelización escondía el interés por los bienes materiales de los conversos. Él tenía derecho de pedir donativos por sus labores, pero no lo hizo. Con su notable influencia sobre la gente, podría haber conseguido beneficios materiales y enriquecerse. Pero él sabía vivir modestamente y tener abundancia; sabía contentarse, cualquiera que fuera su situación. Nunca obtuvo ganancia de los corintios ni dádivas de los filipenses; él mismo se sostenía trabajado con sus manos, sin permitir que lo sostuvieran.

El mismo Pablo pone en claro que el amor al dinero es la raíz de todos los males; por eso, la codicia está condenada por el mismo Decálogo. “La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer sus necesidades sin llegar nunca a conseguirlo”, declaró Erich Fromm.

Es necesario prevenir el gran mal de la codicia. Y, si ya estamos afectados, procuremos la cura, porque “por medio de su experiencia y ejemplo manifestarán que la gracia de Cristo tiene poder para vencer la codicia y la avaricia; y la persona que somete a Dios los bienes que le han sido confiados será reconocida como un mayordomo fiel, y podrá demostrar ante otros que cada peso que posee lleva la marca y el sello de Dios” (Elena de White, Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 21).

22/01/2021

Cuatro actos

2021-01-22 - Jóvenes

“Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama” (Juan 11:27, 28).

Esta es una historia en cuatro actos. Si estudiamos los encuentros de las personas con Jesús, muchas veces encontramos este mismo patrón. En el caso de Marta y María, se dio así:

Primer acto

Marta, la que antes levantaba la voz y se quejaba de que su hermana no la ayudaba, le llevó a María buenas noticias en secreto. Probablemente en ese momento no era lo más sensato armar mucho revuelo por la llegada de Jesús. También podemos aprender que algunos corazones solo son receptivos a los llamados en secreto, con dulzura y tacto.

Segundo acto

María, al oír esto, se levantó de prisa y fue a él (Juan 11:29).

Tercer acto

Jesús se acercó a la tumba y llamó a Lázaro, quien resucitó y salió (Juan 11:41-44).

Cuarto acto

Muchos de los judíos que habían ido para acompañar a María, vieron lo que Jesús hizo y creyeron en él (Juan 11:45).

En resumen:

Él llama.

Alguien va corriendo a él.

Él obra un milagro.

Otros creen.

Historias así a veces toman más de un día. Pueden resultar incomprensibles y estar plagadas de interrogantes sin respuesta; pero no dudes de que él quiere que todos esos actos se cumplan en tu vida.

“Cristo no solo tenía que pensar en quienes amaba en Betania; tenía que considerar la educación de sus discípulos. Ellos habían de ser sus representantes ante el mundo, para que la bendición del Padre pudiese abarcar a todos. Por su bien permitió que Lázaro muriese. Si le hubiese devuelto la salud cuando estaba enfermo, el milagro, que es la evidencia más positiva de su carácter divino, no se habría realizado” (El Deseado de todas las gentes, p. 486).

Confiémosle nuestra vida a Jesús. Dejemos que él escriba la historia. Corramos hacia él en respuesta a su llamado, sabiendo que él ve todo y sus propósitos se cumplirán para que la historia sea de mayor bendición para todos.

19/01/2021

Un esplendor refulgente

2021-01-19 - Adultos

“Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24).

Pablo invita a los ancianos de Éfeso a recorrer los 55 km de distancia hasta Mileto, a fin de compartir con ellos un discurso de despedida. Es consciente de los peligros que lo esperan, incluso de muerte, pero no se escapa. Otra persona lo habría hecho; no él. Pablo va a luchar hasta el final, porque “los ganadores nunca se rinden y los que se rinden nunca ganan” (Vince Lombardi).

Pablo reconoce que su capital más valioso es el Señor. Como en la parábola de la perla preciosa (Mat. 13:45, 46), bien valía la pena vender todo para quedarse con el tesoro. Su vivir era Cristo, y Cristo era su vida. Pablo no solo quiere terminar su carrera, quiere hacerlo de manera victoriosa y gozosa. Su ministerio es propiedad del Señor, no le pertenece. Dios es el Dueño y el sueño de Pablo es responderle como fiel administrador. Él está listo para rendir cuentas.

