Santos Laicos en Nuestra Iglesía, testigos y testimonios de Evangelización

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Santos Laicos en Nuestra Iglesía, testigos y testimonios de Evangelización Dar a conocer vidas de Laicos Santos, Beatos,Venerables, Siervos de Dios como modelo de Evangelización y entrega en el diario vivir en nuestra Iglesia.

Desde el Concilio Vaticano II, se destaca cada vez más que el laico en la Iglesia católica es una auténtica vocación. El contenido de esta vocación es la santificación de las obligaciones ordinarias del cristiano y, en primer lugar, las familiares. Así, la Constitución Dogmática Lumen Gentium afirma que su vocación consiste en "iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estr

echamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor"(Wikipedia)

Celebramos  con gozo la Canonización del Laico Pier Giorgio Frassati,  hoy declarado  Santo, cuya vida ya habíamos  rese...
07/09/2025

Celebramos con gozo la Canonización del Laico Pier Giorgio Frassati, hoy declarado Santo, cuya vida ya habíamos reseñado en el 2013, no ponemos bajo el amparo de su intercesión para nos ayude a caminar por la senda de la santidad. San Giorgio Frassati ruega por nosotros.Oracion

Tú, que joven y rico, te volviste amigo de los pobres
Ayúdanos a reconocer en ellos el rostro vivo de Dios
Y a servirlos con generosidad.

Tú, que amaste la amistad verdadera y la alegría compartida,
Enséñanos a ser verdaderos amigos de Dios
Para poder ser amigos fieles de los hermanos.

En las altas montañas
sentiste fuerte la presencia de Dios:
Enséñanos que la vida debe saber mirar hacia lo Alto,
Tener horizontes abiertos e infinitos.

Tú, que recibiste incomprensión de tu familia
Por tu fe cristiana,
Ayuda a los jóvenes
Que son escarnecidos y humillados por su credo,
A permanecer fieles a Dios.

Tú, que descubriste que la vida cristiana
es la plenitud de la existencia, ayúdanos
a comprender que la verdadera riqueza
es vivir por Jesús.
¡Haz que no tengamos miedo de seguirlo!

¡Beato Piergiorgio Frassati,

ruega por nosotros!

