27/03/2026
La carta a los Hebreos menciona la obra maravillosa del amor de Dios y, por consecuencia, el trabajo de amor del sacerdocio; es decir, del creyente. Somos llamados a servir a Dios por amor, pero este servicio es constante hacia nuestros hermanos. Es un llamado personal: Dios nos ha llamado a cada uno a la salvación y, de esta forma, cada uno de nosotros debe servirle. Finalmente, entendemos que, si bien somos llamados de manera personal, el Señor nos indica que sirvamos en equipo; hay mucho que aprender de los demás y mucho que enseñar, pues somos un solo cuerpo bien coordinado.