10/02/2024
LEER Y COMPRENDER
Invité a comer a mi pastor ya que yo lo estimo mucho, le dije que yo estaría muy contento de recibirlo en mi hogar, el varón llegó puntual a la cita, cuando abrí la puerta lo vi parado ahí con su madre, le di la mano, lo abracé y le dije:
-¡¡Pastor, es un placer tenerlo en mi hogar, me siento muy contento de que aceptara mi invitación, PASE USTED!!,
Entonces lo animé a entrar mientras a la señora le dije:
- Buenas tardes señora, con su permiso, vamos a pasar su hijo y yo a mi casa, que tenga usted muy buenas tardes.
Entonces el pastor me dijo:
-¿Cómo, qué mi madre no puede entrar conmigo, a mi madre no la vas a recibir?
A lo que yo le dije:
- No pastor es a quien yo admiro, a su madre la respeto pero a quien yo invité fue a usted y no a la señora, pase usted, venga, siéntese, vamos a comer
Entonces el pastor se dio la media vuelta muy molesto, tomó del brazo a su madre y se fue de mi casa incluso sin despedirse de mí.
LA VERDAD NO ENTIENDO PORQUÉ SE MOLESTÓ SI ES LA ENSEÑANZA QUE ÉL MISMO NOS HA IMPARTIDO.
¿Ahora se da cuenta por qué es tan importante recibir a la Madre del Señor?
Eso mismo pasa con Jesús, si su madre no es bienvenida, Él tampoco lo será.