Pier Giorgio Frassati, Beato
Laico, Julio 4
Pier Giorgio Frassati, Beato
Laico
“Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin mantener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando...”
“Cada día comprendo mejor la gracia de ser católico. Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin mantener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando... Incluso a través de cada desilusión tenemos que recordar que somos los únicos que poseemos la verdad”.
Quizá sean pocos los que se atrevan a escribir hoy día, con grandes letras, el párrafo anterior. Escribirlo no sólo con las palabras, sino, sobre todo, con la vida. Como lo hizo un joven decidido e intrépido que se llamaba Pier Giorgio Frassati.
Pier Giorgio había nacido el 6 de abril de 1901 de una rica familia de Turín. Su padre, Alfredo, era el fundador del periódico La Stampa, en el que se divulgaban ideas liberales, no ciertamente favorables a la Iglesia. Alfredo llegó a ser embajador de Italia ante Alemania, lo cual permitió a la familia el vivir y establecer amistades en el mundo alemán.
Pier Giorgio recibió en casa una educación correcta, pero sin una fe vivida. Al iniciar la adolescencia sintió una fuerte necesidad de zambullirse en el Evangelio, de ser un cristiano al cien por ciento. Por eso fue miembro de un gran número de asociaciones católicas: tenía un gran anhelo de conocer más su fe, de crecer en la vida de oración, de vivir en un sincero compromiso por los demás, sea en la asistencia social, sea en el enseñar y dar testimonio de sus convicciones cristianas.
Cuando llega a la Universidad, percibe un ambiente hostil contra todo lo que huela a católico. Pier Giorgio no duda en promover actividades espirituales entre los universitarios. A veces a riesgo de más de algún choque violento con grupos intolerantes (esos que presumían de “liberales”, de “libertadores comunistas”, o de “patriotas” en las filas del fascismo).
En el panel de anuncios de la universidad de Turín pone un día, entre las muchas hojas y folletos que hablan de fiestas y diversiones, un cartel para invitar a los estudiantes a la adoración nocturna. Los “anticlericales” deciden intervenir para arrancar la “provocación” de Pier Giorgio. Al llegar, se encuentran allí delante al joven, que defiende enérgicamente su derecho a expresar las propias convicciones. Al final el panel queda completamente destruido, y el anuncio de Pier Giorgio acaba hecho pedazos...
Además del trabajo con los jóvenes universitarios, Pier Giorgio quiere dedicarse a los más necesitados, a los pobres, a los enfermos. Encuentra también tiempo para acompañar a un sacerdote dominico que da catequesis a los niños de un barrio obrero para defenderle ante los insultos y agresiones de algunos comunistas amenazadores, y no pocas veces se llega a los golpes...
Cuando el fascismo llega a su apogeo, Pier Giorgio intuye el carácter anticatólico (y antihumano) de la nueva ideología, y no duda en enfrentarse con los nuevos enemigos. Se irrita especialmente cuando ve cómo algunos católicos muestran su simpatía hacia los fascistas. Su fama de enemigo del nuevo poder llega a ser conocida. Hasta tal punto, que un domingo, cuando Pier Giorgio come en casa con su madre, un escuadrón de fascistas entra para destrozarlo todo. Nuestro joven aparece en el vestíbulo de ingreso, arranca un bastón a uno de los agresores y, con el bastón en mano, pone en fuga a los fascistas.
Es una vida apasionante: compromiso social, compromiso político, compromiso militante en numerosas organizaciones católicas, especialmente en los grupos de universitarios católicos. Compromiso, como dijimos, entre los más necesitados.
A muchos impresiona ver al hijo de los Frassati por las calles con un carro con los bártulos de gente pobre que busca una casa, o mientras visita a los hijos de los obreros para darles catequesis. En su familia lo tienen por loco. Casi siempre llega tarde, muchas veces sin dinero. No duda en prescindir del tranvía para dar lo ahorrado a quien pueda necesitar una limosna.
Un día invita a uno de sus amigos a un mayor compromiso de caridad, a visitar y atender a los pobres. El amigo le dice que tiene miedo, que no se atreve a entrar en casas miserables, donde todo es suciedad, donde las enfermedades contagiosas dominan por doquier. Pier Giorgio le responde con sencillez y convicción: visitar a los pobres es ¡visitar a Jesús!
Entre los pobres la providencia tenía prevista la llegada de la hora definitiva. Un día de finales de junio de 1925, el peligro se hace realidad. Pier Giorgio contrae, después de una de sus visitas, una poliomielitis fulminante.
Empieza a sentir fuertes dolores de cabeza y pierde el apetito. En su casa, sin embargo, no le hacen mucho caso, pues apenas tiene 24 años y es un joven robusto. Además, la abuela se encuentra muy grave, y todos están volcados sobre ella.
Pier Giorgio siente cómo el mal va avanzando, sin que se le atienda debidamente. Sólo cuando ya se encuentra en una situación dramática, sus padres se dan cuenta y reaccionan. Demasiado tarde. Desesperados, piden un suero especial al instituto Pasteur de París, pero ya no queda nada por hacer.

Con la humildad y el desapego con el cual había vivido se enfrentaba ahora, en plena juventud, a la muerte. O, mejor, al encuentro con aquel Jesús que tanto había amado, por el cual había luchado en la universidad y en la calle, entre los pobres o entre jóvenes de clase media poco activos en su fe.
Por eso no resultó extraño su último gesto. Pidió a su hermana Luciana que tomase de su habitación una caja con inyecciones, y escribió encima de ella la dirección de la persona a la cual había que llevar la medicina.
La muerte llega el 4 de julio de 1925. Los funerales se tienen dos días después. Son una explosión de cariño y afecto hacia un joven que había vivido para los demás. Son también el momento en el cual los padres de Pier Giorgio descubren realmente quién era su hijo, cuánta gente lo quería, lo mucho que había hecho, sencillamente, sin aspavientos, en las largas horas que pasaba fuera de casa.
“Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin mantener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando...”. La vida de Pier Giorgio fue, realmente, vida. Porque amó su fe, y porque su fe le llevó a amar y a servir a Jesús en sus hermanos.
Pier Giorgio Frassati fue declarado beato por Juan Pablo II el 20 de mayo de 1990. Sobre su personalidad, Benedicto XVI comentaba:
"Joven como vosotros, vivió con gran compromiso su formación cristiana y dio su testimonio de fe, sencillo y eficaz. Fue un muchacho fascinado por la belleza del Evangelio de las Bienaventuranzas, que experimentó toda la alegría de ser amigo de Cristo, de seguirle, de sentirse de manera viva parte de la Iglesia" (a los jóvenes, Turín 2 de mayo de 2010 (Fuente Catholic.net)

