06/08/2023
Antes de ir a dormir, cierro mis ojos y mi corazón se llena de la imagen de Jesús, aquel ser lleno de amor y compasión. En mi mente, puedo verlo caminando por senderos polvorientos, rodeado de personas sedientas de sabiduría y esperanza. Su mirada cálida y su sonrisa tierna me reconfortan, brindándome paz en medio de cualquier tormenta.
Jesús, el maestro humilde que predicaba el perdón y la bondad, aquel que sanaba a los enfermos y consolaba a los afligidos. Puedo imaginar cómo acogía a los niños en sus brazos, mostrando el verdadero significado del amor incondicional. Su presencia es como un faro en la oscuridad, guiándome hacia la luz y la verdad.
Antes de dormir, me siento agradecido por tener a Jesús como ejemplo de vida. En mi corazón, hago una promesa de seguir sus enseñanzas y tratar de vivir cada día con amor y compasión hacia los demás. Con su imagen en mi mente, me siento protegido y en paz, listo para descansar en su amorosa presencia durante la noche y despertar con renovadas esperanzas por la mañana.