10/03/2026
La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera
Ayuno de 10 días al estilo de Daniel
Dia 9: Filipenses 3:12-14 –
El Apóstol Pablo, quien escribió el libro de Filipenses, fue un gran hombre, conocido por su fidelidad a Dios. Escribió muchos de los libros del nuevo testamento y llevo el mensaje de Cristo a muchas naciones. Eso hizo que él sea perseguido, apedreado, encarcelado, maltratado, y golpeado por Cristo. Fue participe de muchos avivamientos espirituales, discipuló a muchos lideres, y llego a predicar el evangelio al Cesar, el líder del imperio romano. Pablo fue un tremendo ejemplo a seguir para nosotros los cristianos. Aun así no fue perfecto. En Filipenses, vemos que Pablo no se confiaba de su conocimiento, de su buen comportamiento, o de sus logros. El mismo confeso que le faltaba. Todavía le quedaba mucho que aprender. El error más grande que podemos cometer es creer que ya lo hemos aprendido todo, que ya sanamos, que ya vencimos el pecado y no volveremos a caer en esa tentación.
Pablo siendo el ejemplo que fue, no se confió, no se relajó, no bajo la guardia. Al contrario, se mantuvo en alerta en contra de las tentaciones y pruebas que iba enfrentando. Cristiano, no importa los años que tengas en la fe, tenemos que mantenernos en guardia. El enemigo no descansa y nuestra carne no se contenta fácilmente. Tenemos que esforzarnos en vivir para Cristo en vez de vivir para nosotros mismos. Aunque hagamos la oración y empecemos nuestra relación con Cristo, nuestra vida pasada no desaparece. No dejamos de desear las cosas que antes amábamos. Ni tampoco vamos a vivir en una burbuja alejados de la civilización para nunca más pecar. Pablo sabía que el problema no era lo externo, era lo interno.
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