Celebramos con gozo la Canonización del Beato Carlos Acutis, cuya vida ya habíamos reseñado en el 2020, hoy nos ponemos ...
07/09/2025

Celebramos con gozo la Canonización del Beato Carlos Acutis, cuya vida ya habíamos reseñado en el 2020, hoy nos ponemos bajo el amparo de la intercesión ; San Carlo Acutis: Santo Laico, Un adolescente ejemplar enamorado de la Santa Eucaristía
(1991-2006) Italia
La Eucaristía fue su autopista para llegar al cielo.
Carlo Acutis, el joven que vivió unido a Cristo Eucaristía, y ahora se alegra en su Presencia para siempre
Joven, vive una vida plena aquí en la tierra, unido a Jesucristo, que se dona para ti en la Hostia consagrada. Únete a Él, ábrele tu corazón, recíbelo en ese templo sagrado que es tu alma, y Él te colmará de dicha, de felicidad, de paz, en esta vida, y en la otra para siempre
Tenía apenas 15 años cuando su vida se apagó a causa de una leucemia fulminante el 12 de octubre de 2006. Era hijo único de una familia católica de Milán comprometida en obras de caridad y de testimonio cristiano. Conmovió a familiares y amigos al ofrecer todos los sufrimientos de su enfermedad por la Iglesia y el Papa. Carlo era un muchacho normal que vivió su fe con seriedad. Quien fue su párroco, Gianfranco Poma, señala que la vida de Carlo fue de una «normal cotidianidad evangélica, sin ninguna ostentación, ninguna inclinación a parecer especial. Era un muchacho franco y afectuoso, pero sin orgullo».
*** ¿Es posible para un joven de quince años darnos una lección de vida? ¿Puede dejar enseñanzas profundas para una época como la nuestra, caracterizada por el desenfreno, la velocidad, la sed de poder, la sed del éxito a cualquier costo, la vida de un joven de quince años? ¿Puede, un adolescente, ofrecernos un modelo de vida válido para el siglo XXI, caracterizado por el avance tecnológico, por la informática, por los viajes espaciales, por los avances prodigiosos en la ciencia? ¿Qué tiene para ofrecer a nuestra existencia un adolescente que con tan sólo 15 años muere repentinamente? ¿Cuál es el mensaje que nos deja en el curso de su breve existencia? Un joven de quince años, con su inexperiencia a cuestas, sí puede dejarnos un mensaje de trascendencia, de una vida mejor y más plena, aún en nuestros tiempos. Un joven de quince años, sin experiencia en la vida, sí puede dejar un mensaje trascendente, un mensaje que va más allá de esta vida. Les voy a contar una historia real, la historia de un joven italiano llamado Carlo Acutis, que murió en el año 2006. Carlo tenía 15 años de edad cuando murió en octubre de 2006, debido a una leucemia muy agresiva. Según el testimonio de quienes lo conocían, Carlo "era un adolescente de nuestro tiempo, como muchos otros. Se esforzaba en la escuela, era muy buen amigo, era un gran apasionado de las computadoras. Al mismo tiempo era un gran amigo de Jesucristo, participaba en la Eucaristía a diario y se confiaba a la Virgen María. Antonia Acutis, madre de Carlo, dice sobre él: “Mi hijo, siendo pequeño, y sobre todo después de su Primera Comunión, nunca faltó a la cita cotidiana con la Santa Misa y el Rosario, seguidos de un momento de Adoración Eucarística”.
Continúa la madre de Carlo: “Con esta intensa vida espiritual, Carlo ha vivido plena y generosamente sus quince años, dejando en quienes lo conocieron una profunda huella. Era un muchacho experto con las computadoras, leía textos de ingeniería informática y dejaba a todos asombrados, pero este don lo ponía al servicio del voluntariado y lo utilizaba para ayudar a sus amigos”, agrega. “Su gran generosidad lo hacía interesarse en todos: los extranjeros, los discapacitados, los niños, los mendigos. Estar cerca de Carlo era esta cerca de una fuente de agua fresca”, asegura su madre. El dinero que ahorraba Carlo lo daba a los pobres, a los ancianos, a las monjas de clausura, a los sacerdotes, a los inmigrantes. Trataba de convencer a sus amigas para que no banalizaran su cuerpo, recordándoles que el cuerpo es templo del Espíritu. Desde la escuela secundaria comenzó a oponerse valientemente al ab**to.
