10/06/2026
CAMiNO A LA TUMBA
La tumba tiene algo que ninguno de nosotros puede evitar: nos recuerda que todo lo que aquí parece tan importante algún día quedará atrás. El dinero, los títulos, la fama, la belleza, el poder y los aplausos no cruzan la puerta de la eternidad con nosotros.
La imagen nos confronta con una verdad solemne: la muerte nos iguala a todos, pero la eternidad no.
Muchos pasan la vida preparándose para una carrera, un negocio, una casa o una herencia, pero pocos se preparan para el encuentro con Dios. Vivimos como si este mundo fuera permanente, cuando en realidad es solo un paso hacia algo mucho más grande.
La pregunta no es si un día moriremos; la pregunta es qué hemos hecho con Cristo mientras vivimos. Porque cuando llegue el momento de partir, ya no importará cuánto acumulamos, sino a quién pertenecemos. Hoy todavía hay tiempo para volver el corazón a Dios, reconciliarse con Él y vivir con la mirada puesta en la eternidad. La tumba es el final de la vida terrenal, pero no es el final de la historia.
"La tumba nos iguala a todos... pero la eternidad revela dónde pusimos nuestra fe."