27/05/2026
EL AYUNO EFECTIVO
“Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.”
Hechos 14:23
Como podemos ver, el ayuno era algo que los cristianos del primer siglo practicaban.
Sin embargo, es importante que aprendamos cómo ayunar de forma efectiva.
Eso es lo que vamos a aprender en esta enseñanza.
Primeramente veamos algo que Pablo mencionó en su carta a los corintios acerca del ayuno.
“No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no mu***os; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”
2 Corintios 6:3-10
En este texto podemos ver el nivel de abnegación con el que Pablo cumple su función.
Él manifiesta una vida de abnegación, de entrega absoluta.
Entre todas las cosas que Pablo menciona que ha soportado, menciona azores, cárceles, tumultos, trabajos, desvelos, y una de las cosas que él toma como un modo de vida y como una manera de abnegación en su ministerio es el ayuno.
Entonces Pablo lo menciona juntamente con otras cosas que él tuvo que sufrir durante su ministerio.
Con esto da a entender que el ayuno no es algo que necesariamente vamos a disfrutar, pero es parte de una abnegación de vida del Critiano.
El apóstol Pablo manifiesta con esto su entrega, y vamos a ver en esta enseñanza exactamente qué es el ayuno, para qué ayunamos, para así poder tener ayunos verdaderamente efectivos.
¿QUÉ ES EL AYUNO?
En la Biblia se mencionan dos tipos de ayunos.
EL PRIMER TIPO DE AYUNO ES EL AYUNO TOTAL.
Este es cuando una persona no come ni bebe nada.
Un ejemplo de este tipo de ayuno es el que hizo Moisés cuando subió al Monte Sinaí para recibir los mandamientos de parte de Dios.
Este fue un ayuno sobrenatural, porque este ayuno tardó 40 días.
Un ser humano no puede estar sin beber durante tanto tiempo, así que fue un ayuno milagroso, de los más extremos que figuran en la Biblia.
Otro ejemplo de este ayuno es el del apóstol Pablo.
En Hechos 9, donde se narra la conversión de Pablo, en el versículo 9 dice que lo llevaron a Damasco, y él no comió ni bebió durante tres días hasta que recuperó la vista.
Son ayunos completos, sin comida y sin bebida.
“donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.”
Hechos 9:9
El cuerpo puede resistir mucho tiempo sin comer, pero NO puede resistir mucho tiempo sin beber, porque al deshidratarse el cuerpo, se detienen muchas de sus funciones.
Por esta razón, no tomar agua es muy peligroso, solamente debe hacerse bajo de dirección divina.
Si Dios da una orden específica de abstenerse de comida y de bebida, entonces hay que hacerlo, pero de lo contrario es mejor no intentar ayuno sin beber, sino mejor solamente sin comer.
EL OTRO TIPO DE AYUNO ES EL AYUNO PARCIAL.
Este podemos verlo en Daniel 10:3, cuando Daniel en un determinado momento decidió abstenerse de los manjares delicados.
“No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.”
Daniel 10:3
Cuando Daniel recibe la revelación de que Dios iba a liberar a su pueblo de la cautividad de Babilonia, Daniel hace este ayuno parcial o selectivo, se abstuvo de los manjares delicados.
Como podemos ver hay varios ejemplos de ayunos en la Biblia, por lo que podemos ver que el ayuno es bíblico.
Hay algunas personas que dicen que sólo se ayunaba en el antiguo pacto, pero en la Biblia también encontramos varios ejemplos de ayunos en el primer siglo, como en Hechos 14:23, donde dice que oraron con ayunos.
Tenemos muchos otros ejemplos de ayunos en la escritura. Por ejemplo:
• Ana ayunó por un hijo, y tuvo a Samuel.
• Nehemías ayunó por la restauración de Jerusalén.
• Los judíos ayunaron por la liberación después del decreto de Amán.
• La ciudad de Nínive ayunó en contestación a la palabra que Dios les dio a través de Jonás.
• David ayunó poco antes de asumir su destino dado por Dios como el rey de Israel.