Desde que comenzó con su enfermedad, Carlo ofreció los sufrimientos de su enfermedad por la Iglesia y el Papa. Su vida está escrita en un libro llamado “Eucaristía. Mi autopista para el cielo. Biografía de Carlo Acutis”. Su madre, refiere que, poco antes de morir, Carlo dijo a sus padres: «Ofrezco todos los sufrimientos al Señor por el Papa y la Iglesia, para evitar el Purgatorio e ir directamente al Cielo». Con esta intensa vida espiritual, Carlo ha vivido plena y generosamente sus quince años, dejando en quienes lo conocieron una profunda huella. «Ciertamente la heroicidad con la que ha afrontado su enfermedad y su muerte han convencido a muchos que verdaderamente era alguien especial». «Cuando el médico le preguntaba si sufría mucho, Carlo contestaba: “¡Hay gente que sufre mucho más que yo!”».
Debido a su vida de fe, Carlo podría ser beatificado: Francesca Consolini, postuladora para la causa de los santos de la Arquidiócesis de Milán, cree que en el caso de Carlo hay elementos que podrían llevar a la apertura de un proceso de beatificación, cuando se cumplan cinco años de su muerte, como lo pide la Iglesia. Cuando la Iglesia declara a alguien beato, está diciendo que esa persona está en el cielo, más alto que las estrellas, y este puede ser el caso de Carlo. “Su fe, singular en una persona tan joven, era limpia y segura, lo llevaba a ser siempre sincero consigo mismo y los demás. Manifestó una extraordinaria atención hacia el prójimo: era sensible a los problemas y las situaciones de sus amigos, los compañeros, las personas que vivían cerca a él y quienes encontraba día a día”. “había entendido el verdadero valor de la vida como don de Dios, como esfuerzo, como respuesta a dar al Señor Jesús día a día en simplicidad. Era un muchacho normal, alegre, sereno, sincero, voluntarioso, que amaba la compañía, que gustaba de la amistad”. Carlo “había comprendido el valor del encuentro cotidiano con Jesús en la Eucaristía, y era muy amado y buscado por sus compañeros y amigos por su simpatía y vivacidad”, indicó.
Una vez que conocemos a Carlo y su asombrosa vida, debemos preguntarnos: ¿qué es lo que hace que Carlo sea el muchacho alegre, generoso, desinteresado, sacrificado, atento y amable con todos? Y la respuesta es: la Eucaristía: tal como lo testimonia su madre, Carlo asiste a Misa todos los días, por eso es la Eucaristía el centro de su vida y el motor de su movimiento. La Eucaristía es aquello por lo cual todo adquiere, en la vida de Carlo, un significado nuevo. La Eucaristía es para Carlo el manantial de vida eterna, de alegría, de paz, de serenidad, de fortaleza. Nadie recuerda a Carlo por sus quejas ante la leucemia, porque no solo no se quejaba, sino que ofrecía sus sufrimientos, con alegría y serenidad, por la Iglesia y el Papa, y esa alegría y esa serenidad, y esa fuerza, le venían de la Eucaristía. Todos recuerdan a Carlo por su compañerismo, por su don de gentes, por su afabilidad, por su servicio desinteresado al más necesitado, por su atención hacia los pobres, y todo eso, todo, le venía por la Eucaristía. Era la Eucaristía diaria la que le concedía a su corazón noble una nobleza todavía mayor. Éste es el mensaje que nos transmite, desde más allá de las estrellas, Carlo Acutis, el joven de quince años que murió de leucemia en el año 2006: la vida tiene sentido en Cristo Eucaristía, porque en Cristo Eucaristía encuentra el joven y todo ser humano el origen, el sentido, y el fin de la vida, una vida destinada a ser vivida en plenitud aquí, en la tierra, pero sobre todo, más allá de las estrellas, junto a Cristo. El mensaje de Carlo Acutis es: “Joven, vive una vida plena aquí en la tierra, unido a Jesucristo, que se dona para ti en la Hostia consagrada. Únete a Él, ábrele tu corazón, recíbelo en ese templo sagrado que es tu alma, y Él te colmará de dicha, de felicidad, de paz, en esta vida, y en la otra para siempre”.
Oración a San Carlo Acutis

