24/11/2025
Salmos 77:1-15 RVA2015
Mi voz elevo a Dios y clamo; mi voz elevo a Dios y él me escucha.
Al Señor busco en el día de mi angustia. Sin cesar extiendo a él mis manos en la noche; mi alma rehúsa el consuelo.
Me acuerdo de Dios y gimo; medito y mi espíritu desfallece. Selah
Tú retienes los párpados de mis ojos; estoy turbado y no puedo hablar.
Considero los días de antaño, los años antiguos.
Recuerdo mi canto en la noche. Medito en mi corazón y mi espíritu investiga.
¿Acaso nos desechará el Señor para siempre? ¿Ya no volverá a ser propicio?
¿Se ha agotado para siempre su misericordia? ¿Se han acabado sus promesas por generación y generación?
¿Se ha olvidado de ser clemente? ¿En su ira ha cerrado su compasión?
Y pienso: Mi tristeza es que haya cambio en la diestra del Altísimo.
Me acuerdo de las obras del SEÑOR; sí, me acuerdo de tus maravillas del pasado.
Medito en todos tus hechos, y reflexiono en tus actos. Oh Dios, santo es tu camino. ¿Qué Dios es grande como nuestro Dios? Tú eres un Dios que hace maravillas; has hecho conocer tu poder entre los pueblos.
Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José.