• Daniel ayunó por 21 días para poder recibir respuesta de parte de Dios.
• Josafat proclamó ayuno cuando los moabitas y amonitas se unieron contra él.
• Jesús ayunó por 40 días en el desierto antes de empezar su ministerio.
• Los apóstoles estaban ayunando el Espíritu Santo separó a Pablo y Bernabé para el servicio misionero.
Como podemos ver, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos una serie de ayunos que tuvieron diferentes personas, por lo que podemos ver que el ayuno es bíblico, y también podemos ver que es efectivo, viendo los resultados que tuvieron todos estos ayunos.
Pero ahora debemos entender es por qué el ayuno es efectivo.
Muchas veces se nos enseña que hay que ayunar, pero no se nos enseña por qué es importante ayunar.
Y muchas veces tenemos ideas erróneas sobre por qué el ayuno es efectivo, porque no entendemos qué tiene que ver el hecho de no comer con que Dios haga algo.
¿EL AYUNO ES PARA QUE DIOS NOS ESCUCHE?
Una idea muy común es pensar que se trata del sacrificio físico, el sufrimiento del no comer.
Por ejemplo, en la India, los ascetas se auto flagelan, o se sientan sobre clavos.
Y este es un pensamiento que tienen en común muchas religiones, que piensan que el sufrimiento del hombre puede hacer que Dios haga algo en favor de las personas.
¿Es el ayuno parte de eso, como un sacrificio físico que hacemos para que Dios nos escuche porque sufrimos?
En la iglesia se nos enseña que debemos ayunar, pero no se nos explica por qué es importante ayunar, entonces caemos en este error por el simple hecho de que vivimos en una cultura influenciada por el catolicismo, y eso trabaja con nuestro inconsciente.
Hay cosas que están arraigadas en nosotros, aunque no participemos de los rituales católicos, es una idea que está muy presente en la cultura en la que vivimos, el concepto de que Dios se mueve en favor de los que se sacrifican.
Entonces cuando nos enseñan que hay que ayunar, inconscientemente lo que pensamos es que nuestro sufrimiento es el que atrae el favor de Dios, porque eso es lo que enseña la cultura que nos rodea.
Pero en realidad no tiene nada que ver con eso, por lo que tenemos que romper con eso, ese mito católico de que Dios ayuda al que se sacrifica.
En el sistema en que vivimos no sólo opera la cultura católica, sino también el intercambio de bienes.
Si no pagas no lo tienes, si no das no recibes, el sistema en que vivimos nos enseña que es intercambio siempre, que nada es gratis.
Cuando nos criamos con esa mentalidad, nos cuesta entender el amor y la misericordia de Dios, que está dispuesto a darnos y bendecirnos sin pedirnos que le demos nada.
Cuando nosotros recibimos la salvación de parte de Dios, es porque el Espíritu Santo nos trae convicción de pecados y nos lleva al arrepentimiento, la salvación es un Regalo Divino de Dios, Gracia total y absoluta.
La Biblia nos dice que somos salvos por gracia mediante la fe.
La fe es un don de Dios, entonces podemos entender que desde la fe hasta el arrepentimiento, todo es un regalo de Dios.
No tuviste que hacer algo a cambio para recibirla, Cristo hizo todo por nosotros.
Ahora bien, si para lo más grande que puede recibir un ser humano, que es la salvación, Dios nos la da completamente gratis, ¿por qué pediría que ayunemos o nos sacrifiquemos para hacer cualquier otra cosa? ¿Por qué pensamos que necesitamos sacrificarnos para que Dios haga algo por nosotros, si Él nos dio la salvación por gracia?
POR QUÉ AYUNAMOS
Existe un pasaje de la Biblia que se ha malinterpretado mucho con respecto al tema del ayuno, que se encuentra en Marcos 9.
“Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como mu**to, de modo que muchos decían: Está mu**to. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.”
Marcos 9:14-30
Este pasaje se usa frecuentemente para tratar de explicar por qué el ayuno puede hacer que un demonio salga, o por qué el ayuno puede generar algo.