Oh Dios, nuestro Padre,
gracias por habernos dado a Carlo,
modelo de vida para los jóvenes y mensaje
de amor para todos. Tú has hecho que
se enamore de tu hijo Jesús, haciendo de la
Eucaristía su «autopista hacia el cielo».
Tú le has dado a María como Madre muy amada,
y has hecho que con el Rosario se convirtiese
en un cantor de su ternura. Acoge su intercesión
por nosotros. Mira sobre todo a los pobres,
a quienes él amó y ayudó.
[También a mí concédeme, por su intercesión,
la gracia que necesito...]
Y haz que nuestra alegría sea plena,
conduciendo a Carlo entre los santos
de la Iglesia universal, a fin de que su sonrisa
siga resplandeciendo para nosotros
y para gloria de tu nombre.

Amén

Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Beato Juan Bautista Faubel Cano, Martir, Esposo y Padre de Familia(Liria/Valencia 1889-1936). Martirologio Romano: En la...
19/05/2025

Beato Juan Bautista Faubel Cano, Martir, Esposo y Padre de Familia
(Liria/Valencia 1889-1936).
Martirologio Romano: En la región de Valencia, España, beatos mártires Juan Bautista Faubel Cano y Arturo Ros Montalt, padres de familia que, durante la persecución contra la Iglesia, recibieron la muerte por parte de los hombres, pero la vida eterna por parte de Dios (1936).
Fecha de beatificación: El 11 de marzo del año 2001, el papa Juan Pablo II beatificó a 233 mártires de la persecución religiosa en España.
Nació el 3 de enero de 1889 en la ciudad de Liria, provincia y diócesis de Valencia, y fue bautizado en la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de la ciudad de Liria. Recibió el sacramento de la Confirmación y el sacramento de la Eucaristía en la iglesia arciprestal de Liria.
Persona de honda religiosidad. Al terminar sus estudios elementales aprendió la profesión de pirotécnico de sus padres, llegando a considerársele el mejor de su región, obteniendo numerosos premios en Valencia y Zaragoza.
Vivió auténticamente su vocación laical, tratando de impregnar de espíritu evangélico las realidades temporales en las cuales vivió su condición de esposo y padre de familia y su profesión de pirotécnico, destacándose siempre por su integridad moral en la profesión y como excelente ciudadano católico. Hombre de fe profunda, participaba a la Misa y recibía la comunión diaria. Tenía su momento de meditación, rezaba el Rosario en familia, era devoto del Sagrado Corazón de Jesús y de la Madre de Dios.
En esta intensa vida de piedad fue disponiendo su persona a una respuesta generosa a la acción Espíritu Santo que la lanzó al apostolado organizado siendo desde su juventud miembro de las asociaciones católicas locales, participando en ellas de una manera activa. En ellas se formó y esta condición cristiana tuvo a gala confesarla en los momentos más graves de su vida.

