29/07/2025
¿Quién soy yo para decirle al Alfarero qué parte del barro no debe tocar?
Hace año y medio declaré con firmeza: “Este será mi año”. Había orado, ayunado, consagrado mis proyectos a Dios… y cuando el año comenzó, vi puertas abrirse, vi bendición fluir, y sentí que todo lo que había sembrado en fe empezaba a dar fruto. Pensé: “Lo estoy logrando, Dios me está respondiendo”.
Pero entonces llegó lo inesperado. Una prueba que Todo cambió en un segundo. aquella mañana 7.de febrero 2024 a las 8:20 AM dio un giro...El ritmo de mi vida, mi liderazgo, Y confieso que eso me quebró tanto que Sentí ansiedad, frustración, miedo , desesperación .
Luché en silencio con pensamientos de culpa, sentí que habia fallado como madre, como hija de Dios. Pero fue en medio de ese desierto donde Dios me encontró. Me mostró que incluso en el quebranto, Él sigue siendo Dios. Que no todo dolor viene para destruirnos, sino para formarnos.
Aprendí;;
“Echa sobre el Señor tu ansiedad, porque Él tiene cuidado de ti” (1 Pedro 5:7).
Y también:
“¿Recibiremos de Dios el bien, y no recibiremos el mal?” (Job 2:10).
Fue entonces cuando esa frase me atravesó el alma:
“¿Quién soy yo para decirle al Alfarero que parte del barro no debe tocar?”
¿Acaso yo sé mejor que Él qué parte de mi vida necesita ser moldeada? ¿Acaso no es en el quebranto donde más profundamente se manifiesta Su mano?
Dios me sanó físicamente, sí. Pero también me sanó el alma. Me mostró que no hay etapa más sagrada que aquella en la que dependemos completamente de Él. Y aunque después vinieron más noticias que desgarraron mi corazón, entendí que no estoy sola. Que aunque pase por el valle más oscuro, “Él está conmigo, su vara y su cayado me infunden aliento” (Salmo 23:4).
Hoy sé que mi historia . Es parte del proceso. Porque el Alfarero no desecha el barro quebrado… lo toma, lo limpia, lo humedece con sus lágrimas y lo vuelve a formar con más fuerza.
Si estás en un momento donde no entiendes el “por qué”… detente y pregunta:
¿Quién soy yo para decirle a Dios qué parte de mi vida debe moldear?
Tal vez lo que hoy te duele, mañana será lo que testifiques con poder.
Y recuerda: “Los que siembran con lágrimas, con regocijo cosecharán” (Salmo 126:5).
Hoy solo puedo decir GRACIAS Maestro
PASTORA
MARJORIE GUTIERREZ