Pero si abrimos nuestra mente a la Revelación Divina y entendemos que Dios hace todo por gracia divina, que el hombre no puede generar el favor de Dios desde sus obras, ¿entonces por qué un demonio nos va a obedecer por el hecho de que ayunemos?
Prestemos atención a lo que dijo Jesús al padre del muchacho:
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”
Marcos 9:23
Dijo que la clave era creer, no orar, o ayunar, o sacrificarse. Si este es el caso, ¿entonces por qué cuando los discípulos le preguntan a Jesús por qué no pudieron echar fuera el demonio, Él les dice que ese género no sale sino con oración y ayuno?
El género del que está hablando Jesús no es el género del demonio.
El género del que está hablando Jesús es el género del que habla en el versículo 19:
“Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.”
Marcos 9:19
Lo que Él está diciendo es que la incredulidad sale con oración y ayuno.
Entonces podemos entender que lo que mueve la mano de Dios no es el hecho de que no comamos, sino nuestra condición espiritual.
El ayuno no es para obtener el favor de Dios, el ayuno es para matar la carne y aplacar el alma, para darle autoridad al espíritu.
▪︎El ayuno se trata de nosotros, no de Dios.
Entonces lo que pretendemos lograr con el ayuno no es ganar el favor de Dios por medio de nuestro sufrimiento, lo que pretendemos es aplacar la carne y hacer que nuestra alma se sujete al espíritu.
ENTONCES SEREMOS EFECTIVOS.
Por ejemplo un trabajador que tiene que trabajar en la mañana y en la tarde, si a mediodía se come un gran banquete, no va a estar listo para trabajar en la tarde, porque lo que va a querer después de comer tanto es tomar una siesta, porque la carne se enseñorea.
Entonces tenemos que entender que la carne tiene que estar sometida al espíritu.
Pero también debemos entender además de la carne, también hay un mayordomo, que es el alma, que si no está sometida al espíritu, va a querer administrar todo lo que la carne demanda.
Cuando ayunamos, eso aplaca nuestra carne y nuestra alma, el alma no encuentra un razonamiento lógico para ayunar, porque lo espiritual no se puede discernir desde el punto de vista natural, lo espiritual sólo se puede discernir espiritualmente.
Por eso una persona que no es cristiana, que no tiene el Espíritu de Dios, no va a entender el porqué del ayuno, desde el punto de vista natural no tiene sentido.
Y si alguien trata de entender desde lo natural, lo va a entender con el concepto erróneo de que el ayuno es un sacrificio físico que se hace para que Dios nos escuche, porque eso es lo que conocen.
Debemos tener muy claro este concepto, el ayuno no se trata de que Dios nos escuche por nuestro sacrificio, sino que es para someter la carne y el alma, para que nuestro espíritu esté fortalecido y se afine al Espíritu de Dios, porque entonces la unción puede trabajar con libertad.
En la Biblia dice que el Espíritu Santo vino sobre Jesús cuando Él se bautizó, y luego el Espíritu Santo lo llevó al desierto, donde Jesús ayunó por 40 días.
Era necesario que matara su carne y sometiera su alma para que Él pudiera ser efectivo en su ministerio.
En los tres años de ministerio de Jesús, era necesario que Él fuera efectivo, contundente.
Él tenía que estar en una afinidad con el Padre para saber exactamente qué hacer y cuándo hacerlo.
Por eso Él pudo decir con certeza:
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.”
Juan 12:49
Él tenía que tener la certeza de reflejar la perfecta voluntad del Padre, y eso sólo se podía obtener estando conectado en el espíritu con el Padre.
Por eso fue necesario que antes de comenzar su ministerio pasara por ese ayuno, allí Él murió a sus deseos, a sus opiniones, a todo lo que era carne y alma, para ser dirigido solamente por el Espíritu de Dios, y poder tener esa precisión y efectividad en su ministerio.
La clave es que el Espíritu Santo es el que nos lleva a toda verdad y justicia.