Contrajo matrimonio con Patrocinio Beatriz Olba Martínez, teniendo tres hijos: Patrocinio, Josefina y Juan Bautista.Asistía a Misa y comulgaba diariamente. Dedicaba mucho tiempo a la meditación, rezaba el Rosario en familia, era devoto del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen María. Miembro de varias asociaciones católicas locales, participando en ellas de una manera activa. Pertenecía a la Acción Católica, a la Cofradía del Santísimo Sangre, a la Corte de María, a las Cofradías de la Virgen de los Dolores, de la Virgen del Remedio, de San Vicente Ferrer, a la Orden Terciaria Franciscana y a la Adoración Nocturna. Ejercía cuanta caridad podía con los pobres.
Por la intensa actividad apostólica que realizaba, era considerado por los enemigos de la Iglesia como un católico ferviente, por ello lo arrestaron y asesinaron.
A los pocos días de iniciada la guerra, y por ser por todo lo hasta ahora dicho muy señalado por los afiliados al Frente Popular, el 6 de Agosto de 1936, a medianoche, llegó a su casa un nutrido grupo de frentepopulistas armados. Juan Bautista Faubel, después de tranquilizar a su esposa, tomó un crucifijo y salió de ella detenido.
Fue llevado a las afueras del pueblo a una zona conocida por el nombre de Els Olivarets, donde fue golpeado duramente tras de lo cual, y utilizando diversas agujas se dedicaron a clavárselas por todo el cuerpo, así como simular varias veces su fusilamiento. Tras unas horas de «diversión» fue llevado a la cárcel de Liria donde estuvo un par de días. Posteriormente fue trasladado a la prisión de San Miguel de los Reyes.
La vida en dicha prisión se caracterizó por nuevos malos tratados, palizas, torturas y vejaciones, todo lo cual lo sobrellevó con increíble serenidad. Su consuelo fue que algunas veces pudo recibir la Comunión de la mano de los sacerdotes encerrados con él.
El día 28 de Agosto de 1936, a la una de la madrugada, y junto con otros, Juan Bautista Faubel fue despertado por los frentepopulistas, subido a un camión y trasladado desde el penal de San Miguel de los Reyes por la carretera de Liria a la Cañada lugar donde nada más llegar fue fusilado. Uno de sus asesinos testimonió posteriormente que justo antes de caer se le oyó gritar con fuerza ¡Viva Cristo Rey! Tenía 47 años.

Fuente; https://www.xn--elespaoldigital-3qb.com/
https://es.catholic.net/

Venerable  Enrico Medi; laico y padre de familia, nacido en Porto Recanati el 26 de abril de 1911 y fallecido en Roma el...
26/01/2025

Venerable Enrico Medi; laico y padre de familia, nacido en Porto Recanati el 26 de abril de 1911 y fallecido en Roma el 26 de mayo de 1974.
Hijo espiritual de San Pio de Pietrelcina
Fue siempre un gran devoto del Santísimo Sacramento. Construyó una capilla privada en su casa y pidió y obtuvo poder tener a Jesús Sacramentado en el sagrario. Mantuvo una excelente relación con los Papas Pío XII y Pablo VI.
Era hijo espiritual del Padre Pío y también participó en la narración televisiva de su entierro.
Hombre de esperanza y fe, de cultura y ciencia; esposo y padre ejemplar, profesor universitario y conferenciante estimado; político y administrador recto: éstos fueron algunos de los muchos rasgos que caracterizaron la vida y las actividades del Venerable Enrico Medi, cuyo heroico ejercicio de las virtudes cristianas es hoy reconocido por la Iglesia cincuenta años después de su muerte.
Desde muy joven, el Siervo de Dios marcó su profesión de fe con radicalidad y coherencia, de modo que supo combinar la fidelidad a la doctrina católica con un profundo conocimiento de las humanidades y de su experiencia personal. Con una vida de intensa oración, con la práctica de la comunión diaria, con la obediencia total a las autoridades eclesiásticas, con un silencioso y continuo apostolado de la caridad, realizó un camino de progresiva santificación personal que hizo de él un auténtico testigo del Evangelio.
Tras obtener brillantemente la licenciatura en Física Terrestre en 1932, con 21 años de edad, emprendió su carrera como profesor universitario y, al mismo tiempo, abrazó el compromiso político. Se casó en 1938 con Enrica, a quien había conocido en la Universidad (ella era química y farmacéutica). Tuvieron seis hijas, bautizadas conforme a su devoción por la Santísima Virgen: Maria Beatrice, Maria Chiara, Maria Pia, Maria Grazia, Maria Stella y Maria Emanuela.
En 1946 fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente y en 1948 del primer Parlamento de la República Italiana. También le llegaron prestigiosos cargos del mundo de la ciencia como Presidente del Instituto Nacional de Geofísica (1949), titular de la Cátedra de Física de la Tierra de la Universidad de Roma (1952), Vicepresidente de EURATOM en Bruselas (1958-1965).
Orador brillante y culto, pronunció conferencias espirituales por toda Italia, invitado por numerosos obispos. Participó en emisiones televisivas y radiofónicas de divulgación científica en las que, tratando de la creación, la naturaleza y sus leyes, no dejaba de recordar discreta, pero eficazmente, el tema esencial de la fe.

