04/06/2026
Sublime canción que surge de la honda espiritualidad de Madre Albertina Ramírez. Que el mundo conozca su fuerza y legado. Todo para la mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
Cruz viviente
En mi carne llevo el peso y la marca del dolor,
la ceguera y la fatiga que te ofrezco, mi Señor.
Como Pablo en su flaqueza, descubrí una gran verdad:
que tu gracia me es suficiente y triunfa en mi debilidad.
Acepto la enfermedad como un don inmerecido,
para unirme a tu madero y a tu cuerpo malherido.
Soy una cruz viviente, clavada junto a Ti,
ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí.
En la vulnerabilidad encuentro mi fortaleza,
y transformo el sufrimiento en la más pura belleza.
Que mi ser irradie siempre serenidad y alegría,
para que tu luz resplandezca en mi noche más sombría.
Aunque atraviese en silencio tantas noches de quejido,
sé que el llanto unido a Cristo nunca ha sido un tiempo perdido.
Lo que falta a tu pasión, en mis miembros lo completo,
por el bien de tu rebaño, asumiendo este reto.
Que estas llagas en mi cuerpo sean la purificación,
ofrendando mi existence en total y fiel oblación.
Lejos esté de mí gloriarme, sino solo en esta cruz,
donde el grano de trigo muere para dar a luz.
No me rindo a la tristeza, soy resiliencia en el dolor,
sostenida por la gracia y abrazada por tu amor.
Y aunque el cuerpo se desgaste por el peso y la aflicción,
se renueva el hombre interior, que descansa en tu pasión.
https://youtu.be/33MYbWc21S4?si=r_KLMSGX92GzdFW7