Lo que muchas veces nos impide alcanzar eso es que nuestra carne y nuestra alma se oponen a que seamos sensibles a la voz de Dios, se oponen a escuchar a Dios.
▪︎Por eso ayunamos, el ayuno aplaca la carne y el alma.
El alma debe ser dirigida por el espíritu, y una vez que está al servicio del espíritu es muy útil, pero si el alma no está sometida al espíritu, puede impedirnos escuchar la voz de Dios, porque es incrédula.
El alma no puede creer con la fe de Dios, porque el alma puede tener convicciones de conocimiento, pero no puede tener convicciones espirituales.
El alma es un cúmulo de conocimientos y de información.
En cierto sentido podríamos compararla a una computadora. Va a trabajar conforme a la información que cargaste en ella.
Una computadora no tiene pensamiento propio, simplemente sigue el programa que se le ha dado, trabaja con la información que tiene.
Una computadora puede hacer un cálculo matemático en el instante, si le pides a la computadora que sume 2 + 2, la computadora te responderá 4, porque así está programada.
En ese sentido, nuestra alma es igual que la computadora, ella toma decisiones y piensa según la información que se ha dado. Conforme al conocimiento que tiene nuestra alma, así actuará.
Pero a diferencia de la computadora, el alma también tiene la capacidad de manifestar emociones, puede manifestar pasión, emoción, tristeza, enojo, angustia, y toda una variedad de emociones, porque el alma se compone de no sólo nuestros pensamientos, sino también de nuestros sentimientos, y nuestra voluntad.
Entonces para poder funcionar en la unción de Dios, y en la fe que Dios nos enseña mediante las Escrituras, no podemos hacerlo mediante el alma, porque el alma se emociona, se perturba, se asusta, y eso muchas veces puede impedir que podamos actuar de acuerdo a lo que Dios nos dice.
Por eso, cuando Jesús les dice a sus discípulos que el género de la incredulidad sale con el ayuno, lo que quiere decir es que necesitamos el ayuno para matar nuestra carne y someter el alma, para que así gobierne el espíritu y se abran nuestros oídos espirituales.
Cuando Nínive recibió la palabra de Jonás, ellos respondieron a la palabra con un ayuno.
Dios vio lo que hicieron y tuvo misericordia de ellos, pero lo que hizo que Dios no destruyera esa ciudad no fue el sacrificio de ellos, sino la actitud de ellos.
Con ese ayuno ellos estaban manifestando arrepentimiento genuino, y eso fue lo que tocó el corazón de Dios.
Cuando Josafat ayunó, no se trataba de que Dios le escuchó porque ayunó.
Era que Josafat estaba desorientado, necesitaba una directiva de Dios, pero no la tenía.
Por eso ayunó, porque así se afinarían sus oídos espirituales, y podría escuchar a Dios.
Entonces el ayuno es un trato con uno mismo, es una manifestación personal de querer conectarse con la voluntad de Dios, con la voz de Dios.
Cuando ayunamos, lo que estamos haciendo es matar nuestra soberbia, nuestro orgullo, nuestro ego, nuestra vanidad, todo lo cual es producto de nuestra alma.
Estamos sometiendo nuestra alma, y haciendo que gobierne el espíritu.
El humilde es el que recibe el favor de Dios, y el alma no es humilde.
Tal vez conozcamos personas que no son creyentes, pero que son humildes humanamente, pero no podemos alcanzar la humildad de Dios, que es más elevada que la humildad humana.
Cristo fue verdaderamente humilde, pero para alcanzar ese nivel tiene que dejar de existir el yo, el ayuno mata el orgullo, la soberbia, todo lo que es alma.
LA CARNE, EL ALMA Y EL ESPÍRITU
Nosotros somos seres tripartitos, eso significa que estamos compuestos de tres partes diferentes: carne, alma y espíritu.
La obra de Dios comienza desde el interior, el espíritu, y va gradualmente hasta llegar a lo externo, que es la carne.
▪︎Cuando una persona es espiritual, está siendo gobernada por el espíritu, el alma obedece al espíritu, y su carne está esclavizada, sometida.