En 1966, fue nombrado por la Santa Sede, por el Papa San Pablo VI miembro de la Consulta de los laicos. Muy importante fue su encuentro con San Pío de Pietrelcina, de quien era hijo espiritual, y a quien aconsejó sobre la mejora de los servicios de la Casa Sollievo della Sofferenza. En 1970 también luchó contra el divorcio que se había introducido en Italia (Enrico Medi estuvo entre los más activos impulsores del referéndum que buscaba derogar la ley de divorcio de 1970. La consulta tuvo lugar el 12 y 13 de mayo de 1974 y fue claramente perdida por los defensores de la familia (59% a 41%), una derrota que Medi llegó a conocer, pues tras una larga enfermedad murió el 26 de ese mismo mes. Tenía 63 años recién cumplidos.)
En 1971 aceptó presentarse como candidato a la alcaldía del Ayuntamiento de Roma. En 1972 fue elegido de nuevo diputado. Enfermó de cáncer y murió rodeado de una gran fama de santidad en Roma, el 26 de mayo de 1974.
La Causa de Beatificación y Canonización del Venerable Enrico Medi fue confiada por la Diócesis de Senigallia al Rev. Fr. Luca M. De Rosa, OFM, Postulador General de la Orden de Hermanos Menores en 2006.

Frases célebres de Enrico Medi;
-La comprensión de Medi sobre la realidad sacrificial y expiatoria de la Misa, hizo dirigir a los sacerdotes estas palabras:
«Todos los días tenéis a Dios en vuestras manos. Cada día tenéis un poder que San Miguel Arcángel no tiene. Con vuestras palabras transformáis la sustancia de un trozo de pan en la del Cuerpo de Jesucristo en persona. ¡Obligáis a Dios a descender a la tierra! ¡Sois grandes! ¡Sois criaturas inmensas!».
Ante el giro de buena parte del clero hacia la sociología y la política, y ante la progresiva secularización de su mensaje y sus formas, se atrevió a exhortarles:
«Queridos sacerdotes, ¡defended nuestra Fe!«.

-Rerente a San Pío dijo;
"La misa del Padre Pío era revivir físicamente toda la agonía de Getsemaní, del Calvario, de la Crucifixión y de la muerte" "Cuando asistíamos a la misa se veía el ansia de una criatura que, por una parte, era presa de un sufrimiento inmenso, y por otra, no quería que ese sufrimiento se volcase sobre los hermanos que tenía al lado. Como el Señor en el Calvario".

-Medi defendió con contundencia la unidad entre los saberes científicos y teológicos frente al cientificismo, que pretende negar la legitimidad de cualquier conocimiento que no sea experimental:
«Si no corriese el peligro de ser mal interpretado, me atrevería a decir que el cristianismo es exactamente científico. Pero la verdad es otra, la verdad es que la ciencia, por su propia naturaleza, es cristiana, es búsqueda de la verdad, es investigación atenta sobre la voluntad de Dios, que se expresa en el orden natural (ciencia) y en el orden sobrenatural (fe y teología). Por tanto, es inconcebible y absurda cualquier hipotética oposición entre fe y ciencia, entre verdadero progreso científico y la teología y la moral. Fueron la Revelación y la teología los que alumbraron y permitieron el nacimiento y el desarrollo de la ciencia».

