30/08/2026
Visitar a un enfermo es encontrarse con Cristo mismo. En cada habitación, mirada y en cada palabra compartida, nuestros vocacionados descubrieron que el llamado de Dios también se vive en el servicio, la cercanía y la entrega. 🙏
Llevar el sacramento de la Unción de los Enfermos fue llevar consuelo, esperanza y la presencia de un Dios que nunca abandona a sus hijos.
Hoy elevamos nuestra oración por estos jóvenes que caminan en el discernimiento. Que el Padre Santísimo sea su guía y su luz; que les conceda un corazón sensible para reconocer su voz y la valentía para responder a su llamado.
Porque una vocación no nace solamente de preguntarse «¿qué quiero hacer con mi vida?», sino de descubrir con humildad: «Señor, ¿para qué me llamas?»
Que cada experiencia de servicio les ayude a descubrir que entregar la vida por Cristo y por los demás es un camino de amor que puede convertirse en una misión para toda la eternidad.
Señor, sigue llamando jóvenes dispuestos a servirte. Y a quienes has llamado, dales la gracia de decir: “Aquí estoy, envíame”. 🙏