18/05/2026
Todo con Amor es mucho mejor...
Como creyentes en el Sr. Jesucristo, no sólo aspiramos a compartir nuestras doctrinas, dogmas eclesiásticos y promover la sana enseñanza de la Palabra, nuestra aspiración mayor es hacer lo anterior pero con amor. Hacerlo con mucho amor, amor por Dios, por uno mismo y por las personas y seres humanos a los que les compartimos nuestra fé. De nada nos sirve debatir doctrina, corregir errores y defender la sana enseñanza, si olvidamos lo fundamental, esto es que la verdadera doctrina siempre produce amor. La Escritura nunca separó la verdad del amor. La Escritura bíblica nunca separó la verdad del amor. El apóstol San Pablo escribió: "...pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida" esto se encuentra en 1 Timoteo 1:5.
En 1 Corintios 8:1, Pablo confronta a creyentes que se sentían superiores por su conocimiento: El conocimiento envanece, pero el amor edifica. El problema no es el conocimiento en sí mismo, sino un conocimiento sin amor por el ser humano a quien Dios nos llama a compartir éste conocimiento. De nada sirve la ortodoxia en en los labios del creyente, si hay dureza en su corazón. De poco sirve explicar doctrinas profundas, si somos ásperos y críticos destructivos con nuestro prójimo. El señor Jesucristo dijo claramente: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" en el evangelio según San Juan 13:35. Cristo no dijo que el mundo reconocería a Sus discípulos por cuánto conocen de teología, sino por cómo aman. El amor es un fruto producido por el Espíritu Santo en un corazón transformado por el evangelio.
La sana doctrina produce mansedumbre, paciencia y compasión. La comunidad de creyentes debe afirmar una fe profundamente bíblica y profundamente amorosa. No un amor que tolera el pecado, apoya lo incorrecto y abandona la verdad, tampoco una doctrina legalista que destruye y humilla a los demás. De lo que hablamos es de Gracia. Cristo es la perfecta unión de gracia y verdad. Él confrontó el pecado, pero también lloró por los perdidos, lavó pies y se entregó por completo para salvar a toda la humanidad. Se entregó por amor, amor que nos redimió y transformó.
**********************************************
1 Corintios 13 TLA
13 Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!
2 Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas.
3 Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
4 El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
5 No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
6 No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
7 El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
8 Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios. 9 Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto. 10 Cuando llegue lo que es perfecto, todo lo demás se acabará.
11 Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. 12 Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.
13 Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la más importante es el amor.