Fuentes; https://www.razonmasfe.com/fe/enrico-medi-fisico-y-dirigente-del-euratom-la-ciencia-por-su-propia-naturaleza-es-cristiana/ https://ofm.org/es/venerable-enrico-medi.html
https://www.religionenlibertad.com/ciencia_y_fe/837071846/enrico-medi-fisico-dirigente-euratom-ciencia-naturaleza-cristiana.html

Beato Tomás Welbourne, mártir por parte de la reforma protestante en la persecución contra el catolicismo en InglaterraE...
15/09/2024

Beato Tomás Welbourne, mártir por parte de la reforma protestante en la persecución contra el catolicismo en Inglaterra
Elogio: En York, en Inglaterra, beato Tomás Welbourne, mártir, el cual, maestro de escuela, durante el reinado de Jacobo I fue condenado a muerte por haber aconsejado seguir al Romano Pontífice y, ahorcado en el patíbulo, se configuró en el martirio con Cristo, sumo Maestro.
Tomás Welbourne fue uno de los primeros mártires bajo Jacobo I. La llegada de la dinastía escocesa al trono inglés no significó cambio alguno en la persecución de que eran objeto los católicos. Este mártir había nacido en Hutton Bushel, Yorkshire, sin que las fuentes señalen el año. Era un laico del mismo condado, que junto con John Fulthering, siendo católicos celosos y diligentes en exhortar a algunos de sus vecinos a abrazar la fe católica y muchos se convirtieron al catolicismo. Mientras ejercía como maestro de escuela, estaba al servicio de Tomás Darcy, caballero de Hornby, cuyos sentimientos católicos eran bien conocidos. Fueron por ese motivo procesados y condenados a sufrir como en casos de alta traición. Fue arrestado y juzgado en York, en el juicio se negó a responder sobre lo que haría si el Papa hiciese la guerra o excomulgase al rey. Por esto y/o por su obediencia al pontífice fueron procesados y condenados a sufrir el martirio por alta traición bajo el rey Jacobo I, y luego ahorcados. en York el 1 de agosto de 1605.
Beatificado el 15 de diciembre de 1929 por el papa Pío XI
Entre 1535 y 1681, en el Reino Unido se produjeron persecuciones contra los católicos, que llevaron al martirio a unos cientos de fieles. Desde finales del siglo XIX, algunos de estos mártires han sido beatificados por varios papas y, en 1970, unos cuarenta de ellos fueron santificados.
Se le conoce como uno de los Mártires de la persecución en Inglaterra (1535 - 1681) Se les dio este nombre a los católicos que murieron en Inglaterra en defensa de su fe y de la primacía del Papa, entre 1535 y 1681, durante las persecuciones bajo Enrique VIII, Isabel 1, Jacobo 1, Carlos I, la República de Cromwell y Carlos II. El número total (excluyendo los que padecieron en Irlanda bajo el mismo régimen) se calcula en unos 600 ajusticiados por parte de la reforma, pero de éstos sólo una lista de 360 nombres fue enviada a la Santa Sede en 1874 por el cardenal Manning para iniciar su beatificación. A los muchos que sufrieron persecución religiosa -oficialmente reconocidos o no- se debe que con su ejemplo y constancia se mantuviera viva la fe católica en Inglaterra y que, al cabo de tres siglos, resurgiera el catolicismo como algo no implantado desde fuera, sino con unas notas propias, nacionales, con caracteres bien marcados. Aunque las autoridades pretendieron dar a las condenas un carácter político, estos mártires y beatos defendían con su muerte una verdad de fe: el primado del Romano Pontífice: «Los mártires ingleses pueden definirse mártires de la Iglesia Católica, de la romanidad, de la primacía papal de esta Iglesia. Fueron noblemente intransigentes cuando los derechos políticos se quisieron anteponer a los derechos de Dios, que se identifican con los derechos de la Iglesia, con los derechos del Vicario de Cristo» (Pío XI, L'Osservatore Romano, 9-10 dic. 1929, 1). Como ha dicho Pablo VI: «son mártires por defender la estructura jerárquica y unitaria de la Iglesia, del todo respetuosa con la potestad temporal en el foro civil, pero libre en el foro espiritual. Son mártires de la libertad y unidad de la Iglesia» (Aloc. 25 oct. 1970, L'Osservatore Romano, 26-27 oct. 1970).

Fuentes; https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_2679
https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Welbourne
https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1492

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