▪︎Cuando el espíritu gobierna es cuando podemos estar bien alineados a la voluntad de Dios, y es Él quien dirige nuestras vidas.
Sin embargo, en muchas personas ese no es el caso.
En la mayoría de las personas, quien gobierna es el alma.
▪︎Cuando una persona es natural, el alma gobierna, el espíritu está mu**to en delitos y pecados, y la carne está sujeta al alma.
▪︎Cuando el alma gobierna, entonces el alma es quien toma las decisiones.
Razonamos nuestras acciones de acuerdo a lo que nos parece correcto. En otras palabras, cuando tomamos una decisión, nuestras razones son almáticas, no tienen que ver con la voluntad de Dios.
▪︎Pero la mayor degradación en la que puede caer el ser humano es cuando la carne gobierna.
En ese caso el alma está sujeta a la carne, y el espíritu está mu**to en delitos y pecados.
Esa es la mayor degradación del ser humano, y esto lo podemos ver por ejemplo en personas que viven una vida de pecados de perversión, como la homosexualidad.
En ese caso ya no es el alma quien gobierna, la carne es la que toma el control, y el alma lo único que hace es que lo razona y lo justifica.
Por eso las personas dicen “es que soy así”, porque el alma ya no razona, es la carne quien toma el control.
Para poder ser una persona espiritual, es necesario discernir espiritualmente, vivir espiritualmente.
Quien debe gobernar es el espíritu, y eso significa que nuestras decisiones no deben depender de los razonamientos del alma ni los deseos de la carne, sino de la voluntad de Dios.
Para lograr eso, es necesario sujetar la carne, meterla en yugo, y romper los yugos del alma, metiéndola bajo el yugo del espíritu.
EL VERDADERO AYUNO
Un pasaje en la Biblia que habla concretamente sobre lo que es el ayuno, y cómo es el verdadero ayuno, es Isaías 58.
Vamos a analizarlo poco a poco, para poder entender mejor este tema, y quedar claros sobre lo que es el ayuno efectivo.
“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.”
Isaías 58:1-2
Aquí podemos ver que lo que estaba pidiendo el pueblo es algo bueno. Están pidiendo justicia, están pidiendo rectitud.
Quieren ser oídos, y buscan a Dios. Sin embargo, podemos ver que Dios no está feliz con ellos. Vamos a ver cuál es el problema.
“¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.”
Isaías 58:3-4
Ahora podemos ver cuál es el problema. Estas personas sólo estaban buscando su propio beneficio, no estaban buscando el detonante que viene del cielo.
Dice que oprimían a sus trabajadores, habla de contiendas y debates.
Prestemos atención a lo que dice el Señor. Dice “No ayunéis como hoy”. No dice que no ayunen, dice que no lo hagan como lo hicieron esta vez, esa no es la forma correcta de ayunar.
“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?”
Isaías 58:5
Mire lo que Dios dice en este versículo. “¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?” Está diciendo que eso no es un día agradable a Jehová.
La idea de Dios no es que estés sufriendo, de hecho en Eclesiastés nos dice algo muy interesante:
“No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios.”
Eclesiastés 2:24
Lo que este versículo nos dice es que eso también es un don de Dios. Dios no se alegra de vernos sufrir, Él lo que quiere es que hagamos las cosas bien.
Por ejemplo, supongamos que un padre manda a su hijo a la cama sin cena.
¿La idea de ese padre es ver a su hijo sufrir?
No, esa no es la idea. La idea de hacer eso es que su hijo corrija su mal comportamiento.
▪︎De la misma manera, Dios NO se alegra de vernos sufrir.
Él quisiera que pudiéramos escucharlo sin tener que hacer sacrificios, pero como muchas veces nuestra alma y nuestra carne se interponen y no nos permiten escucharlo, entonces el objetivo del ayuno es poder matar la carne y someter el alma, para poder escuchar y obedecer la voluntad de Dios.
“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.”
