29/04/2024
¿Has notado la avalancha de historias y publicaciones sobre la búsqueda frenética de pareja últimamente? Novenas tras novenas tras novenas, pedirle y rogarle a San José, el uso de apps de citas católicas, talleres... ¿Te suena? Parece que ahorita todo mundo está obsesionada con encontrar un noviazgo santo o una pareja con las virtudes de San José, ¿verdad?. O por lo menos aquí en instagram en explorar me sale mucho contenido católico así, aún cuando no consumo ese contenido...
No digo que estar haciendo novenas esté mal, ¡yo mismo he recurrido a ellas en varias ocasiones por diferentes causas! Pero, has sentido cómo se ha vuelto "moda" pedirle a San José una pareja con sus virtudes? Como si magicamente San José nos presenta a nuestro ser amado, o lo usamos como una varita magica para pedirle un novio/pareja.
Es natural encomendarnos a San José, el es custodio y protector de los tesoros de Dios, pero ¿realmente entendemos lo que buscamos? Muchos idealizamos encontrar un compañero virtuoso como él, pero ¿qué pasa con nuestra propia misión en esta vida? ¿Y qué hay de nuestra vocación? Quizás mientras buscas y buscas un San José, Dios te está llamando a la vida religiosa, o mientras buscas y buscas una chica, Dios te está llamando al sacerdocio...
Siento que el mundo nos presiona con la urgencia de encontrar pareja, pero ¿realmente esa es nuestra prioridad? Ahora, hablemos de lo más importante más allá del meme.... ¡es hora de que empecemos nuestro discernimiento vocacional! si te sientes perdido respecto a tu vocación o no sabes cómo empezar a tomarte este tema más en serio, ¡tranquilo!. De primera sabemos que Dios tiene planes emocionantes para ti, ya sea como esposo, esposa, sacerdote, religiosa o comprometido plenamente como cristiano. ¡Es una aventura de amor hacia Dios! la aventura hacia la santidad. En mi sitio web tengo algunos consejos vocacionales pero te recomiendo si o si acercarte a los encargados de pastoral vocacional de tu comunidad, a un padre, religiosa, seminarista, asiste a eventos vocacionales. ¡hay mucho que hacer!
Y con esta me despido: Antes de forzar la búsqueda de pareja, pregúntale a Dios qué quiere de ti.