29/08/2026
Devocional de HOY
Un hermano de bendición
Fecha: 2026-08-29
Bíblico: “Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón”. (Génesis 50:21)
Complementario: 2 Corintios 1:3-4
Devocional: Una de las cosas con las que lucha a diario el ser humano es el temor, y los hermanos de José tenían temor de su futuro, de lo que sería de ellos, ¿lo tenemos nosotros también? José les transmite confianza, se convierte en el hermano que ve por ellos, los alimenta y los cuida, fue como un guarda para ellos. Como hermano responsable de perpetuar el legado de su padre, debía garantizar que sus hermanos no perecieran, por el contrario, que se multiplicaran al punto de que su familia no se extinguiera, se fortaleciera y se perpetuara. José no necesitó que su padre le recomendara cuidar a sus hermanos, él era un hombre de fe y, como tal, los cuidaría y los sustentaría; así ellos jamás cambiaran o no se arrepintieran del mal que le habían causado. José, no se quedó en tranquilizarlos, sino que los consoló. ¿Qué es consolar? Es animar, alentar, ayudar, tres cosas importantes que hizo por ellos; además, les habló al corazón. Si alguien necesitaba consuelo era José, pero él consoló a todos aquellos alrededor suyo, eso es lo que hace un hombre como José, un hombre que ama, un hombre que vive de acuerdo con el propósito que Dios dio para su vida. El propósito de Dios es que consolemos, pues hemos recibido el consuelo de Dios, inclusive a aquellos que han procurado el mal sobre nuestra vida. Pablo habla de esto en la segunda carta a los Corintios, reconociendo que Dios es nuestro consolador, nuestro ayudador, Él es capaz de vendar los corazones rotos, de sanar las heridas más dolorosas, y de dar esperanza y gozo. José había experimentado esto de parte de Dios durante todo su proceso de vida y por eso pudo consolar a sus hermanos. Un hombre o una mujer de fe han de bendecir a sus hermanos, disfrutando la reconciliación y el amor sustentador hacia ellos, llevándoles consuelo y hablándoles al corazón.
Oremos: "Dios eterno, me presento ante ti, con corazón agradecido porque día tras día me has sustentado, me has consolado y has hablado a mi corazón como hoy. Cuan grande es tu Palabra y qué maravilloso es entender tus propósitos para mi vida. Permíteme cada día ser un hermano de bendición, que como hijo tuyo asuma el legado que me has dado, que cuide y sustente a mis hermanos, disfrutando la reconciliación y tu amor sustentador hacia ellos, llevándoles tranquilidad, consuelo y hablándoles al corazón cada día. Gracias Padre, que tu amor me cubra y tu bendición me acompañe".