Isaías 58:6-8
Aquí podemos ver los beneficios que trae el ayuno que Dios dice. ¿Qué significa esto? ¿Significa que el ayuno no se trata de no comer, sino de ayudar a los pobres? No, lo que significa es que Dios quiere ver el resultado en tu vida.
Dios no está pidiendo que suframos, lo que Dios quiere es que tengamos paz, que tengamos amor, que no seamos egoístas, que no andemos en contienda, que obedezcamos a su voz, ese es el verdadero ayuno.
▪︎Lo que Dios quiere es ese resultado en nuestra vida.
SI Jesús no hubiese sido carne, no habría tenido que ir al desierto, si Él no hubiera tenido que morir a esa parte de Él, no hubiera sido necesario ir al desierto, porque el desierto no es lo que lo capacitó para su ministerio, fue el hecho de someter su carne y su alma, para que lo gobernara el espíritu.
Ese es el motivo del ayuno, desata un resultado, no es el ayuno lo que agradó a Dios, sino el resultado que provocó, esa afinidad con Dios.
Entonces si el resultado es bueno, el resultado es lo que importa, por eso es importante el ayuno, porque si el verdadero ayuno produce estos frutos, entonces nos conviene ayunar, para poder conseguir esos resultados, pero tiene que ser el verdadero ayuno, un ayuno efectivo.
Una iglesia que ayuna es una iglesia explosiva no por el hecho de no comer, sino porque es una iglesia sensible a la voluntad de Dios para activar los dones, para que su alma esté sujeta al espíritu, y para que el “yo” sea negado.
Cuando vamos a hacer guerra espiritual, no conviene hacerla durante el ayuno, porque entonces el alma está confundida, la carne está débil, y lo que Dios quiere no es que estemos débiles, sino que estemos fuertes, con nuestra carne sana, nuestra alma ejerciendo bien la mayordomía, y el espíritu gobernando con poder.
Entonces la mejor parte del ayuno para la guerra espiritual es cuando termina el ayuno.
Entonces estamos verdaderamente fortalecidos en todos los aspectos, la carne está fortalecida con nutrientes, el alma no está confundida y puede ejercer la mayordomía efectivamente, y el espíritu está gobernando, por eso podemos ser efectivos.
“Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;”
Isaías 58:9
¿Cuál es el yugo del alma? El yugo no es peso, es dirección. El yugo es lo que se le ponía a los animales para direccionarlos, para dirigirlos.
EL PROBLEMA ES QUE EL ALMA TIENE UN YUGO.
Nuestra alma se compone de pensamientos, sentimientos y voluntad, por lo que siempre tiene emociones, deseos, pasiones, opiniones, pensamientos, y si no está sometida al espíritu, entonces es como un yugo, y nos jala en otra dirección.
Por eso es que nuestro Señor Jesús dijo que nos pusiéramos su yugo:
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
Mateo 11:29-30
¿Cómo podemos lograr esto, ponernos el yugo de Cristo?
Para ello tenemos que romper nuestro yugo, el yugo de nuestra alma, porque no podemos estar con dos yugos a la vez.
¿Qué pasaría si un buey tuviera dos yugos? Un yugo lo jalaría para un lado, y el otro lo jalaría para el otro lado, y el buey se confunde, no sabe qué hacer, y no puede avanzar para ningún lado.
De la misma manera, si no nos hemos quitado el yugo de nuestra alma, entonces lo que nos pasa es que nuestra alma nos quiere dirigir por un lado, y Dios nos quiere dirigir por otro lado, y eso nos genera confusión, depresión, frustración, y por eso es que a veces sentimos que no podemos hacer la voluntad de Dios, porque todavía el yugo del alma está tratando de llevarnos en otra dirección.
Por eso es necesario romper ese yugo del alma, y para eso sirve el ayuno, para romper ese yugo, para que quedemos solamente con el yugo de Cristo.
Ese es el ayuno que Dios quiere.
Si Dios nos está pidiendo que ayunemos, es porque quiere un resultado, el ayuno es un medio por el cual vamos a obtener ese resultado.
Atte. Apóstol y Profeta José Luis García a los pies de Cristo mi Señor.
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