Pablo se consideraba responsable por dar testimonio del evangelio y de la gracia de Dios, como fiel testigo tanto por medio de la vida que vivía como por el mensaje que predicaba. Es el heraldo que declara y predica un mensaje como representante del Rey. El testigo declara lo que vio suceder, pero el heraldo proclama lo que el rey le dice. Es comisionado y enviado con un mensaje; no es originador del mensaje, sino un transmisor.

Pablo se veía como un atalaya. Esta es una referencia al centinela en las murallas de Ezequiel 33:1 al 9. Su misión era estar despierto y alerta, listo para hacer sonar la alarma. Tenía que ser fiel porque la seguridad de muchos dependía de él.

“En la historia de aquellos que han obrado y sufrido por el nombre de Jesús, no hay ninguno que brille con un esplendor más puro y refulgente que el nombre de Pablo, el apóstol a los gentiles. El amor de Jesús, brillando en su corazón, lo hizo olvidarse de sí mismo y ser abnegado. Había visto al Cristo resucitado, y la imagen del Salvador se había impreso en su alma y brillaba en su vida. Con fe, valor y fortaleza, para no ser amedrentado por el peligro o retrasado por los obstáculos, anduvo de un país a otro difundiendo el conocimiento de la Cruz” (Elena de White, Dios nos cuida, p. 119).

Hoy la misión de la iglesia necesita obreros que brillen. Que tengan esplendor puro y refulgente. Que tengan el fuego y la pasión de Pablo.

19/01/2021

Secretos de rodillas

2021-01-19 - Jóvenes

"Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Sal. 19:1).

Los niños prestan especial atención cuando nos arrodillamos frente a ellos, a su altura. Con muchos alumnitos me ha pasado que, al posicionarme de esta forma, ellos se animan a contarme sus secretos. Se acercan y con su cálido aliento y aguda vocecita me cuentan las verdades más importantes de su vida: que tienen un gatito nuevo, que fueron invitados a una fiesta de cumpleaños, que ayer se rasparon la rodilla, etc.

A niños como ellos, Isaac Watts quería enseñarles del amor de Dios, de la creación, de la salvación y del gran sacrificio que significó que Jesús viniera a esta Tierra, el mayor motivo de alegría para el mundo.

Escribió el primer himnario para niños y uno de los himnos que hoy cantamos, trescientos años después, enseña del maravilloso poder de Dios.

En nuestro himnario mantiene una melodía inglesa, pero con la letra del español José Zorrilla, del poema "Las nubes". Esta extensa y magnífica obra narra el comienzo de una tormenta y toda la respuesta de la naturaleza ante ella. Pero, sobre todo, resalta la presencia del "Hacedor supremo del Universo".

La grandeza del Creador, la maravilla de un amor tan profundo, que atraviesa los cielos y atravesó las manos de quien nos dio vida para siempre, puede ser algo que reconozcamos inmediatamente al contemplar su obra natural.

Su oído atento quiere escuchar nuestras alegrías y tristezas, pero también tiene la capacidad de escuchar cuando no tenemos más palabras. A punto de desatarse una tormenta en nuestra vida, él nos recuerda que está por encima de todas las cosas, controlando todo.

El Universo entero lo adora y nosotros muchas veces nos damos el lujo de ni dirigirle la palabra.

"Señor, yo te conozco, mi corazón te adora, mi espíritu de hinojos ante tus pies está; pero mi lengua calla, porque mi mente ignora los cánticos que llegan al grande Jehová".

Nos imagino arrodillados a su lado, listos para contarle algo en confianza, Porque él se acercó a nosotros y se puso a nuestra altura, Pero al querer decir algo, quedamos mudos de asombro, gratitud, y reverencia en su presencia. Y disfrutamos simplemente del acto de alabar en silencio.

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