18/12/2025
La familia no es una idea humana,
es una institución divina.
Dios la diseñó como refugio,
como lugar de formación,
como el primer altar donde se aprende a amar, a perdonar y a honrar.
El enemigo no ataca la familia por casualidad.
La ataca porque sabe que cuando la familia cae, la sociedad se debilita,
pero cuando la familia se levanta, Dios es glorificado.
Cuidar la familia no es anticuado.
Protegerla no es fanatismo.
Honrarla no es debilidad.
Es obediencia.
Es sabiduría.
Es temor de Dios.
Hoy más que nunca necesitamos volver al diseño de Dios:
hogares con oración,
con verdad,
con gracia,
con compromiso.
Porque la familia no se desecha,
se restaura.
No se abandona,
se protege.
No se rompe,
se edifica.
“Si Jehová no edificare la casa,
en vano trabajan los que la edifican.”
— Salmos 127:1