14/05/2020
Siempre hay un hueco
En tiempos determinados de nuestro caminar hay momentos donde todo se enreda tan desastrosamente como una madeja de hilo de estambre.
El detalle de las bolas de estambre es que el enredo del hilo que cruza de un extremo a otro sin un patrón fijo, sin un orden, ese enredo nunca te permite ver atraves.
La vida nos coloca inmensas bolas de estambre al frente.
Usualmente nos topamos con ellas cuando caminamos un trayecto de victorias, y comenzamos a acomodarnos.
Esto he aprendido. Tu bola de estambre es un disuasivo. Un elemento enviado a desenfocarte. Para que no puedas ver el camino restante, y de esta manera abandones la misión. Pensando que no hay nada al otro lado.
Hay momentos que puede ser frustrante no lograr ver atraves.
Si, ciertamente causa ansiedad y temor, no saber dónde debes poner tu próxima pisada.
Pero aún más cierto es el hecho de que si te detienes, respiras y te colocas en una postura de descanso, podrás ver el huequito que Dios proveyó en medio del caos para que puedas pasar al otro lado.
Siempre hay un espacio libre de confusión.
Ese espacio es la presencia de Dios.
El hueco aparece, cuando decides esconderte en la peńa.
Ahí Dios pasará su gloria y nos cubrirá como a Moisés.
Ahí recibirás instrucciones nuevas
Ahí escucharas la guianza segura
Es ahí en el huequito. En su presencia.
No te afanes tratando de mover los hilos de estambre, más bien ocúpate de encontrar el huequito.
Solo busca el espacio provisto. Busca el huequito. Metete en la peńa.
Pastora Massiel 🦅